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La zurda mágica del ‘Trinche’ Carlovich

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Por: Diego Sánchez / Diegosanchezvaldes@hotmail.com


 


 


Sólo jugó dos partidos de máximo nivel pero bastó para que aquellos que le vieron con la pelota entre los pies hablaran de él como el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Se llama Tomás Felipe ‘Trinche’ Carlovich, un desconocido para muchos, una leyenda viva para algunos. Cuando a una persona se le califica de genio y no existe suficiente documentación de su obra, se dan las condiciones idóneas para crear un mito y es justamente eso lo que pasó con Carlovich y su potente, ágil y extraordinaria pegada con la zurda.


Para investigar las andanzas de un futbolista en Argentina es obligada la visita de las publicaciones de gran referencia de la revista El Gráfico. Uno de los redactores en jefe, Diego Borinsky, expresa que “Carlovich es una leyenda, pero que apenas existe información sobre él” y añade que “fue un jugador fantasma porque no hay más que una decena de fotografías en los registros”. Por tanto, tan sólo referencias sueltas y algunas notas de rigor. Dada la escasa información que se puede encontrar sobre este ‘galáctico’ del fútbol, hay que recopilar los testimonios de grandes figuras que le vieron sobre el terreno de juego como el exdirectivo del Real Madrid, Jorge Valdano o el exseleccionador argentino, César Luis Menotti.


Valdano, en una entrevista para el programa deportivo Informe Robinson de Canal Plus España, recalcaba que la leyenda del jugador argentino “hoy en día está presente en todas las provincias de Santa Fe” y que se convirtió en “un símbolo de un fútbol romántico que ya prácticamente no existe”. Por su parte, Menotti, en la misma entrevista, justificaba el mito de Carlovich con que “la pelota cuando estaba en su poder parecía que se hacía inteligente” y añadía que “el estilo rosarino siempre fue de gambeta, de habilidad, lento y de mucha técnica, y el ‘Trinche’ era el portador de esa genética de la ciudad”.


La crisis económica de 1929 generó una avalancha migratoria de italianos, españoles, alemanes y europeos del Este hacia Argentina. Concretamente de la desaparecida Yugoslavia llegó un trabajador que tuvo siete hijos, el último de ellos repleto de talento futbolístico y rosarino. Tomás Felipe ‘Trinche’ Carlovich nació en Rosario en 1949 y a los 20 años debutó en el Club Atlético Rosario Central, creando en las retinas de los aficionados una especie de clímax que a ninguno de ellos, a pesar de los años, se les ha olvidado.


Todavía hoy, en el barrio de Tablada, cerca del estadio del Central Córdoba, se encuentra el Restaurante Lito, lugar de encuentro de los aficionados, donde se sigue hablando de la asombrosa habilidad y genética del jugador y de todo lo que pudo haber sido y nunca fue. Juan Carlos Montes, exentrenador del Club Atlético Newell’s Old Boys lo describe como “un jugador lírico, un jugador que hoy no se encuentra” y justifica su desconocida existencia porque “cuando alguien persigue unos sueños, además de la capacidad futbolística, hay que agregarle otro tipo de cosas que Tomás Felipe nunca cumplió”.


 


Tomás “el Trinche” Carlovich, el Maradona que no quiso ser / futbolistasconhistoria Tomás “el Trinche” Carlovich, el Maradona que no quiso ser / futbolistasconhistoria


 


¿Qué pasó con el ‘Trinche’?


El problema, en boca de uno de los aficionados y vecino de Carlovich era que “no se concentraba, no le gustaba el entrenamiento y le decían que se tenía que levantar a las ocho de la mañana y él no se levantaba. Le faltaba la profesionalidad que se necesita para llegar alto en un mundo tan competitivo como es el balompié”. Por este motivo, el ‘Trinche’ de una forma u otra, no quiso jugar en Primera División.


A algunos fantasmas hay que perseguirlos. La mayoría no existen y se desvanecen entre la espesa bruma del invierno, pero los hay que de repente cobran forma y que resultan ser de carne y hueso con una historia que contar. Y en esta ocasión con la propia versión del protagonista. “A veces no se da, no es porque uno no quiso. Yo volvería a hacer lo que hice porque disfruté mucho de mi juventud, eran otros tiempos y soy realista y consciente, a lo mejor si yo hubiera triunfado, ahora mismo no me podrían hacer las entrevistas que me hacen”, afirma el rosarino para Canal Plus España con un tono entre la impotencia y la tristeza.


Pero lo cierto es que a Carlovich, hoy operado de la cadera y aun así capaz de golpear una pelota, le acompañó siempre una cantinela: se le acusó de apego por la vida nocturna, de querencia por la bebida y sobre todo, deseo desenfrenado por las mujeres. Puede que el ‘Trinche’ fuera un elemento extraño, alguien cuyo talento brotó en un momento equivocado. Sin embargo, Carlovich llegó a disfrutar de dos partidos de Primera División y coincidió con jugadores históricos de la talla de Mario Killer, Aldo Poy o Carlos Aimar.


Tomás Felipe nunca fue un ejemplo de disciplina. Faltaba a los entrenamientos porque se quedaba dormido o porque se iba a ‘pescar’, y si sus compañeros no le iban a buscar a su casa, nunca aparecía. Por este motivo, nunca llegó a despuntar, pero en su club del alma, el Central Córdoba, despertaba en el corazón de los aficionados sensaciones indescriptibles resumidas con la consigna de “esta noche juega el ‘Trinche’”. De hecho, históricos como Marcelo Bielsa, exentrenador del Athletic de Bilbao, no se perdían nunca un partido de Carlovich.


Para los expertos, el ‘Trinche’ era sinónimo de exquisitez futbolística. Hasta tal punto llegó la devoción que el reglamento se rectificó en ocasiones. Un árbitro se vio obligado a readmitirlo en el campo tras haberle expulsado y el resto de los equipos obligaban a la Junta Directiva de la Liga Argentina a que Tomás Felipe siempre disputara todos los encuentros. Por tanto, para este jugador siempre existía un espacio dedicado a lo increíble.


En 1992, Diego Armando Maradona fue contratado por Newell's y un periodista le confesó su orgullo por recibir en Rosario “el mejor jugador”. Sin embargo, Maradona respondió: “El mejor jugador ya jugó en Rosario y es un tal Carlovich”. Los sueños hay que perseguirlos a cualquier precio. La lucha y el sacrificio normalmente dan frutos y este es un claro ejemplo del porqué no basta con destacar en una profesión, sino que hay que trabajar duro para llegar a lo más alto.