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Animales que crean arte

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Por: Laura Lorenzo


 


 


A fines de la década del cincuenta ocurrió uno de los más bullados ejemplos de este singular fenómeno. El zoólogo y también pintor surrealista Desmond Morris sorprendió a todos al mostrar los trabajos artísticos realizados por Congo, un chimpancé que demostró tener un notable sentido de la composición a la hora de mezclar colores y aplicar trazos. Pero el tema no quedó ahí. Las obras de Congo, que algunos compararon con algunos cuadros del expresionismo abstracto americano de figuras como Pollock, llegaron a ser expuestas nada menos que en el Institute of Contemporary Arts de Londres y, según cuenta la leyenda urbana, una de sus obras habría sido adquirida nada menos que por Picasso.


A mediados de este año tres pinturas de Congo se convirtieron nuevamente en motivo de escozor para críticos y teóricos del arte al salir a remate en una subasta en Gran Bretaña, en la que compartieron escenario con obras de Warhol (uno de cuyos cuadros no tuvo comprador) y Botero, alcanzando un precio final de 24 mil dólares, lo que equivalía a 20 veces el precio en que se había estimado su valor inicialmente.


Experiencias como éstas contradicen en cierta medida lo planteado por otros expertos que señalan que desde el punto de vista biológico no es posible plantear que la experiencia del arte sea igual en hombres y animales. Eso a partir de las cualidades de visión o de elementos más radicales, como la percepción estética que, según investigadores europeos y canadienses, estaría ubicada en el área prefrontal del cerebro humano. En los animales, si se da una aparente creación artística, tiene que ver más con procesos instintivos de aprendizaje que con una real cercanía a la sensibilidad del arte.


A pesar de este juicio, hay investigadores y zoólogos que siguen creyendo en la posibilidad de una sensibilidad artística animal. Sobre todo, mirando ejemplos recientes como el de los gorilas Koko y Michael, que viven en un santuario selvático en Camerún y han realizado, bajo la supervisión de una fundación encargada de su protección, una serie de interesantes trabajos pictóricos.


Pero no sólo nuestros parientes más cercanos del mundo zoológico han entrado a pelear un lugar en el mundo del arte. Hay una larga lista de otras especies que comienzan a dejar (muchas veces literalmente) sus huellas en la pintura, y que van desde los casos más anecdóticos y comerciales hasta aquellos que tienen un trasfondo más profundo o idealista.


En primer lugar hay que mencionar una asociación que se ha destinado exclusivamente a reivindicar las expresiones estéticas de otros animales que no sean los primates. De hecho, el nombre de la organización es Monpa (iniciales en inglés para Museo de Arte No Primate). Creada a mediados de la década del 70 por el doctor inglés Peter Husard, este museo comenzó sus investigaciones con un grupo multidisciplinario que trabajó principalmente con aves, para derivar, en la década de los ochenta, al estudio y conservación del arte de los gatos.


Otros representantes del mundo animal que han comenzado a brillar en el último tiempo frente al bastidor son los elefantes, encontrando de paso una nueva función para su larga trompa. Prueba de ello es lo que se aprecia en el Hollywood Animals de Los Angeles, donde el paquidermo Nellie realiza cuadros que pueden ser adquiridos desde 50 dólares.


 


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