6 °C
Reino Unido

Primer asalto por la independencia sin un claro vencedor

|

Por: Ricardo Miranda


 


 


El primer debate televisivo, casi a cerca de un mes para que los escoceses decidan en referéndum si ponen fin a 300 años de unión con los ingleses, se ha cerrado con tablas. La semana pasada el ministro principal de Escocia Alex Salmond, y defensor del a la independencia, y Alistair Darling, exministro de Hacienda, que fue elegido por el Gobierno británico para defender el no y justificar la permanencia en el Reino Unido, se enfrentaron la semana pasada en un cara a cara retransmitido por las cámaras de televisión escocesas. Se trata del primer debate desde que se convocó el referéndum hace ya cuatro años, y aún es difícil decidir quién ha ganado. La encuesta publicada por ICM entre 512 personas le dio la victoria por lo mínimo a Darling con un 56%. Sin embargo, al concluir el debate la televisión escocesa daba por ganador a Salmond y publicó una estadística donde dijo que había aumentado en un 2% la gente a favor del .


El debate se centró en la economía, dejando un poco de lado valores sociales y culturales que tienen que caracterizar una independencia, no solo económicas. De todas formas, Darling abrió y cerró el debate reclamando “más justicia social para una Escocia gobernada por escoceses”. De cara a una futura mejora en la calidad de vida y como posible ejemplo a seguir, el ministro principal no se olvidó de recordar que ellos gestionan los recursos de Noruega, país con un alto nivel de vida. Los partidarios del basan su campaña en la esperanza de lo nuevo y aprovechan el momento de crisis y recortes que está sufriendo el Reino Unido. Por su parte, los defensores del no basan su estrategia en una práctica, por desgracia, muy conocida: el miedo. En la campaña, el Ejecutivo señala que “será la decisión más importante que hará un votante escocés en toda su vida y el resultado de esa votación es irreversible”.


 


El ministro principal de Escocia Alex Salmond, y defensor del sí a la independencia, y Alistair Darling, exministro de Hacienda, que fue elegido por el Gobierno británico para defender el no El ministro principal de Escocia Alex Salmond, y defensor del sí a la independencia, y Alistair Darling, exministro de Hacienda, que fue elegido por el Gobierno británico para defender el no


 


Darling conoce el punto débil de Escocia, y de todo nuevo país emergente, que es cuál será su banco central y su moneda. Obviamente, Salmond quiere continuar compartiendo la libra con el Reino Unido pero el país se niega, y éste es el principal temor de los escoceses. El primer ministro escocés dice que la negativa del Gobierno a compartir la libra esterlina es simplemente una pose y señaló que el mismo Darling declaró en varias entrevistas y artículos que compartirla no le parecería una mala idea. Ambos país necesitan seguir unidos por la libra ya que si se vota por la independencia y el Gobierno de Cameron decide cortar toda relación podría romper la fuerza de Inglaterra en el mercado y, por otro lado, dejar a los negocios escoceses en una posición de inseguridad frente a Europa. Cuando Salmond fue preguntado en directo si tenía algún plan pensando para la moneda se negó a contestar y se escucharon algunos abucheados por parte del público. Al día siguiente del debate, el ministro principal declaró que seguirán usando la esterlina incluso si el gobierno inglés se niega a reconocerla. “Es la libra escocesa. No pertenece a George Osborne (ministro de Hacienda), ni a Ed Balls (el oponente del conservador). Es la libra escocesa y nos quedaremos con ella”, declaró.


Angus Armstrong, exmiembro de la Cámara del Tesoro, dijo que usar la libra de forma extraoficial sin tener las garantías del Banco de Inglaterra tendría consecuencias en el sector financiero escocés y podría forzar a muchos de los grandes bancos e instituciones financieras, como el Royal Bank of Scotland (RBS) y el Lloyds a moverse a Londres. En caso de producirse la independencia de Escocia también podría acogerse en el Euro o crear su propia moneda, pero estos procesos podrían llevar años lo que afectaría a los negocios y ciudadanos escoceses. Además, durante este proceso el país no tendría a quien acudir para solicitar créditos. La tercera opción es seguir con la libra esterlina tomando como modelo a Panamá, que utiliza el dólar como moneda nacional, pero cuyos bancos no dependen de la Reserva Federal para financiarse o cuyas condiciones no se tienen en cuenta a la hora de fijar la política monetaria. El mayor problema es que Inglaterra posee el 81% del capital del RBS, uno de los bancos escoceses más importantes. Esto es debido a que cuando se produjo la crisis, Lloyds Bank Group, propietario del RBS, recibió fondos de emergencia del Banco de Inglaterra por más de 60.000 millones de libras y otros 65.000 millones del Gobierno británico para evitar su colapso.


Siguiendo con economía, Salmond resaltó las riquezas naturales de Escocia y, en especial, su materia prima más preciada: el petróleo –el cual actualmente explota el Reino Unido– como una de las mejores bazas para salir de la crisis, incluso ya ha presumido anteriormente que se convertirían en el sexto país más rico del mundo. También trató de desprestigiar a su rival, actual Ministro de Hacienda, ya que era él responsable del Tesoro británico durante la crisis de 2008. “Usted no tiene credibilidad alguna. Usted era el responsable de las regulaciones financieras cuando los bancos colapsaron”, le espetó al poco de empezar el cara a cara.


Está claro que el Gobierno de Cameron no quiere perder Escocia y que hará todo lo posible para que no se proclame su independencia del Reino Unido el próximo 18 de septiembre. Uno de los mayores temores del partido conservador es que de realizarse la independencia, se produzca un probable giro hacia la izquierda en el país vecino, representada por el partido laborista. Pero lo que la mayoría de escoceses quiere es más poder, tanto fiscal como social. Consciente de ello, el primer movimiento calculado por parte del partido del conservador para captar indecisos ha sido, horas antes del debate, la concesión de nuevos poderes para los escoceses para recaudar impuestos y controlar de forma independiente la Seguridad Social.


Salmond insiste que el partido tiene que estar centrado en lo votantes indecisos en vez de preocuparse con las críticas tras el primer debate televisivo. A su vez, Darling también necesita presentar una cara más positiva para el futuro de Escocia en Inglaterra ya que se quedó sin respuesta a la hora de decir qué poderes podría prometer para el país.


 


PAG 15 FOTO 3