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La pobreza también está en el fútbol

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8 de cada 10 futbolistas viven con menos de 650 dólares al mes


Por: Yohanna Rozo @yrozob


En un reciente artículo publicado por el Banco Mundial, se analiza la situación de los jugadores de fútbol en Brasil en donde, “8 de cada 10 futbolistas viven con menos de 650 dólares al mes”, un reflejo de la desigualdad social que también se vive por fuera de las canchas.


“La élite brasileña del balón es joven y globalizada: 17 de los 23 convocados compiten en el torneo por primera vez, y 18 juegan en ligas extranjeras. El equipo tiene el mayor valor de mercado de todos los que participan en el Mundial, más de 700 millones de dólares, según la consultora Pluri” expone la publicación.


Sin embargo, son menos los futbolistas que alcanzan una posición destacada de entre los cientos que deciden seguir este camino deportivo sin tan buena suerte. La minoría alcanza a ganar más de 20 salarios mínimos mensuales (6.380 dólares), ellos representan tan solo el 2% de los casi 31.000 jugadores registrados por la Confederación Brasileña de Fútbol en 2012. Casi 25.000 jugadores (82%) tienen un ingreso mensual inferior a dos salarios mínimos (US$638).


En cambio, en el resto de la sociedad, la proporción de personas con menos de dos salarios mínimos es del 68%, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) explica el artículo.


"La renta de los brasileños en general sigue siendo baja. Pero en el caso de los futbolistas, llama la atención el hecho de que es aún más baja", dice Claudia Baddini, especialista en protección social del Banco Mundial quien aparece citada en el texto.


 No todo es gloria


“Los jugadores también tienen más dificultades para hacer valer sus derechos laborales. Uno de estos derechos es el seguro de desempleo, algo muy necesario para este tipo de actividad: aproximadamente el 80% de los futbolistas brasileños no juegan durante al menos seis meses al año, cuando no hay campeonatos estatales” afirma el destacado informe.


"Con ese calendario, muchos jugadores firman contratos por cortos periodos de tiempo. Cuando terminan, se quedan en la calle y sin seguro de desempleo", explica el ex portero Rinaldo Martorelli, hoy abogado y presidente de la Federación Nacional de Atletas Profesionales del Fútbol (Fenapaf), afiliada a FIFPro, el sindicato mundial de futbolistas.


Otro problema tiene que ver con la educación, los deportistas pueden hacer parte de los clubes si pasan todas sus asignaturas, pero "el problema es que con la rutina de entrenamiento necesaria para profesionalizarse, los atletas difícilmente pueden prestar atención en clase. Para no desviarlos de un futuro teóricamente prometedor, los maestros terminan aprobando a los alumnos aunque no sepan interpretar un texto o hacer una operación matemática simple", critica Martorelli.


"Hay programas gubernamentales que proporcionan acceso a cursos de formación y becas parciales o totales en las universidades, pero no sabemos si los atletas los conocen", dice Claudia Baddini.


Esta, como muchas otras situaciones de desigualdad en Brasil, han desatado varias protestas durante el desarrollo de la Copa del Mundo, el reto continúa, le corresponde a los gobiernos trabajar incansablemente para ofrecer mejores condiciones de vida a sus habitantes.