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Cuando se traspasan los límites. Poder, respeto y sociedad

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Por: Sandra Berciano García / sandraberciano@gmail.com


 


 


 
Por desgracia, son cada vez más comunes las situaciones de abuso de poder y los entornos en los que los individuos con autoridad exceden sus limitaciones de manera habitual. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE) el abuso de autoridad se refiere a “el que comete un superior que se excede en el ejercicio de sus atribuciones con perjuicio de un inferior.”


Se puede dar por diversas circunstancias, ya sea por mayor destreza mental, por posición social, fuerza, armas, riqueza… y se utiliza el uso ilegítimo del poder para dañar, explotar y robar a los otros.


Aprovechando el poder que se otorga a los mandos políticos, el abuso de poder en el mundo político es muy recurrente. Tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, cohecho, prevaricación… y una lista interminable de ejemplos del uso desmedido de sus atribuciones.


El último caso de abuso del poder se ha dado en España, donde se ha descubierto que 86 ejecutivos y directivos de Caja Madrid tenían una segunda tarjeta de empresa en la que se han encontrado gastos privados como en hipermercados, gastos personales, y retirada en efectivo. Además de la tarjeta de empresa, la cual es normal en muchos países donde los empleados pueden ahorrarse la comida, alojamiento o los peajes de la autopista; en este caso había una segunda de la que nadie tenía constancia, excepto ellos. La suma total de los gastos de dichas tarjetas asciende a más de 15 millones de euros, de los cuales solo 400.000 han sido devueltos. El abuso de poder en este caso es contra toda la sociedad, ya que cada euro ha sido robado a la población española. El límite en este caso está muy claro, pero ¿no es la sociedad lo suficientemente madura como para usar una tarjeta de empresa solo para pagarse los gastos que corresponden?


Por otra parte, las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado y el Ejército también poseen un amplio historial en lo que se refiere al abuso de la autoridad. El ejemplo más habitual y claro son las manifestaciones, en las que se ejerce un uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes, pacíficos en muchas ocasiones. Respecto al uso de municiones por las fuerzas de seguridad “solamente resultaría lícito según el derecho internacional cuando esté dirigido a actores que representen un riesgo inminente para la vida o la integridad de miembros de las fuerzas de seguridad o terceros”. En febrero de este año la Guardia Nacional Bolivariana mató de un disparo en Caracas a un joven de 24 años que estaba huyendo del lugar. ¿Hasta dónde pueden llegar las fuerzas de seguridad por “defenderse” o “defender a terceros”?


Tras las manifestaciones y los episodios violentos en Venezuela, el Gobierno de Nicolás Maduro censuró a los medios de comunicación interrumpiendo las señal de un canal de TV por cable y amenazó con perseguir penalmente a medios de comunicación privados por informar sobre los sucesos violentos. La duda es si en vez de censurar a los medios, ¿no debería el Presidente castigar a las Fuerzas de Seguridad? ¿El límite en una manifestación está en la muerte? Podría parecer sino que el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes es algo ilícito ahora.


En España diversos vídeos muestran como los policías golpean a manifestantes sin que haya habido insultos o golpes previamente, contra mujeres, hombres e incluso niños, siendo incidentes aislados. Varias son las personas que han perdido la visión de un ojo como consecuencia de pelotas de goma lanzadas por la policía, en los últimos dos años 4 personas. Además de esto, palizas, insultos e incluso la muerte.


Amnistía Internacional (AI) presentó el pasado mes de abril un informe que documenta y condena el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía española contra manifestantes pacíficos. Además anuncia que el derecho a protestar en España está amenazado. Por otra parte, el informe se centra también en otro tipo de abuso de poder en las manifestaciones: las sanciones. “Se producen injustificadamente sanciones administrativas a organizadores y participantes de las protestas, además de identificaciones masivas”, remarcó Virginia Álvarez, responsable de Política Interior de Amnistía Internacional España. Solo en Madrid el total de las sanciones suman 300.000 euros.


En la actualidad 3 militares españoles acaban de ser procesados tras ser acusados de tortura a un preso durante su estancia en Irak en el año 2004. La existencia de un vídeo certifica que los tres militares dan continuas patadas al detenido que yace en el suelo. A su lado sus compañeros miran los hechos, pero nadie se atreve a decirles que deben parar. Que el escenario sea en este caso una guerra, no es excusa para la tortura.


De todas maneras, el abuso de autoridad se puede dar también en casos menos violentos que no impliquen daño físico. Por ejemplo, cuando el jefe pide a sus trabajadores que se queden “un momento” para terminar algo en concreto, pero ¿cuánta es la duración de ese “momento”? ¿Dónde está el límite de ser considerado y conceder 5 minutos a tu jefe a trabajar gratis 2 horas? También se puede dar cuando un superior, como un jefe o un profesor, se excede hasta humillar a alguien insultando su inteligencia y humillándolo delante de más gente.


Todos los ciudadanos deberían saber hasta dónde llega su poder, y cuáles son sus limitaciones; y el Gobierno se debería encargar de que el abuso de poder comenzase a disminuir ya que las consecuencias pueden ser trágicas.


 


 


 


 


Amnistía Internacional (AI) presentó el pasado mes de abril un informe que documenta y condena el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía española contra manifestantes pacíficos.  Amnistía Internacional (AI) presentó el pasado mes de abril un informe que documenta y condena el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía española contra manifestantes pacíficos.