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Nuevas caras en las cúpulas empresariales de España

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Por: Alba Gallego


Soplan nuevos aires en el engranaje empresarial español. La renovación de asientos se ha vuelto más que patente desde el fallecimiento escalonado de algunos líderes de las compañías del más boyantes del mercado peninsular. Hace escasas semanas los medios de comunicación de medio mundo se hacían eco del paso a mejor vida a los 79 años de Emilio Botín, presidente del Banco Santander, uno de los diez más grandes del mundo, con negocios en más de 40 mercados. Además, durante los ya casi siete años desde el inicio de la crisis financiera, Botín ha sabido aprovecharse de ella para crecer con rentabilidad cada trimestre, como otros bancos han hecho con anterioridad. No transcurrió demasiado tiempo hasta que se anunció oficialmente que Ana Patricia, primogénita de la saga Botín, se sentaría en lo más alto de la cadena, siendo elegida como nueva presidenta de manera unánime por el Consejo de la entidad.


Pocos días después, fallecía también a los 79 años el presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez. Horas más tarde saltaba a la palestra el anuncio del Consejo de Administración que señalaba como nuevo presidente del grupo a Dimas Gimeno Álvarez, quien hasta entonces ocupaba el cargo de consejero director general. La entidad se vio salpicada por la crisis económica generalizada que influyó notablemente en la caída de las ventas y precipitó el despido de una parte de la plantilla, sin embargo solo con sus grandes almacenes logró unas ganancias el pasado año de 265 millones de euros y el grupo a completo invirtió 570,4 millones de euros en abrir centros nuevos y renovar edificios. Encuentra así continuación una dilatada trayectoria que se remonta 75 años atrás, con la creación de un emporio en el que el puesto en cuestión ha ido pasando de tíos a sobrinos.


Este mismo año perdió la vida a los 96 años otro eminente empresario del país, en este caso vinculado al sector textil, el modisto Manuel Pertegaz. El diseñador dio un viraje alejándose de la tónica habitual por la que los más grandes consagran sus imperios bajo el mando de aquellos allegados con quien comparten apellido. El timón de la empresa no será conducido por las manos de sus sobrinas, quienes en menor o mayor medida han estado vinculadas a este negocio desde su entrada al marcado laboral. En cambio, el actual encargado de dar las puntadas en Pertegaz es Ángel Tribaldos Cuerva, mano derecha del fundador desde su llegada al grupo hace casi tres décadas. Con un 50% de las acciones, Tribaldos es el accionista mayoritario de una cadena de moda que, según afirmó, factura 9 millones de euros al año vendiendo más de medio millón de prendas de ropa al año y cerca de 600.000 complementos.


La sangre nueva ya corre por las arterias que conforman el aparato empresarial del país. Las nuevas generaciones se muestran más preparadas que nunca al haber crecido bajo a la sombra de estos grandes mentores. Sin embargo, al tratarse de grupos más que consolidados en el poder y en constante crecimiento ganancial, el nuevo reto de los recién llegados se presenta harto complicado, ¿cómo impulsar las economías de compañías que ya están en lo más alto de la cadena empresarial española?