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América Latina

Análisis: ¿Cuál es el nuevo escenario colombiano tras el triunfo de Santos?

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Por Isaac Bigio// Especial para Express News


El domingo 15 de este mes los colombianos debieron votar entre dos ex ministros de economía del antiguo gobierno de Álvaro Uribe (2002-10): Juan Manuel
Santos y Óscar Iván Zuluaga.
El primero fue el primer sucesor que designó Uribe, de quien luego se distanció porque no le obedecía levantando al segundo como su nuevo delfín.
Santos ganó pero tras haber perdido en la primera vuelta y con votos prestados de partidos que están a su izquierda, varios de los cuales dicen que no integrarán su gabinete. Zuluaga devendrá en la oposición que presione al gobierno a no suavizar su línea ‘antiterrorista’.


Nuevo escenario


Cuando Uribe fue electo en 2002 toda la región, salvo Cuba y Venezuela, seguían el ‘consenso de Washington’ y el chavismo no se había radicalizado ni extendido tanto.
En cambio, durante su cuatrienio (2010-14) Santos ve que la mayoría de Latinoamérica tiene gobiernos que se autoproclaman como izquierdistas o nacionalistas, incluyendo los 4 más poblados vecinos de Colombia  (Brasil, Perú, Venezuela y Ecuador).


El escenario internacional ha cambiado desde que hace un cuarto de siglo EEUU venció la guerra fría. La mega-potencia ya no patrocina golpes ocruentas guerras internas anti-izquierdistas sino buscar cooptar a antiguos rebeldes y comunistas dentro de su sistema.


Mientras en Latinoamérica ya no hay dictaduras militares sí hay antiguos guerrilleros que han sido electos para ser presidentes de
cuatro países (El Salvador, Nicaragua, Brasil y Uruguay) y vicepresidente de otro (Bolivia).  Otros movimientos que antes eran
designados como ‘terroristas’ (como los republicanos irlandeses o el mandelismo sudafricano) son hoy las principales fuerzas electorales de sus respectivos países.


Uribe, quien al igual que Fujimori, se hizo popular como uno de los últimos guerreros de la guerra fría, persiste en su viejo modelo
mientras que el pragmático Santos se da cuenta que debe adaptarse a su entorno y coyuntura internacionales.


Estas elecciones se dieron cuando las FARC cumplía medio de siglo, aunque ésta hunde sus raíces en un periodo 16 años aún más antiguo, cuando la violencia estalló en Bogotá a raíz del asesinato de Gaitán, líder de la izquierda liberal, en abril 1948.


Las FARC aún son la guerrilla más antigua y poderosa del hemisferio occidental. En 50 años ésta ha evitado ser aplastada pese a duras arremetidas en su contra y ha generado cierta base social.


A diferencia del senderismo las FARC nacieron dentro del campesinado, han mantenido una fuerte influencia en varias regiones de su país, poseen mejor armamento, han estado siempre dispuestas a dialogar y tienen muchos gobiernos amigos en la región.


Mientras el senderismo atacaba violentamente a todas las embajadas (incluyendo China y Cuba) y a todas las izquierdas y a muchas organizaciones sindicales y populares, las FARC han mantenido lazos con muchas de éstas. El frente electoral que ésta inicialmente animó (la Unidad Patriótica) en estos comicios estuvo aliada con el Polo Democrático casi dos millones de votos.


Santos evalúa que por más golpes duras que le propine a la guerrilla colombiana ésta no puede ser eliminada de raíz y que debe buscarse un proceso que le permita incorporarla dentro del sistema.


Mientras Uribe persiste en su orientación de choque con el chavismo, cuya caída quisiese incentivar, y de ofensiva frontal contra la
guerrilla, Santos cree que los bolivarianos son electoralmente fuertes en Venezuela y Ecuador y que debe buscar ganarlos como socios comerciales y aliados suyos para ‘pacificar’ a su país mientras que busca ofrecer zanahoria, y no solo garrote, a la subversión colombiana.


Santos logra que La Habana sea su gran interlocutor ante las FARC. El castrismo quiere que sus discípulos colombianos sigan el camino de sus camaradas en Nicaragua, El Salvador, Irlanda y otras naciones donde han trocado las armas por las urnas y han podido haber llegado al poder por la vía no revolucionaria y sin tener que derrocar al sistema capitalista, al cual pasan a reformar.


Debilitado


Este va a ser el primer gobierno colombiano en 12 años que tenga minoría parlamentaria y que la mayoría de sus votos son de quienes le consideran el menos malo.


Santos ha perdido la mayoría de los votos que en el 2010 Uribe le endosó para llegar a la presidencia. Hoy se ha mantenido en ésta con una amplia mayoría de votos que en la primera vuelta estuvieron en su contra.


Santos obtuvo 7,816,986 votos, mucho menos que los 9.028.943 votos (69.13%) que sacó en el 2010 cuando se convirtió en el presidente más votado de la historia colombiana, y menos de la cuarta parte de los 32.975.158 registrados.


El presidente reelecto, no obstante, seguirá buscando reinventarse. El ministro de interior más represivo que haya tenido la historia colombiana ahora se proclama como el gran arquitecto de la paz. Quien casi produce una guerra contra sus vecinos ahora es quien reinserta a su país en la región.


Su meta final sería lograr que las FARC y ELN sigan la senda centroamericana e irlandesa y acaben desmovilizándose para devenir en fuerzas electorales.


Santos aprovechará la pugna entre la derecha dura uribista y los ex alcaldes verdes e izquierdistas de Bogotá para navegar entre ellos buscando hacer concesiones a uno u otro bando. Quien buscará beneficiarse de los triunfos de su selección futbolística querrá erigirse en una suerte de árbitro entre los distintos campos en disputa de su país.