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Grupo de judíos expulsados de Guatemala por choques culturales

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Por: Alba Gallego


 


A pesar de que algunos de sus miembros comenzaron a asentarse en San Juan de la Laguna hace ya más de un lustro, la comunidad judía de los Lev Tahor ha hecho las maletas poniendo rumbo a la capital tras sufrir varios encontronazos con los residentes indígenas. Por el momento, las familias hebreas ha encontrado refugio en un edificio de la gran ciudad y no tienen pensado abandonar el país.


Las raíces de la comunidad judía de los Lev Tahor se remontan a los años ochenta. El israelí Shlomo Helbrans fundó esta congregación con ánimo de alumbrar una nueva corriente dentro del judaísmo ultra-ortodoxo, apoyándose en la austeridad como doctrina principal.


Aunque han pasado ya varios años desde que un recatado número de miembros de la comunidad eligiera fijar su residencia en la localidad guatemalteca de San Juan de La Laguna, la mayor afluencia de familias llegadas a este territorio se dio a partir de febrero. Fue entonces cuando aterrizaron en San Juan hasta diez familias ultra-ortodoxas de una sentada, alrededor de cien personas que se acomodaron a orillas del lago Atitlán en una modesta urbanización. Desde su llegada, una tensión silenciosa invadió el ambiente y fueron claramente advertidos por los nativos: “o se adaptaban o se irían”.


La existencia del grupo hebreo en esa recóndita aldea de 4 mil habitantes pasó desapercibida más allá de las fronteras del municipio hasta que, la pasada semana, los cerca de 250 integrantes de la comunidad se vieron obligados a empacar sus pertenencias y abandonar sus hogares. De esta manera se zanjaron varios meses de hostilidad y confrontaciones entre los judíos de la localidad y sus convecinos indígenas mayas.


El consejo de ancianos de la localidad de San Juan se reunió para debatir la posibilidad de exhortar a sus nuevos inquilinos hebreos al abandono de sus propiedades, además de instarles a trasladarse fuera de los límites de la pequeña población. Finalmente dieron el visto bueno a esta medida, esgrimiendo como factor principal la tónica general seguida por los Lev Tahor desde su integración en el territorio, la cual consistía en evitar todo tipo de contacto físico y social con los indígenas o cualquier persona ajena a la secta. La expulsión promulgada por el consejo de ancianos no tenía un carácter legal, por lo que no se trataba de un mandato imperativo pero sí amenazante: “el pueblo se puede levantar”, aseguraron a los representantes judíos varias personalidades políticas.


Además de la tendencia al aislamiento, denunciaron que en las contadas ocasiones en las que interactuaban con los nativos, las desavenencias se disparaban inevitablemente dada la inconmensurable brecha cultural que los divide. La expulsión de la comunidad hebrea fue apoyada de manera unilateral: "Nos sentimos intimidados por ellos en las calles. Pensamos que quieren cambiar nuestra religión y nuestras costumbres", informó uno de los miembros del consejo, Miguel Vásquez Cholotio.


Las familias pusieron pies en polvorosa de madrugada. La Policía  Nacional les facilitó el traslado de sus pertenencias en camiones hasta un edificio de seis pisos situado en la capital, donde se han reubicado temporalmente. “No entiendo por qué no nos quieren, no hemos hecho nada malo”, apuntó el actual líder de los Lev Tahor, el rabino Uriel Goldman, en declaraciones a la agencia de noticias Reuters. Goldman denunció amenazas y abusos verbales por parte de “una agresiva minoría política” que a su juicio, ha motivado el destierro del grupo religioso. No obstante, ni han abandonado el país ni piensan hacerlo, Goldman aseguró que buscan un terreno para construir sus casas, escuelas y sinagogas, de manera que puedan dar forma a un hogar definitivo en Guatemala de una vez por todas.


 


 


LA DIÁSPORA CANADIENSE


A finales del año 2013, la cadena CBC arrojó luz sobre esta congregación originaria de Canadá, llamando la atención sobre un periplo que comenzaba con su huida de Quebec en medio de un torbellino de acusaciones relacionadas con negligencias infantiles. Un gran número de familias fueron citadas en los juzgados de la provincia canadiense para declarar en el marco de una investigación relacionada con el maltrato a menores. Asimismo se ordenó separar a 14  niños de los núcleos familiares por considerarlos “inseguros” y reubicarlos en hogares de acogida.


Las indagaciones comenzaron a raíz de la preocupación manifiesta de las autoridades en referencia a la situación de los menores pertenecientes a esta comunidad. Numerosas fuentes señalaron las llamativas carencias de estos jóvenes, sobre todo a nivel de salud e higiene, aunque también apuntaron a una instrucción casera descuidada en el terreno educacional, si se comparan las capacidades de estos menores con aquellos escolarizados.


Los miembros llamados a declarar nunca llegaron a personarse en la citación, pues días antes la comunidad al completo puso rumbo al sur de Ontario. Hicieron de Chatham su segundo hogar y enseguida volvieron a situarse en el punto de mira de las autoridades por su mala praxis en el cuidado de niños. Las voces más críticas les acusaban de someter a los menores a condiciones de insalubridad, así como de ejercer abusos físicos y promover el matrimonio infantil. Fue entonces cuando las familias hebreas decidieron poner kilómetros de por medio y emprendieron un traslado progresivo a Guatemala.


 


 


LEV TAHOR: La oveja negra en el rebaño sefardí


Los Lev Tahor son fieles a las creencias del judaísmo, sin embargo llevan hasta el extremo su filosofía de austeridad y disciplina hasta haber constituido una rama independiente dentro de esta religión milenaria.


Ataviados con ropajes teñidos del más solemne negro que combinan con los inconfundibles bucles que nacen de sus sienes, su estilo de vida recuerda al pueblo Amish, cuya forma de vida ha sido protagonista en innumerables ocasiones dentro de la pequeña y la gran pantalla. Aislados del siglo XXI, conviven bajo la prohibición de utilizar cualquier tipo de artificio tecnológico: ni televisión, ni ordenador, ni móvil. Las mujeres deben cubrir siempre su cabello con un manto oscuro que solo deja la cara y los pies al descubierto. Los rezos de los Tahor constan del doble de duración que los habituales y oran en voz alta, lentamente y enfatizando con precisión cada palabra. La mayor parte de sus alimentos son producidos y elaborados dentro de su comunidad, y su dieta está sometida a las leyes del Cashrut.


Aunque en estos momentos estén atravesando una situación especialmente peliaguda, no pueden apelar al abrazo de sus parientes israelíes, ya que los Lev Tahor son conocidos entre la comunidad judía internacional bajo el apodo de “talibanes judíos”. El odio que le profesan a los Tahor y a su doctrina se debe a las opiniones radicales que estos llevan por bandera además de la multitud de creencias incompatibles con importantes dogmas de israelíes. El punto más llamativo es que el grupo ultra-ortodoxo no reconoce el Estado de Israel y considera que carece de validez espiritual pues no debería haber sido fundado hasta la llegada del Mesías.