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Gastronomía

Pepper, mayo, ginger: La tríada británica por excelencia

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Por: Marta Baena


Si hay algo que no puede faltar en el día a día de los ingleses es el magnífico trío de ases que no se perdona en una comida: pepper, mayo y, a veces, hasta ginger.
Si bien es cierto que la popularidad de cada uno no está reñida con los otros, pues todos son susceptibles de combinarse entre sí, se podría establecer una denotada jerarquía de uso, ya que algunos son fácilmente adaptables a casi todas las comidas, mientras que otros destacarían por su empleo mucho más extendido en la gastronomía británica que en otras a nivel mundial.


La pimienta y la mayonesa triunfan especialmente en las comidas rápidas que tanto auge tienen siempre entre los ingleses. La fast food de la mayoría de las cadenas nacionales e internacionales de take-away, tales como Pret a Manger o EAT, donde más variedad de sándwiches podemos encontrar, son especialmente famosas por el empleo en sus productos de estos ingredientes. Y aunque poco tienen que ver entre sí, son dos incondicionales en este tipo de comidas, y siempre se les ve juntos.


Pepper everywhere


Prácticamente todas las recetas del mundo admiten este ingrediente, pero ¿también cualquier sándwich o se considera ya un abuso? De todas formas, no hay mucho que hacer si no te gusta la pimienta, o te resulta demasiado fuerte su sabor, ya que parece ser imprescindible su empleo, especialmente en Inglaterra y durante la preparación de ciertos alimentos. Quizá por enfatizar el sabor del producto o por añadirle un toque picante, en un país donde se disfruta tanto de lo spicy. Pero para muchos, esto, lejos de ser una cualidad, redunda en un exceso de condimentación.


Seguramente nos ocurra más a los extranjeros que venimos de países donde los alimentos se sirven al estilo plain para que pueda degustarse su sabor propio, en lugar de enmascararlo por medio de otros componentes que anulan su esencia. Pero aquí, además de la dosis que de por sí lleva el sándwich que se han comprado, aún tienen un selfservice en la zona del azúcar y los cubiertos con más sobrecitos de pimienta, por si aún no quedaron suficientemente satisfechos. Y la pregunta que se plantea entonces, viendo que disponen de este servicio, es ¿por qué no dejar que cada uno se aliñe la comida a su gusto?


Pero que lo cortés no quite lo valiente, pues son muchas y muy buenas las propiedades que posee la pimienta, ya que según los expertos es beneficiosa para la salud al facilitar la digestión, por medio de la estimulación de las papilas gustativas que envían una señal al estómago, y promover el buen funcionamiento intestinal. Además, está demostrado que la pimienta negra tiene efectos antioxidantes y antibacterianos.


Inseparable amiga de la sal, ha conseguido convertirse en el condimento perfecto para la comida, y por muchos es considerado el Ying y el Yang de cualquier plato. Claro que es un protagonismo reñido puesto que, mientras que la sal favorece a la disminución de la amargura de los alimentos, enfatizando el sabor, la pimienta no mejora sino que añade el suyo propio y, por tanto, anula otros. Igual que no todas las recetas llevan pimentón o comino… tampoco deberían llevar por defecto la pimienta.


Y aunque hasta ahora nos hemos referido principalmente a la negra, que es la más extendida y usada a nivel mundial, no debería olvidarse la mención de otras variedades como: blancas,  verdes, naranjas, rojas y hasta rosas. La mayoría desconocidas por lo que si empezamos a ahondar en cada una, no acabaríamos nunca…


 


Problems with Mayo?


 


Pero si nos quejábamos del abuso de pimienta en los sándwiches, ni que hablar de la mayonesa. Su popular mayo se extiende, y nunca mejor dicho, a lo largo de más del 90% de sus bocadillos. Tanto es así, que a pesar de que en cada uno viene un cartel especificando los ingredientes que contiene, en el caso de no llevar mayonesa, aún aparece mucho más grande anunciado que carece de ella. NO MAYO se lee en el label de Pret a Manger en el único sándwich que se salva de llevarla: smoked scottish salmon. Lo mismo ocurre en EAT.


 


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Esa sería la única variedad a la que tendrían acceso los alérgicos al huevo, por ejemplo. Pues no hay que olvidar, que los componentes de la mayonesa son: huevos, limón, aceite y en algunos casos mostaza. De aquí, surge también una variedad extendida que es la Mustad Mayonnaise, con un fuerte sabor, ciertamente amargo y picante, con efectos parecidos al abuso de la pimienta, ya que anula el sabor de la comida. Además, también a los alérgicos a la leche, en inglés conocidos como dairy products, pueden tener problemas con algunas mayonesas que contengan algún rastro lácteo. Por lo que obviamente condiciona el que ciertas personas vean limitada considerablemente la variedad de opciones a elegir.


El uso excesivo de la mayonesa ha llegado hasta tal punto que, por ejemplo, en Manhattan donde Pret a Manger llegó hace unos años, tuvieron que cerrar varias tiendas porque al parecer para los newyorkinos todo llevaba demasiada mayo, y eso no gustó demasiado. Incluso los propios británicos reclaman un poco de control con esta salsa como así se manifiesta en un artículo de The Guardian ‘Pret a Manger's success is deserved – just hold the mayonnaise, please’, donde se menciona que la compañía tiene una extraña adicción.


 


Ginger easy adaptable


Por último, y aunque su empleo no esté tan popularizado como el de los dos anteriores, encontramos el jengibre, que en algunos países es prácticamente desconocido y, sin embargo, aquí adopta varias funciones: desde alimenticias (guisos, salsas…), bebidas (famosa lata de ginger beer o el Ginger Ale), hasta propiedades curativas (infusiones de ginger, miel y limón o jarabes). Es también popular entre los orientales, para los chinos en salsas como el chicken with ginger y por los japoneses usado a la hora de comer sushi para neutralizar al paladar.


Entre los productos más demandados elaborados a base de ginger se encuentran también galletas (ginger man) y mermeladas, pero también han estudiado que añadiéndolo al pan se puede llegar a duplicar el contenido de antioxidantes, sin alterar su sabor, olor o textura. Incluso, innovando, se llegaron a hacer salchichas con jengibre y cerdo durante un concurso celebrado en el Reino Unido hace ya cuatro años.


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