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El antes y el después de Steve Way

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Por: Carla Babón


 


En la pasada maratón de Londres, todos los focos estaban puestos en el británico Mo Farah, estrella de  fondo que debutaba mundialmente en la distancia quedando octavo; sin embargo, las miradas han apuntado a un corredor aficionado que salió un minuto más tarde que los profesionales y que acabo en 15º posición con un tiempo de 2:16:27. Él es Steven Way y su historia como deportista es de película.


El británico debutó en la maratón del 2006 e hizo una marca de 3:07:08. Después de año y medio sin correr, regreso a finales de 2007 decidido a cambiar su vida. Con un peso de 105 kilos, fumando una cajetilla diaria de tabaco y con una dieta basada en comida precocinada y “basura”; hoy, reconoce al diario británico ‘The Guardian’ que su vida más allá de no ser saludable por esas fechas, requería un cambio necesario para romper ese círculo peligroso en el que vivía porque como el mismo reconoce, incluso le costaba dormir por las noches. Es por esto, que Steve dio un giro radical a sus hábitos y comenzó a correr para bajar de peso.


Tras un plan de seis meses, nuestro protagonista se marcó un objetivo de bajar de las tres horas en la maratón de Londres del año 2008. Acabó entre los 100 primeros con una marca de 2:35 y esto le motivó a apuntarse a un club de atletismo, tomándose con seriedad la disciplina deportiva hasta llegar a ser, hoy en día, uno de los atletas británicos más destacados del panorama deportivo que representa a su país en una competición internacional de maratón.


A pesar de ser “un friki del running” como el mismo declara, Steve Way trabaja de 9 a 5 horas en un banco, sin perdonar su entrenamiento que consiste en correr dos veces al día: antes de trabajar y por la tarde. Un total de 200 kilómetros semanales que como cuenta el propio Way, son la clave para sentirse mejor con el mismo. Sin duda, él es un claro ejemplo de que aunque a veces la carrera esté cuesta arriba, nada es imposible.