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Crisis política en el Eliseo

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Por: Alba Gallego


 


 


 


Françoise Hollande presidió el miércoles el primer Consejo de Ministros del segundo gobierno socialista nombrado por el mandatario galo desde las últimas elecciones municipales cuyo desastroso resultado para la izquierda pedía a gritos una remodelación.


La pasada semana, el primer ministro francés, Manuel Valls, presentó la dimisión oficial de la primera fila del ejecutivo ante el presidente de la República francesa, quien le había encargado una renovación tan solo cinco meses atrás, tras la amarga derrota sufrida por los socialistas en los comicios municipales del pasado marzo. Françoise Hollande decidió la dimisión en bloque del gabinete para poner fin a las discordancias crecientes entre las posturas más moderadas y las más radicales de la izquierda.


Durante el fin de semana anterior, los ministros de Economía y Educación, Arnaud Monterbourg y Benôit Hamon, respectivamente, criticaron abiertamente la política del gobierno acuñada por el presidente desde 2012. Monterboug tildó de “obsesión” la tendencia alemana de marcar un estricto rigor presupuestario mediante las medidas de austeridad que asfixian al continente europeo impidiendo una verdadera recuperación económica. De la misma manera, tampoco tuvo buenas palabras para el primer ministro y el presidente: criticó las políticas económicas puestas en marcha por el tándem al tiempo que exhortó a ambos mandatarios sobre la imperiosa necesidad de aparcar la reducción del déficit público. Sus declaraciones hicieron saltar chispas en la bancada socialista: "No me parece que se deje de ser ministro por la simple razón de aportar proposiciones a un debate justificado", afirmó Montebourg y aseguró además que no consideraba haber faltado a la "solidaridad gubernamental".


Tras el estallido público de hasta tres miembros fuertes del gobierno, Hollande encomendó a Valls la formación de un nuevo ejecutivo cuya composición  reflejara "las orientaciones económicas" que juntos han ido definiendo para el país. El presidente exigió “coherencia” en la selección de las nuevas caras y remarcó que los elegidos deberán contribuir a “preparar el futuro más allá de sus mandatos”. Hollande remarcó también que los debates y la exposición de diferentes puntos de vista entre los componentes de la administración “es algo necesario” siempre y cuando tengan lugar “en el Consejo de Ministros y en las reuniones del gobierno”.


De esta forma, los tres ministros disidentes fueron reemplazados por sangre nueva, más moderada y a favor de las políticas de austeridad impulsadas desde la presidencia. Montebourg ha sido sustituido por el banquero y hasta el momento asesor económico presidencial, Emmanuel Macron. Experto en finanzas y con escaso recorrido político, desde la llegada al Elíseo de Hollande, ha sido uno de sus más cercanos colaboradores. Concretamente Macron ha sido uno de los principales impulsores de la dirección económica tomada por el gobierno francés y su huella más importante se encuentra en el “pacto de responsabilidad”, el plan económico lanzado por el ejecutivo socialista que apoya reducir los impuestos a empresarios a cambio del repunte en las contrataciones de sus compañías. Se prevé que su presencia sirva para reforzar el paso austero marcado por el presidente y el primer ministro desde hace casi medio año.


Benôit  Hamon también ha perdido su asiento ministerial y desde ahora Educación recaerá en las manos de Najat Vallaud-Belkacem, quien se confirma como la primera mujer titular en este puesto. Un viraje como este en materia de educación resulta cuanto menos peliagudo si se tiene en cuenta que el nuevo curso está a punto de comenzar. No obstante Vallaud-Belkacem no se ha amedrentado, no es nueva en la primera liga política y lleva cultivando su influencia en el gobierno desde su llegada a la secretaría de Estado, siendo portavoz del gobierno en 2012 y a posteriori Ministra de Derechos de las Mujeres, Urbanismo, Juventud y Deportes, ya con Valls como primer ministro. Durante esta última etapa ha cumulado multitud de críticas a sus espaldas, en su mayoría disparadas desde la derecha más conservadora, sobre todo por su defensa de la “educación de género”, un asignatura destinada a la concienciación de la igualdad de sexos.


La tercera en discordia es la responsable de la cartera de Cultura, Aurélie Filippetti, quien renunció al puesto esgrimiendo como motivo principal su disconformidad con la línea económica que sigue el gobierno. Su puesto ha sido ocupado por Fleur Pellerin, hasta el momento a la cabeza de la secretaría de Estado de Turismo.


La salida de Montebourg y sus compañeros no ha sentado bien en los sindicatos ni a los más progresistas del grupo socialista, desde donde varios miembros ya han comenzado a lanzar críticas mordaces calificando los cambios de “provocación”. En cambio, el presidente de la patronal, Pierre Grattaz, aunque afirmó estar satisfecho con el nuevo rumbo, prefirió seguir una línea más cautelosa y anunció que esperará a valorar la labor del actual grupo cuando este muestre “hechos y medidas”. Los que sí han aplaudido esta transformación son los principales grupos empresariales del país, quienes valoran positivamente la actuación de la administración socialista “a favor de las empresas”. Valls por su parte manifestó en el Consejo de Ministros que, a su juicio, resulta “absurdo” calificar este nuevo ciclo como un “regalo a las empresas” y remarcó que es un acto “a favor de toda Francia”.


 


 


LOS QUE SE MANTIENEN


 Laurent Fabius seguirá llevando las riendas del Ministerio de Asuntos Exteriores y en estos momentos se encuentra profundamente involucrado en los planes de “intervención humanitaria” a través de bombardeos “selectivos” junto con Estados Unidos y Reino Unido, para liberar a la comunidad kurda de Irak del azote del EI.


También seguirán siendo representantes de los ministerios de Ecología y Justicia, Ségolène Royal y Christiane Taubira, respectivamente. La marcha de Taubira habría sido difícil de digerir para un gran número de ciudadanos que la respaldan por haber sido uno de los personajes políticos que más ha luchado por la legalización del matrimonio homosexual en el país galo.


Aunque se ha hecho limpieza con aquellos destacados por su diferencias con el ideario que patrocina este ejecutivo, sí se mantienen a tres representantes del Partido Radical de Izquierdas, presencia crucial para el gobierno por su influencia más allá del ala moderada.


 


 


 


NOTICIAS DE BRUSELAS


 La Comisión Europea ha valorado positivamente que Valls “haya ratificado la intención de su Gobierno de mantener la dirección de las reformas, las cuales son esenciales para fomentar el crecimiento y el empleo en Francia y para asegurar que el crecimiento permanezca sostenible", apuntó el portavoz de Asuntos Económicos y Monetarios del grupo, Simon O’Connor.


Francia recupera la confianza de Bruselas desde que anunció su incapacidad para alcanzar el objetivo de reducción del déficit. O’Connor urgió al país galo y a otros países “en una situación similar” a que “aceleren” el trabajo que están haciendo en el camino de las reformas estructurales a fin de lanzar el crecimiento y relanzar la competitividad y el empleo". A partir de otoño la Comisión elaborará un informe con un estudio de la situación en Francia, para esto O’Connor aseguró que en primera instancia Bruselas necesita “compromisos concretos” en el plan presupuestario de los de Hollande.


Durante la primera reunión ministerial del miércoles, Valls aseguró que Francia está comprometida con la rebaja del déficit, sin embargo pidió a la Unión Europea “flexibilidad” y un “mayor impulso” al crecimiento acompañado de nuevas acciones por parte del Banco Central Europeo. En su discurso tampoco se olvidó de Angela Merkel: “Europa necesita más que nunca un entendimiento fuerte y duradero entre Alemania y Francia”.