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Por: Nagore Valero


 


La privacidad es definida como: “el ámbito de la vida privada por el cuál se tiene el derecho a protegerse de cualquier intromisión” –Rae–. Considerando el derecho a la intimidad mi pregunta es: ¿Realmente tenemos ese derecho?


Con la llegada de la era digital y, principalmente, los teléfonos móviles (con miles de aplicaciones descargables) el gobierno tiene las suficientes medidas para saber dónde está cada uno de los seres humanos del mundo. El hecho de tener un móvil favorece la posibilidad de poder ser rastreado y localizado cada minuto.


El primer GPS, con el sistema TRANSIT, se creo en 1965 y lo inventó la NASA junto con el Departamento de Defensa de EEUU. Este dispositivo conseguía saber la posición de un sujeto, un objeto o un automóvil gracias a la frecuencia emitida desde un satélite. Hoy en día, tiene una extensión que abarca la totalidad periférica de la Tierra, siendo 24 satélites en el espacio que rodean la zona cada 12 horas. Se llama NAV- STAR.


Todo ello favorece a la intromisión en la vida privada de cualquier individuo. Conocer lo que hace, lo que deja de hacer, y con quien se relaciona. Actualmente, los trabajadores del gobierno son capaces de saber, incluso, con quién hablamos y cuáles son nuestras conversaciones privadas.


Es evidente que esta nueva tecnología funciona bien para los delitos y los crímenes o cuando has sufrido el robo de un objeto.


Pese a que, para el control de nuestros datos se requiere una orden judicial, nadie puede saber exactamente el control que ejercen a la ciudadanía cuando les apetece. Todo esto se transforma en una respuesta negativa a la pregunta anteriormente formulada sobre la inexistencia de la intimidad en nuestra vida cotidiana.


Aún más exagerado es la existencia de páginas de Internet que permiten bajarte aplicaciones para rastrear un teléfono móvil. Esto conlleva que, no sólo se ejerce el control de nuestra privacidad por parte del gobierno, sino de cualquier ser humano existente en el planeta.


No sólo contamos con cientos de páginas virtuales explicando como se puede acceder a los móviles sino de la creación de empresas especializadas en este tipo de búsquedas.


Sí, vale, algunas son necesarias por ejemplo si te roban el vehículo (ya que actualmente todos los nuevos vehículos incorporan el GPS para tener la oportunidad de seguirlo por cualquier circunstancia).


Actualmente, los trabajadores del gobierno son capaces de saber, incluso, con quién hablamos y cuáles son nuestras conversaciones privadas.


Algunas de las aplicaciones son capaces de rastrear: el historial de llamadas del teléfono (junto con conversaciones de WhatsApp), mensajes de texto y correos electrónicos. Otras, en cambio, te dan paso a paso explicaciones para la búsqueda de individuos. Se encuentra así limitada nuestra privacidad en la vida.


Es verdad que los famosos están expuestos a la falta de intimidad al ser personajes públicos. Sus fotos y sus relaciones son reveladas al mundo en revistas, periódicos o cualquier medio de comunicación, pero ellos están acostumbrados, sabían a lo que iban a tener que enfrentar cuando decidieron elegir esa profesión. El resto tiene que ser capaz de tener su vida sin que lo sepan las instituciones, departamentos, el gobierno, incluso los "hackers" que sepan acceder a tu dispositivo.


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Sin embargo, no hay que quitarle relevancia al hecho de que cada vez nos mostramos más al mundo real mediante las redes sociales. Una escapada con tus amigos, un café con tu pareja o, simplemente, un día cualquiera se exhibe en los nuevos medios y eso no nos resulta tan molesto.


Por eso, no sabría decir hasta que punto nos parece molesto no tener intimidad en nuestro día a día. La consecuencia de este fenómeno es que las empresas controlan al trabajador normalmente en el proceso de la contratación para saber más de su persona. Tener imágenes inadecuadas puede repercutir en el ámbito laboral.


En definitiva, se puede apreciar la importancia de los medios de comunicación y las publicaciones realizadas en ellas. Debemos tener cuidado y ser conscientes de lo que queremos enseñar. Finalmente, recordar que este es un simple artículo para que la gente sea consciente de lo que trae esta nueva era de digitalización. Hay que ser consecuente para el futuro y, por supuesto, para el presente en el que vivimos.