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América Latina

¿Latinoamérica avanza realmente hacia la despenalización del consumo de drogas?

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El espinoso tema de la despenalización del consumo de drogas tiene tantos ángulos de análisis como justificantes para su apoyo o rechazo. Durante décadas, las políticas actuales de represión no han funcionado en ningún país del mundo. En Latinoamérica, es un tema que se ha vuelto más que viral y cada vez más países de la región proponen un cambio de rumbo en la política antidrogas. Posibles medidas radicales como las aplicadas por Uruguay, y que ahora se han convertido en objeto de estudio y seguimiento para comprobar su efectividad y acierto en la lucha contra el terrible flagelo.


 Por: César Pastor Gamarra


Para el año 2016 está programada la sesión especial de la Asamblea General de la ONU donde se debatirá a nivel mundial la política antidrogas. En la reunión también se analizarán los primeros resultados reales de lo que muchos llaman ''el experimento uruguayo''. Para muchos, la legalización total de la producción, consumo y tenencia de marihuana emprendida por el gobierno de José Mujica, no ha generado tendencia en las otras naciones y podría aumentar el consumo, para otros, es una decisión valiente que ha creado expectativa en el mundo y ha reforzado la corriente que existe por cambiar la política represiva contra las drogas, acciones que lejos de erradicar el problema, han aumentado la violencia y corrupción durante muchos años.


 América debate


 Está claro que la idea de cambiar la política antidrogas en el continente cada vez toma más cuerpo, y si se apunta a la no criminalización del estupefaciente la principal pregunta salta a la vista: ¿legalización total o moderada? Mientras se prepara la reunión global de la ONU, los gobiernos de los países latinoamericanos van analizando individualmente el tema para establecer ciertas posturas al tiempo que se lleva a cabo el debate. El último viernes se desarrolló en Guatemala la Asamblea General Extraordinaria de las Organización de Estados Americanos (OEA), en donde se discutió   la política antidrogas en la región. Ante la OEA, países como Colombia manifestaron que lejos de centrarse solo en la represión, el tema debe ser abordado de manera integral. El presidente colombiano Juan Manuel Santos, ya ha manifestado que se necesita un ''nuevo enfoque'' en la lucha contra las drogas y eso implica un consenso de la comunidad internacional sin ningún tipo de ''prejuicios políticos ni ideológicos''.


Por su parte, algunos ex presidentes latinoamericanos miembros de la Comisión Global de Políticas sobre Drogas han propuesto abiertamente la despenalización del consumo con alternativas al encarcelamiento y sobre todo con énfasis en la salud pública. Ernesto Zedillo (México), Ricardo Lagos (Chile), Fernando Henrique Cardoso (Brasil) y César Gaviria ex presidente de Colombia, han sentenciado claramente que ''la regulación de drogas trata sobre tomar el control para que el gobierno, no los criminales, tome las decisiones sobre la disponibilidad de la droga”, este grupo también está conformado por otras personalidades como Koffi Anan, ex secretario general de la ONU, el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y Javier Solana, ex Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea.


Opiniones divididas


 Son numerosos los argumentos en los que se basa la necesidad de un cambio en la política antidrogas. El principal de ellos refiere al derecho fundamental que tiene cada persona para elegir como llevar su vida y el respeto del Estado a su decisión sobre las sustancias que quiera consumir. El control efectivo de los mercados, enfatizar la salud pública, combatir las mafias del narcotráfico o no criminalizar a un adicto, son las principales razones que justifican el cambio de rumbo.


Al respecto, algunas voces ya han hecho sus propios balances sobre las medidas tomadas en algunos países que regulan parcial o totalmente el consumo de drogas. Es el caso de Paraguay ( principal productor de drogas de la región con casi 30.000 toneladas al año), que a pesar de haber iniciado una revisión de su política antinarcóticos, ya ha rechazado la legalización del consumo y distribución de drogas. A través del presidente de la Secretaria Nacional de Drogas en Paraguay, Luis Rojas, se ha considerado que a pesar de tener solo datos empíricos, se puede notar a través de encuestas en centros de tratamiento, que la legalización adoptada en Uruguay ha afectado el consumo en ese país ya que ''ha habido un aumento tras perderse el miedo luego de la legalización, según expresó.


Al contrario de estas opiniones, el gobierno de Guatemala reabrió el debate sobre las drogas al anunciar a fines del 2013, que se estaban estudiando las posibilidades de regular la siembra de amapola con fines médicos. En ese entonces, el gobierno guatemalteco anunció que proponía controlar su venta y distribución como parte de las ''nuevas rutas'' que se están analizando en la lucha antidroga, además, en junio de este año propuso ante la OEA la legalización de la exportación de marihuana como parte de su reorientación en este tema.. Por su lado, hace apenas unas semanas el gobierno argentino autorizó trabajar en las propuestas destinadas a la despenalización de las drogas con el fin de ser debatidas antes de fin de año por el congreso de ese país. ''La idea es ir despacio y consensuar'' dijo una fuente del gobierno que pone distancia con las medidas adoptadas en Uruguay, siempre con el objetivo de perseguir a los narcotraficantes y no a los consumidores.


¿Qué pasa en Uruguay? 


Con detractores y simpatizantes el 10 de diciembre del 2013, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en legalizar totalmente el cultivo, tenencia y consumo de marihuana. Aunque sus resultados recién se verán en un mediano y largo plazo. La postura radical adoptada por el gobierno de José Mujica ha servido para reforzar el debate y estimular a los gobiernos a tomar posiciones. El país está en la mira del mundo, en especial Sudamérica ya que se ha creado expectativa sobre lo que pasará en el futuro como ejemplo a seguir o una solución descartada.


En Uruguay los mayores de 18 años, ciudadanos uruguayos, legales o naturales o con residencia habitual en el país por más de un año, pueden acudir a las farmacias para adquirir hasta 40 gramos de marihuana al mes y por persona. Para comprar el cannabis los clientes deben estar anotados en el registro de consumidores del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCA), organismo creado por el gobierno y que también regula el cultivo doméstico de la marihuana que puede ser de hasta seis plantas por casa o habitación en donde no se podrá superar los 480 gramos de producción al año.


El precio de la droga en las farmacias es fijado por el IRCA . Los clubes de membresía cannábicos pueden tener entre 15 y 45 socios y no se deben superar los 480 gramos de consumo por persona. No se podrá fumar en lugares de trabajo o espacios cerrados o abiertos públicos o privados, centros de enseñanza, de salud o deportivos y quedarán inhabilitados para conducir las personas que se vean afectadas por el consumo de cannabis. ¿Algún día se tendrá este panorama en los demás países latinoamericanos? ¿Seguirán otras naciones el ejemplo dado por Uruguay? Solo el tiempo lo dirá.


 Imagen lamula.pe