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¿Está Reino Unido a salvo del Ébola?

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Por: Naiara Álvarez Panizo


 


Todo comenzó en marzo, cuando se detectaron en Guinea algunos casos de la enfermedad, pero pronto dejaron de ser sólo “algunos” para convertirse en el brote de Ébola más letal de la historia. El virus se ha propagado a la velocidad de la luz por otros países y al menos 1,201 personas fueron contagiadas en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Desde que se observaron los síntomas que hicieron evidente la enfermedad, de esas 1,201 personas, 672 ya han muerto, lo que representa una tasa de mortalidad del 55%, según afirmaba la Organización Mundial de la Salud.


 


¿Qué es el Ébola?


Es un virus que tomó el nombre de Ébola de un río que recorre la República Democrática del Congo. Precisamente allí se dieron los primeros brotes de la enfermedad en el año 1976. Los síntomas de las personas contagiadas comienzan a manifestarse en forma de vómitos, diarrea, alteración de la función renal y hepática, así como hemorragias internas y externas. Algunos síntomas tempranos pueden confundirse con los de la Malaria, Fiebre Tifoidea e incluso la Peste. Según el tipo de paciente y estado de la enfermedad también pueden aparecer sarpullidos, ojos rojos, hipo, dolores en el pecho y dificultad para respirar.


La Organización Mundial de la Salud, ha asegurado que los murciélagos frugívoros pueden ser el foco central del virus y pueden también transmitirlo a otros animales, mientras que en humanos se contagia a través de los fluidos corporales.


Es muy fácil que la enfermedad viaje con nosotros, y sobre todo cuando hablamos de ciudades multiculturales como es Londres que cada día vienen y se van miles de personas, pero a la máxima preocupación que existía hace unos días por parte de los británicos por una epidemia, le ha puesto freno el Secretario de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, haciendo unas declaraciones donde calificó como “altamente improbable” que el virus pueda extenderse en el Reino Unido, dado que se aplican en el país diferentes procedimientos de control de infección con respecto a África. Por otro lado, la Foreing Office también mandó mensajes a los medios de comunicación, dónde se reflejaba una absoluta tranquilidad.


Hammond también afirmaba que “la manera lógica de abordar el brote detectado en países como Liberia, Sierra Leona y Guinea, es erradicar la enfermedad desde su raíz en África Occidental. Tenemos que mantener el problema en este contexto. Es una enfermedad horrible y se trata de un brote significativo, pero el actual número de afectados, extendidos por esos países, sugiere que no está creciendo de manera exponencial”


Por otro lado, el Jefe de la Diplomacia Británica aseguró que “el problema se centra en la posibilidad de que alguien que haya contraído la enfermedad en África, la desarrolle aquí. No se trata de que la enfermedad se propague en el Reino Unido”.


Por su parte, el titular de Sanidad , Jeremy Hunt, mostró una confianza absoluta en la experiencia que el personal médico de la Sanidad Pública Británica tiene a la hora de enfrentarse a enfermedades peligrosas, gracias a la labor de centros médicos como el London School of Hygiene and Tropical Medicine. “El riesgo de que el virus se propague rápido, es mucho más bajo en el Reino Unido por la experiencia del personal y estamos adoptando medidas de precaución” aseguraba Hunt. La Autoridad Sanitaria Pública de Inglaterra, también ha informado al personal de puertos y aeropuertos, para mantener los ojos muy abiertos ante cualquier posible sospecha de la enfermedad.


 


¿Por qué no hay una vacuna para el Ébola?


 Esa es la pregunta que muchos profesionales de la medicina se hacen ahora mismo, concretamente la duda es, si existen vacunas experimentales ¿por qué no se están produciendo de manera masiva y distribuyéndose por dónde se necesiten? Las críticas han empezado a saltar, como por ejemplo las de Jeremy Farrar, profesor de medicina tropical en la Universidad de Oxford, que declaraba esto en el Washington Post: “el número de víctimas es inaceptable, no sería ético ignorar la existencia de nuevos tratamientos que podrían salvar vidas y reducir el riesgo de contagio”. Por otro lado, Peter Walsh, un antropólogo especializado en biología y profesor en la Universidad de Cambirdge ha asegurado: “no hay ninguna duda ética en todo esto, es un tema económico y político. Registrar los medicamentos que están en desarrollo actualmente llevará años, pero África no es un mercado atractivo, si esto hubiera pasado en Europa Occidental o Norteamérica, tendríamos ya una vacuna”.


Además, para hacer más hincapié, Walsh recuerda la historia de una investigadora alemana que se pinchó accidentalmente con una jeringuilla infectada con el virus, a las 48 horas le pusieron una vacuna que fue desarrollada por el Laboratorio Nacional de Microbiología de Winnipeg. Nadie supo si habría contraído la enfermedad o no por el pinchazo accidental, pero tras la vacuna lo cierto es que no presentó ningún síntoma del virus.


 


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