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Destinos: Un recorrido por Almería

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Quien diga que Almería no es tan famosa, está totalmente equivocado. Esta provincia española perteneciente a la comunidad autónoma de Andalucía, es sin duda alguna, una vitrina natural con vista al Mediterráneo.


Por Carlos Manuel Ruiz Suárez


 Bañada con interminables playas de sol brillante, atardeceres de fotografía, importantes monumentos y, mucha, mucha historia enmarcada en la pintura rupestre del Indalo como símbolo turístico.


Un fin de semana de curiosidad turística, me hizo llegar a la Estación Intermodal de Almería, centro neurálgico de comunicación local entre los puntos cardinales de llegada de todo aquel módico viajero que prefiere desplazarse en bus o en tren, una vez dentro de la península Ibérica.


Cómodamente vestido, hidratado y totalmente dispuesto, empezó mi eufórico recorrido por una ciudad que, en el transcurso del tiempo, ha pasado por las manos de fenicios, romanos y árabes. A éstos últimos, se les atribuye indiscutiblemente, la gran historia de Almería, debido a la ocupación musulmana iniciada en el año 713.


 Fortaleza Arábica:


Mapa en mano y con muchas expectativas, la principal parada obligatoria fue el Cerro de La Alcazaba, lugar donde se encuentra la mayor de las ciudadelas construidas por los árabes en España. Este conjunto monumental y arqueológico, data de los tiempos de Abderramán III, primer gobernante califa que en el año 955 fundó oficialmente la ciudad, construyendo una magnífica fortaleza de cuya torre principal procede el nombre de Almería: Al-mariyat Bayyana.


La Alcazaba se convirtió así en la fortaleza musulmana más grande de Europa, con 43.000 metros cuadrados que le permitían albergar todo un destacamento militar de 20.000 hombres, los palacios de los sucesivos reyes e incluso lugares de resguardo para la población en caso de ataque.


Esta hermosa joya arquitectónica donde se puede divisar toda la capital, actualmente cuenta con dos recintos islámicos y un castillo cristiano. El largo paseo por su interior resulta interesante pues permite disfrutar de sus impecables jardines, al igual, que de sus fuentes y canales de agua en un excepcional estado de conservación.


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Su muralla está intacta, así como las diferentes torres, escaleras y salas que se reparten por el recinto. Por ésta razón, La Alcazaba desde el año de 1933, fue declarada Monumento Histórico-Artístico, perteneciente al Tesoro Nacional Español. Cabe recordar, que la entrada es totalmente gratuita para todos los turistas.


Lugar emblemático del casco histórico de Almería, lo constituye su Catedral-Fortaleza del siglo XVII, una edificación gótica de fachada amarilla renacentista, gran ejemplo de la arquitectura defensiva de la época. No menos importantes, son el Palacio Episcopal y el Sol de Portocarrero, ambos ubicados alrededor de la Plaza de la Catedral. También, a pocos metros de éste circuito se encuentra el Santuario de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad y cuyo manto color rosa destaca del ornamental dorado de su altar.


No se puede ser indiferente ante el antiguo Cable Inglés del Puerto de Almería. Estructura de ingeniería minera que data del siglo XIX, construida por la sociedad “The Alquife Mines and Railway Company Limited”, un ejemplo de las grandes obras en hierro que siguieron las directrices de la escuela de Gustave Eiffel, el mismo arquitecto de la famosa torre parisina.


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Naturismo natural:


El fin de semana no es fin de semana en Almería, si no vas a la playa, valga la redundancia. Una caminata kilométrica por el rocoso y árido Parque Natural de Cabo de Gata, permite que te sumerjas en un mar turquesa y cristalino en donde te puedes bañar tranquilamente con los peces durante horas. Muy familiares resultan las playas de “Mónsul” y “Genoveses”, para practicar snorkel y muy recomendable si quieres vivir una experiencia inolvidable.


Un auténtico playazo, como su nombre lo indica, es la playa de “El Playazo” en el Levante Almeriense de Vera que, como en todas las playas de la zona, el nudismo o naturismo es algo común y corriente asumido de manera indiferente y sin prejuicios, o sea, lo más normal del mundo. Confieso que no fue fácil despojarme de mi short de surf. Pero, al sentir más tarde una indescriptible sensación de libertad, los letreros con íconos de “no bañadores” ubicados en la urbanizaciones de verano cercanas, me parecieron normales, cosa que en principio chocó con mi tradicional cultura latina.


A escasas horas de mi regreso a casa, tuve el placer de degustar como si fuese un verdadero Dios, una bandeja de dulces típicos de la zona. Compuesta por Medias Lunas, un rico bizcocho cubierto de merengue y yema de huevo. Algunos Soplillos, manjar elaborado con claras de huevo batida adornadas con almendras y los inigualables Cordiales, la versión española del “macaroons” francés, rellenos de dulce de Cabello de Ángel y pasas. Absolutamente recomendables para más los golosos.


Por último, un generoso café, de prisa y corriendo, marcó la partida de ésta tierra calurosa rica en paisajes naturales, largos episodios históricos, majestuosa arquitectura y un mar azul incomparable.