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Reino Unido

Reino Unido quiere desvincularse de la Unión Europea

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Por: Naiara Álvarez Panizo


Ilustración: Leticia García Hernando


 


 


Cuarenta años después de que Gran Bretaña entrase a formar parte de la Unión Europea, plantea irse. Numerosos han sido los problemas, en cuanto a las relaciones con el resto de Europa, por los que el país anglosajón ha pasado. Esto ha sido debido a que casi todos sus gobiernos han mostrado una actitud reticente a una mayor integración europea.


Fue hace cuarenta años cuando Edward Hearth, un Primer Ministro conservador y europeísta, metió al Reino Unido en la Comunidad Económica Europea (CEE), después de que intentaran ingresar en dos ocasiones fallidas a consecuencia del veto francés. En aquella época los británicos estaban orgullosos, y expresaban su emoción y entusiasmo por la participación en la CEE, tanto fue así que el 75% de los habitantes de las islas británicas apoyó la participación con un 65% de los votos positivos, para la permanencia en el referéndum que tuvo lugar en 1975. 


 


La llegada de la “Dama de Hierro” hizo más duras las relaciones


 Cuando Margaret Thatcher alcanzó el poder, allá por el año 1979, fomentó un cambio en cuanto a las relaciones entre Reino Unido y Europa. No eran buenos momentos para los británicos, estaban en medio de una crisis económica, el desempleo y las huelgas aumentaban cada vez más, y mientras, ella se disponía a aplicar una serie de cambios que tenían que ver con la privatización de industrias estatales.


Pasado un tiempo, comenzó a ser cada vez más “euroescéptica”, sobre todo cuando en 1984 negoció con sus socios europeos el reembolso anual que recibía Reino Unido en aquella época.


El gobierno posterior, el de John Major, tampoco fue mucho más fluido en cuanto a relaciones con Europa, sobre todo porque ese escepticismo en Europa, crecía a pasos agigantados. En 1990 con Major en el poder, tras la dimisión de Margaret, desde Londres se siguió negociando con dureza, sobre todo en las conversaciones sobre el tratado de Maatrich en 1992, donde se consiguió una integración comunitaria y una meta cercana, la implantación de una moneda común y una mayor cooperación política.


Fue con la llegada de Tony Blair y su renovada visión de Europa, lo que hizo que se mostraran más receptivos a la hora de aceptar políticas procedentes de Bruselas, aunque a pesar de esto, no aceptaron el Euro como moneda de Gran Bretaña, cuando ya era la moneda común para la mayoría de países miembros. A la salida del laborista Blair, y la entrada de Gordon Brown en 2008, se ratificó el tratado de Lisboa, creado para mejorar el funcionamiento de la Unión Europea.


Actualmente, con David Cameron en el poder, las relaciones se han vuelto complicadas de nuevo, sobre todo hay que destacar que se producen en un momento que sin duda no es el mejor para Europa económicamente hablando.


 


¿Cuáles son los argumentos de Cameron?


- Déficit democrático: la UE no es democrática porque las decisiones se toman en Bruselas y no en Londres.


- Regulaciones que destruyen el empleo: en Europa el paro crece a la velocidad de la luz, y es culpa de las regulaciones creadas desde Bruselas.


- Persecución al sector financiero: Europa quiere fortalecer al sector financiero, pero lo único que hacen es destruirlo.


- Inmigración: todo el mundo quiere venir al Reino Unido porque es el mejor lugar del mundo, pero el gobierno no tiene potestad en inmigración dentro de la UE.


- Subsidios a países irresponsables: en un momento de disciplina presupuestaria, no se puede ir dando dinero a países que no la tienen.


- Reino Unido no necesita el mercado único para exportar, sino que debe enfocarse a las economías emergentes.


 


Hace poco un alto funcionario de la UE aseguraba “la UE perdería mucho sin Reino Unido. He tenido momento terribles con los británicos, me han hecho la vida imposible muchas veces, pero son un elemento de enorme equilibrio, sobre todo frente a los alemanes”. Por otro lado, Ian Bremmer, fundador y presidente de la consultora política global “Eurasia Group” sostiene que “los británicos perderían aún más, su economía se resentiría y el país sería menos influyente: se evaporaría ese puente trasatlántico que ya muchos creen imaginario, y se apagarían sus aspiraciones de ser una voz global, entre otras cosas porque la UE ya no le funcionaria como amplificador”.


Denis MacShane, ardiente europeísta, mantiene que “Gran Bretaña sufriría si abandonara la UE, el 50% de su comercio es con ellos además se ha llevado en los últimos veinte años la parte del León de inversión extranjera directa procedente de Norte America y Asia, como plataforma de entrada al mayor mercado del mundo, por lo que no puede desconectarse de Europa”.


En un artículo en The Wall Street Journal reproducido por el Sunday Times de Londres, el historiador británico y profesor en Harvard Niall Ferguson, sostenía que dentro de 10 años habrá desaparecido la UE. En su lugar estarán el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda (es decir, Irlanda unificada pero dentro de Reino Unido), la Liga Nórdica (con Dinamarca, Finlandia, Suecia y Noruega) y los Estados Unidos de Europa, con Viena como capital y los países del sur con tasas de paro crónicas del 20% y viviendo de las transferencias de riqueza del Norte.


Sea como sea, el referéndum del que todo el mundo habla, llegará según ha afirmado Cameron, después de las elecciones del 2015. Todo se verá.


 


 


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“Gran Bretaña sufriría mucho si abandona la UE. El 50% de su comercio es una plataforma de entrada al mayor mercado del mundo, por lo que no puede desconectarse de Europa”.