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Tendencias Express

El origen del British Style

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Por: Alba Gallego /  


 


 


La Semana de la Moda aterrizará de nuevo en la capital inglesa entre el 12 y el 16 de septiembre. Un año más, los mejores diseñadores de las principales casas de alta costura deleitarán a los asistentes con un adelanto de las nuevas colecciones que conformarán próxima temporada primavera-verano. Se trata de una cita ineludible que, año tras año, consigue reunir en torno a sus pasarelas a las mejores marcas y expertos del street style, desde iconos de la moda como la editora de la revista Vogue en EEUU Anna Wintour, hasta reputados críticos del momento de la talla de Hilary Alexander del Daily Telegraph, o las chicas IT del momento como Alexa Chung, Kate Moss o Cara Delevingne.


Londres es una de las principales metrópolis del planeta escogidas para celebrar este espectáculo junto con Nueva York, París o Milán. Sin embargo, el estilo británico ha recorrido un largo camino hasta llegar a situarse como uno de los principales referentes de moda a nivel mundial. Las primeras manifestaciones importantes se remontan a la gabardina impermeable de Thomas Burberry en 1856 o al auge de los almacenes Harrods a partir 1861, cuando Charles D. Harrod se hizo con las riendas del negocio familiar.


La época dorada de la moda inglesa se inició tras el fin de la segunda guerra mundial, a raíz del progreso y la prosperidad económica que siguieron al conflicto. La revolución que tuvo lugar dentro de la industria textil y el descubrimiento de nuevos tejidos acabaron con los estilos sombríos y simples que caracterizaron el vestuario de la posguerra. Por lo tanto, en la segunda mitad del siglo XX surgió un cambio que influyó tanto en los diferentes círculos sociales, como en el acervo cultural del país. Desde las casas más importantes de moda, como Christian Dior o Balenciaga, pusieron en marcha el movimiento New Look, mediante el lanzamiento de nuevas líneas de diseños hiperfemeninos basados en la sobriedad cromática, las faldas largas y las cinturas de avispa, que resaltaban las curvas de la mujer mediante ajustados corsés.


No obstante, en contraste con esta nueva filosofía se mantuvieron ciertos vestigios de tendencias pasadas caracterizados por el exceso: sombreros llamativos y recargados, cardados y grandes rizos, así como detalles de plumas, perlas, lentejuelas, etc.


El estilo británico continuó evolucionando a lo largo de los años hasta que en 1960 emergió un movimiento social subversivo bautizado como “Swingin London”, el cual se fraguó sobre todo en los entornos próximos al Soho y Carnaby Street. Se trató de toda una revolución mediante la cual, la juventud exigió los cambios necesarios para conducir a la sociedad hacia la innovación y la modernidad. Fue entonces cuando comenzó una relación particular entre la industria de la moda y la musical, donde las influencias discurrían de un campo a otro retroalimentándose, por lo que se puede afirmar que el verdadero estilo inglés se desarrolló al compás del garage rock y del punk. Además, la influencia de las nuevas tendencias británicas adquirió rápidamente dimensiones internacionales, puesto que los principales grupos de rock ingleses, como The Beatles, The Kinks, Pink Floyd o The Who, estaban en la cima y causaban furor en todo el mundo. La esencia de los Who sirvió de referente principal para la aparición de la cultura Mod, melómanos elegantes con cortes de pelo bob o garçon. Por otra parte, paulatinamente fueron rompiéndose los cánones de belleza tradicionales y se popularizaron diferentes prendas atrevidas como la minifalda, cuya autoría se atribuyó en un principio a la diseñadora inglesa Mery Quant, pero esta aseguró que su origen es de carácter espontáneo, al más puro street style.


No obstante, la explosión definitiva surgió a mediados de los años 70 con la llegada del movimiento Punk, cuando los artistas comenzaron a emplear su estilo como vehículo de expresión de sus aspiraciones y reivindicaciones, a contracorriente de lo preestablecido. Reflejaron su forma de pensar en sus indumentarias, fundamentalmente constituidas por  tendencias estridentes, diseños estrambóticos y looks desaliñados, que se caracterizaban por las zapatillas gastadas, vaqueros rotos, el cuero y la ropa ceñida. A partir de aquí el fenómeno fue diversificándose y las diferentes casas de moda comenzaron a tomar partido. La pareja Malcolm McLaren y Vivienne Westwood, son considerados los embajadores por excelencia del movimiento en la moda londinense y su estilo se caracterizaba por las tonalidades llamativas y el empleo de accesorios de lo más variopintos: broches, agujas, cierres o retales superpuestos. Algunos de los grupos que mejor representaron el nacimiento de la cultura punk inglesa fueron los Ramones, The Clash, Joy Division, los Rolling Stones y en mayor medida, los Sex Pistols, quienes popularizaron las Doctor Martens y los lemas en las camisetas, como su célebre “Good save the Queen”. En esta época también nacieron las grandes supermodelos, destacando la figura de Twiggy quien en tan solo cuatro años alcanzó una carrera meteórica y se hizo con las mejores portadas de los medios internacionales.


A partir de los años 80, se abandonaron las formas ajustadas y llegaron los estampados étnicos. Además, el apogeo de la vida nocturna en clubes y pubs comenzó a influir en los nuevos estilos y desde las principales capitales del mundo comenzaron a interesarse por compartir los conocimientos de los mejores modistas ingleses, entre ellos John Galliano o Betty Jackson, y asimismo, las principales escuelas de moda de la ciudad como Saint Martin’s o The Royas College of Art, adquirieron fama internacional.


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