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Rincón Audiovisual

LÍBRANOS DEL MAL (Scott Derrickson, 2014)

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Por: Xiana Comesaña


 


Viernes 12 de septiembre. 22:15 de la noche, estreno de “Líbranos del mal”. La que promete ser la película de terror del momento consigue meter en la sala nada menos que a ocho personas. Cabe decir que compite en taquilla con el segundo fin de semana de “El niño” de Daniel Monzón que en su primer fin de semana ya superó en cifras a “Ocho apellidos vascos”. Lo tiene difícil. Las expectativas eran altas ya que el trailer prometía lo suyo.


Durante los primeros quince minutos, mi novio y yo debatíamos sobre si nos habíamos equivocado de sala, ya que lo que estábamos visionando era totalmente surrealista. La historia esta basada en los hechos reales vividos por el general Sarchie, interpretado por el correcto Eric Bana. Mi pareja y yo volvemos a preguntarnos: ¿Se habría fumado Sarchie una pipa mágica?


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Siendo correctos, la película va de un policía, el general Sarchie (Eric Bana) que se ve envuelto en una serie de casos que tienen que ver con posesiones demoníacas por lo que se alía con un cura jesuita experto en exorcismos interpretado por un Edgar Ramírez envuelto en un halo entre misterioso y de locura. Juntos perseguirán a un excombatiente de la guerra de Irak poseído por el maligno y que causará todo tipo de barbaridades a aquel que le es afín.


Hasta aquí todo correcto, pero esperaba más de Derrickson. “El exorcismo de Emily Rose” fue una película que me impactó enormemente en su momento y de la que soy absoluta fan. “Líbranos del mal” me parece una absoluta mofa. Llena de tópicos del género, con toque algo gore, y un par de sustos que te hacen levantarte de la butaca. Sin más. Los momentos de exorcismo me hicieron partirme de risa. Creo que no era la única en la sala. La película parece grabada por un aficionado, con unos efectos especiales que dejan mucho, muchísimo, que desear.


¿Dos horas para contar esta historia? ¿Estamos locos? Se me hizo eternamente eterna. De hecho no paraba de preguntarme cuando llegaría el final, predicibilísimo y que se dilata demasiado en el tiempo. Le sobra por lo menos media hora a la cinta, en la que el director se deleita con sangre y vísceras. Todo muy rico. No la recomiendo para nada. Lo mejor, la banda sonora: The doors. Vade reto Satanás.