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El PSOE busca apoyo para frenar la reforma electoral antes de las municipales de 2015

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Por: Ricardo Miranda


 


 


Mariano Rajoy ha prometido, y muchas veces, que en ningún momento haría una reforma electoral sin contar con el consenso de los demás partidos. Pero parece ser que Rajoy ha olvidado sus palabras y continúa dispuesto a seguir adelante con la reforma de la ley electoral para modificar el actual sistema de elección de los alcaldes contando sólo con la mayoría de su partido para aprobarla. Según explican diversos dirigentes y miembros de la ejecutiva del PP el presidente del Gobierno ha ordenado a los responsables de su partido que sigan trabajando para presentar en septiembre esta propuesta dentro de un plan de regeneración democrática o de mejora del funcionamiento de las instituciones. Si esto ocurre, será la primera vez en Democracia que se reforme la ley electoral sin consenso de los dos grandes partidos.


Desde la filas de los socialistas, se sospecha que los cambios son impulsados por el PP y su vicesecretario de Política Autonómica y Local, Javier Arenas. "Que el señor Rajoy nos aclare si es una reforma del Gobierno o si están tirando de él los alcaldes miedosos del Partido Popular, con el señor Arenas a la cabeza. El PP no puede decir: como tengo mayoría, voy a saltarme la ley, las formas y el consenso para intentar agarrarme al poder a costa de lo que sea", dijo el número dos del PSOE, César Luena, en un acto la semana pasada en el Parador de Toledo. A su vez, el propio Javier Arenas respondió retando al PSOE y a la izquierda “a que presente propuestas más democráticas que la nuestra y que garanticen la elección directa por los ciudadanos”. Días después, Pedro Sánchez hizo una aparición en Ibiza para anunciar que en septiembre también presentará “medidas radicales de limpieza democrática”.


En su acto en Toledo, César Luena aseguró que "es una trampa que hacen por su cuenta y riesgo, solos, a nueve meses de las elecciones y rompiendo todas las formas y consensos. No es una reforma. Es una cacicada disfrazada de reforma porque quieren ocultar la ambición de poder, que es lo único que les mueve. Vamos a liderar un rechazo total porque la mayoría absoluta no se puede imponer a las formas democráticas". Ha anunciado, por ello, el inicio de una "ofensiva" para frenarlas; presentarán mociones en los Ayuntamientos y buscarán el respaldo de otros grupos parlamentarios para formar un "frente de oposición".


De hecho, varios grupos ya se han pronunciado. Desde Izquierda Unida, la formación que encabeza Cayo Lara, se anunció que no negociará sobre este asunto con el Gobierno y también anunció su intención de llevar el asunto a todas las instituciones para que muestren su rechazo a lo que descalificó con expresiones como “golpe de Estado a la democracia municipal”. Por otro lado, Rosa Díez, líder de UPyD, rechazó de plano la reforma, que según sus cálculos favorece al PP y, en todo caso, perjudica a su formación. Por el momento, no hay respuesta de los partidos nacionalistas, pero ya el pasado mes el PNV expresó su rechazo a la propuesta inicial del Gobierno al entender que favorece a Bildu en los Ayuntamientos del País Vasco y Navarra.


El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ya expresó al presidente con anterioridad de que ni si quiera se sentaría a negociar. La semana pasada dejaba clara su opinión menos de 140 caracteres a través de cu cuenta de Twiter: "El PP sólo busca una elección directa: la del PP". Y es que es obvio si observamos qué es lo que plantean los populares. Aunque no hay nada cerrado fuentes populares explican que se barajan varias opciones para modificar la elección de alcaldes y que podrían variar en la negociación con los otros grupos. De cara a buscar el respaldo socialista y un refuerzo del bipartidismo, su propuesta sería establecer una segunda vuelta entre las dos listas más votadas siempre que ninguna haya alcanzado un porcentaje claro que, por ejemplo, podría ser como mínimo del 40%. Si algún partido en primera instancia llegara a ese porcentaje tendría la alcaldía y el control del Ayuntamiento sin necesidad de segunda vuelta. De esta forma, si se suprimen las coaliciones de izquierdas, el PP puede convertir el mapa de los municipios españoles de azul.