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Sergi López, una vida de cine

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Por: Marta Baena Sanz


www.martabaena.wordpress.com



Este año se celebrará la décima edición del London Spanish Film Festival (25 septiembre-5 octubre), que organizan los Ciné Lumière, y que una vez más ha ido precedido, por cuarta vez, del Spring Weekend (16-18 mayo), que se perfila como la antesala de este Festival del cine español en Londres y que acerca hasta el público británico una selección variada de películas rodadas recientemente: ’15 Años y un día’ (Gracia Querejeta), ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ (David Trueba), ‘Los ilusos’ (Jonás Trueba), ‘La herida’ (Fernando Franco), ‘Todas las mujeres’ (Mariano Barroso).


Y como en ediciones pasadas, también este año volvió a contarse con la presencia de un actor principal que protagonizaba la sección de ‘Acting Across Frontiers’ del festival, que en esta ocasión fue Sergi López. Nacido en Cataluña, pero habiendo estudiado interpretación en la Escuela Internacional Jacques Lecoq en París en los noventa, tiene una larga carrera repleta de proyectos en teatro y cine, tanto en Francia como en España, donde ha actuado en films como ‘Pa negre’ o ‘El Laberinto del fauno’ que le valieron la nominación a los Goya como mejor interpretación masculina.




¿Qué significa para ti el hecho de participar en esta edición y de que te hayan elegido como actor principal de este festival de cine español?


Es bueno, es bonito y te llena de orgullo, pero no sabes cómo tomártelo; en mi caso tiene que ver con la timidez, no me acabo de acostumbrar a que la gente me ensalce por mi carrera internacional o porque me consideren uno de los mejores actores europeos. Es tan abrumador que asusta. Pero estoy contento porque efectivamente he tenido mucha suerte en la vida por haberme encontrado con esto del cine, y las cosas me han ido tan bien que la verdad es que soy el primer sorprendido y el primer agradecido.


¿Cómo crees que serán recibidos los films por el público británico?


Yo diría que el público que se acerca aquí, ya de entrada, tiene una cierta curiosidad y pienso que la muestra es curiosa también. Las películas como ‘Petit Indi’ y la de ‘El laberinto del fauno’ son totalmente opuestas, desde el punto de vista de la producción, la idea, la imagen, los personajes… son películas que no guardan ningún tipo de conexión las unas con las otras, y además en diferentes idiomas y eso también llama la atención. Para los británicos que una persona actúe  en otras lenguas es muy raro ya que ellos, al hablar el idioma universal, no se imaginan actuando en español, lo encuentran difícil y complicado.


¿Qué tienen en especial las películas que se han elegido para este festival? ¿Por qué estas y no otras?


Me preguntaron acerca de la elección de los cuatro films y me pareció adecuada porque es una muestra variada, ya no sólo por la interpretación del actor, sino por el estilo en sí de los films. Por ejemplo, la de ‘Petit Indi’ es diferente a todo lo demás, es una película de autor, radical, con pocos diálogos, muchas miradas, con muchos silencios, muy contemplativa; y, por ejemplo, ‘El laberinto del fauno’ es mucho más visual, todo impresiona.


¿Cómo ves Londres como escenario para exhibir y promover el cine español?


A nuestro cine todo le va bien para que se le conozca y se le promocione, además Londres es una gran pantalla y un gran altavoz. El cine español está necesitado de tener buena imagen, de tener más autoestima. Tenemos incluso ministros que declaran que les interesa más el cine americano al nuestro, que ni siquiera lo ven, precisamente los que lo tendrían que defender lo tiran por tierra y lo venden así de mal.


¿Crees que este tipo de festivales favorecen para darse a conocer? ¿Qué opinas al respecto?


Todo ayuda. El cine es un arma muy potente, es algo que traspasa fronteras, aunque suene muy tópico. Pero tú grabas una película por ejemplo en Francia, en dos pueblecitos pequeños, y a lo mejor en Japón lo ven y sienten que les están hablando de ellos. Puede hacer que culturas opuestas lleguen a identificarse por la misma historia. Hay temas universales que nos unen a todos. Es una manera de darse a conocer al mundo, de decir que existes; además de vender porque, indudablemente, también es un motor.


 ¿Por qué decidiste ir a París a estudiar interpretación?


En la época en la que yo comencé todo estaba en París y por eso me fui allí. Si lo importante hubiese pasado en Cuenca o en Londres me hubiera ido a cualquiera de esas ciudades, pero en los noventa todo estaba en París. Así que estuve allí, sólo dos años, del 90 al 92, y después me volví en mi pueblo a seguir con el teatro.


Pero durante mi estancia en Francia, tuve la suerte de conocer a un director, Manuel Poirier, que me ofreció un pequeño papel, supongo que porque buscaba a alguien con mi perfil… y al final se acabó convirtiendo en una amistad, hasta el punto de que cada año él me contactaba para ofrecerme guiones con un papel más y más largo. Y así ya van nueve películas las que hemos rodado juntos.


Repasando tu trayectoria en el extranjero ¿en qué idioma te sientes más cómodo interpretando?


(Tras dudarlo y estallar en risa) diría que en catalán porque es la única lengua que hablo sin acento, bueno sí, con acento catalán pero no pasa nada. La suerte que he tenido es que he podido rodar películas en lenguas que no eran la mía, y que ni siquiera controlaba, porque cuando empecé a hacer cine francés hablaba de pena, y eso me liberó de algo. El hecho de no controlar la lengua bien te libera porque para actuar no puedes basarte sólo en el diálogo, sino que tienes que sacar algo de dentro o de la mirada o del cuerpo que te obliga a actuar. Que al final es de lo que se trata.


¿Cómo fue la experiencia de actuar en inglés?


El inglés fatal, un desastre, pero como se dice coloquialmente ‘más que ayer pero menos que mañana’. Desde luego ahora mejor que cuando rodé la película con Stephen Frears ‘Dirty Pretty Things’.


 En aquel entonces me dio miedo que la gente pensara que hablaba inglés porque en la película, como me había aprendido el diálogo y tenía un entrenador personal, el resultado fue bueno y parece que sé, pero realmente lo hablaba fatal; ni siquiera entendía lo que me decía el director, él me decía: bla bla bla… do you understand? Y yo no pillaba nada.


¿Lo volverías a intentar, es una experiencia que repetirías otra vez?


Sí, sí, fue muy bonito. Además, después he hecho ‘Mapa de los sonidos de Tokio’ de Isabel Coixet y he aprendido un poco más. Aunque me gustaría venirme unos meses aquí a Inglaterra para terminar de perfeccionarlo.


 Parece que suele encajar en el papel de villano…


Esto es un rumor que corre pero no es del todo cierto, es curioso.


¿Es con el que se siente más cómodo?


No me siento especialmente cómodo con los villanos, al final yo me lo paso bien actuando, entonces que sea bueno o malo… no es lo determinante. Hacer de malo siempre tiene una parte digamos juvenil, divertida, porque parece que eres más libre para hacer cosas que no harías en tu vida y te permite realmente interpretar.


¿Qué relación guardas con los personajes que interpretas, te ves reflejado en alguno?


Si tengo que elegir alguna de las películas que he filmado diría que ‘Western’, porque está rodado en orden cronológico y porque es la historia de la amistad de dos chicos. Y esto fue un reflejo de la realidad, porque el actor Sacha Bourdo y yo no nos conocíamos cuando comenzamos a rodarla y ahora somos muy amigos. En la película hay parte de ficción, que son las escenas escritas, pero también hay algo que ocurre de verdad, que son personajes en los que nos reconozco a nosotros.


Muchos actores se pasan detrás de la cámara ¿has pensado en dirigir en un futuro?


Sí, me lo planteo porque me gusta la idea de escribir, pero no lo sé, porque no me siento preparado o capacitado. Aunque es una cosa que me da vueltas, no me lo llego a plantear seriamente.


Has recibido varios premios a lo largo de tu carrera y has estado nominado al Goya hasta en tres ocasiones, pero se te ha resistido, ¿en qué nominación lo viste más cerca?


El Goya parecía más cerca con ‘El laberinto del fauno’, porque fue una película muy premiada y ahí quizá sí que tenía más papeletas para llevármelo. Pero al final es algo que no depende de ti y los Goya son para películas con mucho público, por eso, como ‘El laberinto del fauno’ lo vio mucha gente tenía más posibilidades de ser premiado. Aunque siempre son un poco injustos, tanto cuando te los dan como cuando no, porque no dejan de ser algo subjetivo que se basa en el gusto  o las preferencias de un jurado. En atletismo está claro, quien llega primero, gana, no hay más vuelta de hoja, pero en cuanto a juzgar la mejor actuación es un terreno más complicado.


Son tiempos difíciles para el cine, pero ¿sólo en España o en cualquier país?


En España está mal, pero no es el único lugar, en Francia también y está yendo peor de lo que iba hace cinco años. La crisis está haciendo pasar un momento crítico al cine en general, independientemente de la situación particular de cada país.


Aunque yo a título propio puedo considerarme un gran afortunado, porque me envían cosas de España, de Francia, de Inglaterra, me envían más proyectos de los que puedo hacer y algunos los tengo que rechazar por falta de tiempo, así que soy un tío con suerte. Y no sólo en el cine, sino también en teatro donde tengo varias ofertas. En ese sentido, me considero un mal ejemplo de la crisis que atraviesa el cine.


Entonces para el futuro muchas más películas ¿no?


Sí claro, esperemos que sí, que continúe durando el chollo.