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Journalism is not a crime

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Por: Naiara Álvarez Panizo


 


 


Un tribunal egipcio ha condenado recientemente a tres periodistas del canal de televisión Al-Jazeera por una supuesta colaboración con el terrorismo y hacer peligrar la seguridad nacional, así como la supuesta difusión de noticias falsas y el apoyo a “Hermandad Musulmana de Egipto”.


 


El australiano Peter Greste, el canadiense de origen egipcio Mohamend Fahmy y el egipcio Baher Mohamed han recibido una dura pena, nada más y nada menos que siete años de prisión, menos para Baher, que en este caso han sido aún más duros y le han asignado diez años por la supuesta posesión de una bala, según han comentado los abogados locales.


Desde el primer momento se ha hablado de una sentencia injusta ante los ojos incrédulos de los que estaban allí presentes, entre otras cosas, por la presentación por parte del fiscal de pruebas completamente absurdas. El Embajador australiano en el Cairo, Larry King, ha asegurado que no entienden el veredicto a partir de las pruebas que se han presentado.


Por otro lado, Amnistía Internacional comentó: “la única razón por la que estos hombres están en prisión es porque a las autoridades egipcias no les gusta lo que dicen. Son presos de conciencia y deben ser puestos en libertad de forma inmediata y sin condiciones. En el Egipto de hoy, cualquiera que se atreve a desafiar al relato oficial del Estado, se convierte en un objetivo legítimo”.


Las reacciones de los compañeros periodistas de todo el mundo no se han hecho esperar. Donde primero se han reflejado las protestas ha sido en las poderosas redes sociales, todos los mensajes iban acompañados del hashtag #FreeAJStaff, al igual, también se han movilizado grandes organizaciones como son Naciones Unidas y Amnistía Internacional. Circulan a través de la red numerosas fotografías de periodistas y miembros de asociaciones con la boca tapada con cinta, emulando la censura a la que en ocasiones está sometido el periodismo, y exigiendo la libertad de nuestros compañeros de profesión.


Por otro lado, grandes periódicos han querido aportar su granito de arena en esta lucha, The New York Times y The Observer, han querido dejar claro su mensaje al publicar en sus versiones en papel, una hoja en blanco bajo el lema “Esto es lo que pasa cuando silencias periodistas”.


Mientras todo esto sucedía, cientos de periodistas de la cadena británica BBC y más medios de comunicación en Reino Unido y el extranjero, han guardado silencio durante un minuto como protesta, al producirse exactamente 24 horas de la sentencia condenatoria. La congregación de compañeros de profesión de los  condenados tuvo lugar en las puertas de la nueva sede de la Bristish Broadcast Cooporation de Londres. Destacar además que el periodista y reportero que trabaja para esta misma cadena, John Sweeny, el cual ha estado destinado en Afganistán y más recientemente en Corea del Norte, dijo que “ los veredictos fueron mal, mal, mal”. Por otro lado, la Asociación de la Prensa ha dicho “El gobierno egipcio ha dado un paso atrás, a la Edad Media”. Sweeny no quedó satisfecho e hizo un llamamiento al público para apoyar la causa, diciendo cosas como “me gustaría invitar a la gente a no ir de vacaciones a Egipto, hay un montón de otros lugares soleados a los que se puede ir” o “me gustaría que el gobierno egipcio viera algunos de los trabajos de Peter Greste, así verán que no es un hombre que apoye el Islam extremista”.


Incluso el director de noticias de la BBC, James Harding, aseguró, junto a otras organizaciones de noticias, que iba a presentar una carta al presidente de Egipto para pedirle que abordara esta total injusticia. Es destacable que habiendo sido este un caso que ha dado la vuelta al mundo y que ha movilizado a un montón de medios y personas importantes, en los medios egipcios todo se ha presentado y mostrado de una manera completamente diferente.


Además de todo esto, otras cuatro personas han sido condenadas a siete años de prisión y dos han sido absueltas. Al resto de los acusados por rebeldía, que eran un total de once, se les ha puesto una pena de diez años de cárcel y en el último año, doce periodistas han muerto en Egipto y al menos dieciséis reporteros se encuentran hoy en día en prisión.


Tanto periodistas locales como extranjeros, han sufrido multitud de ataques y agresiones tras una continua campaña mediática contra los medios de comunicación extranjeros y su cobertura del golpe de Estado. Según el comité para la protección de periodistas, el país de las pirámides fue en el año 2013, el tercero más peligros, sólo por detrás de Siria e Irak.