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Cultura

La plástica de Parra

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Por: Laura Lorenzo


Considerado el poeta hispanohablante vivo más importante del planeta, Nicanor Parra tuvo la astucia de dar saltos recurrentes durante su carera, entre la literatura y las artes visuales. Es difícil definir qué lugar ocupa en ambas disciplinas porque, en ambos casos, se instaló en un espacio creado por él, un espacio sin precedentes.


La idea no fue de Nicanor Parra. A Juan Guillermo Tejeda, artista y diseñador, lo llamó Cristián Santa María, entonces director de Ediciones Nueva Universidad, y le dijo: “Tengo estas cuestiones y quiero que las ilustres”. Corría 1971, y como dice Tejeda: “Eran años en que a todo el mundo le daba todo igual, estaba todo permitido, era un ambiente muy estimulante”. Esas ‘cuestiones’ a las que se refería Santa María eran fragmentos de texto escritos por Parra, sobre los cuales, Tejeda, de 23 años, comenzó a trabajar. El resultado fueron las 250 postales que componen la obra “Artefactos” . Tejeda cuenta que Parra los vio juntos antes de partir a Estados Unidos, le gustaron y fue. Luego vendría la censura, y muchos de los “Artefactos” de Parra y Tejeda, quedarían sepultados en las bodegas de la Universidad Católica.


Los primeros trabajos visuales que expuso Parra fueron los tabloides paródicos “Quebrantahuesos”. Junto a Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky armó, con recortes de diario, portadas con noticias falsas e irónicas, exhibidas luego en las vitrinas de los kioskos. “Es el color, la síntesis, el collage, y también la visualidad”, explica Rojas. Luego, en 1969, creó “La mamadera mortífera”, el primero de sus “Trabajos prácticos”. “Es una fecha relativamente tardía en el desarrollo de la antipoesía. Pero el grueso de los trabajos de Parra con la visualidad, corresponde a laos años ochenta y noventa. Se trata de un tipo de obra con al que Parra experimentó durante mucho tiempo sin pensar en absoluto en darla a conocer públicamente. La idea de hacerlo no surgió hasta comienzos de los noventa”, dice Ignacio Echevarría, curador de la exposición “Voy & Vuelvo”, en homenaje a los 100 años de Parra. Ese fue el proceso de Parra al trabajar con objetos, el cual, el antipoeta denominó “Basurarte”, es decir, basura rescatada como una obra de arte.


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La obra de Parra es extremadamente conceptual, tiene su raíz en el lenguaje y se relaciona con el contexto popular. Utiliza el humor, la ironía y el sarcasmo, tanto es sus palabras como en sus imágenes, con una indiscutible referencia al mundo visual.


 


Es difícil negar que Nicanor Parra es una artista en su totalidad y que es una prueba viviente de alguien que integra arte y vida. “El arte es un mecanismo de autorregulación del espíritu para recuperar el equilibrio”, explicó Parra a Arte al Límite. Esto explica porque es tan difícil clasificar a Parra como artista visual: porque es imposible separar al artista del poeta.


La obra de Parra es extremadamente conceptual, tiene su raíz en el lenguaje y se relaciona con el contexto popular. Utiliza el humor, la ironía y el sarcasmo, tanto es sus palabras como en sus imágenes, con una indiscutible referencia al mundo visual. Juega y mezcla con los medios.


El 1 de diciembre de 2011 fue galardonado con el premio Cervantes, convirtiéndose en el tercer chileno, después de Jorge Edwards en 1999 y Gonzalo Rojas en 2003, en ganar el Nobel hispanoparlante. Carmen Caffarel, directora entonces del Instituto Cervantes, expresó: «el Premio Cervantes reconoce esta vez no solo la valía de un creador universal, sino también la necesidad de la búsqueda de nuevas formas de expresión y la exploración de las fronteras comunicativas del ser humano». Debido a la avanzada edad del poeta, éste no pudo asistir a la premiación, yendo en su lugar su nieto Cristóbal Ugarte.


El 7 de junio de 2012 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, siendo elegido de manera unánime por su gran trayectoria, por su aporte al enriquecimiento del lenguaje poético latinoamericano, por su humor, su ironía, su mirada infatigablemente crítica y por la extraordinaria diversidad de sus búsquedas como antipoeta, poeta visual y traductor. El jurado estuvo conformado por los chilenos Claudio Bertoni y Pedro Gandolfo, el cubano Virgilio López, el inglés Niall Binns y la argentina Valeria Zurano. El premio correspondió a 60 mil dólares, más un diploma y una medalla.