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Una de cada 9 personas pasan hambre mientras la producción agrícola podría alimentar al doble de la población mundial

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Por: Alba Formoso Getino


 


 



El hambre, la pobreza, una realidad que más allá de cientos de cifras y estadísticas que la contabilizan, existe. Acabar con el hambre, fuera también de las cámaras, es una meta global, sellada incluso como ‘Objetivo de desarrollo del Milenio’. La pobreza, la guerra contra el hambre es un desafío global y por el momento, asignatura pendiente para la comunidad internacional.


En la actualidad más de 805 millones de personas pasan hambre en el mundo lo que supone 1 de cada 9 habitantes, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La subalimentación o malnutrición, más allá de un problema sanitario o un desafío es una piedra en el camino del desarrollo. Sin embargo, el trabajo de organizaciones, cooperantes, personal humanitario además de los proyectos e iniciativas de instituciones públicas han conseguido que desde 1992 esta escalofriante cifra se redujera en 209 millones de personas, 100 millones en la última década.
Como cada octubre se celebra el día Mundial de la Alimentación, en esta ocasión el día 16 y, con él llega el momento de hacer balance. Una fotografía a la realidad lo más nítida posible, de logros y fracasos, no de intenciones, en la lucha contra la pobreza crónica. La fotografía hasta 2014 muestra, según datos de las diferentes agencias de la ONU para el hambre y la alimentación, que, de los más de 805 millones de habitantes que no tienen lo suficiente para comer el 60% son mujeres; 51 millones de niños sufren malnutrición aguda y otros 66 millones van a colegio con el estómago vacío. La desnutrición infantil es la causa de la muerte de 216 millones de niños menores de 5 años.
Estos son sólo algunos datos relevantes, o más bien, el camino que queda por recorrer. Un camino marcado y firmado por 189 países en el año 2000 como prioridad en la lista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
EL primer objetivo fijado como meta 1C fue reducir a la mitad hasta el año 2015 las personas que pasan hambre. Hasta la fecha, 63 países en desarrollo han logrado el propósito de ODM, y otros seis están en camino. Desde la FAO, agencia alimentaria de Naciones Unidas, continúan llamando a la comunidad internacional a “intensificar los esfuerzos” para llegar a 2015 con los deberes hechos, es decir, en menos de 500 días.


 


 


Países de referencia, Brasil y Bolivia


Según uno de los últimos estudios publicado por las Naciones Unidas en relación a la inseguridad alimentaria, publicado en septiembre de este año, “el acceso a los alimentos ha mejorado significativamente en países que a su vez han experimentado un progreso económico, especialmente en zonas del este y del sureste de Asia y también en zonas de América Latina”.
“Los países del centro de América Latina y el Caribe aún están más rezagados, pero los países del sur como Perú han logrado una notable reducción del número de desnutridos”, destacó el Director General de la FAO, Graziano da Silva. Brasil y Bolivia se han convertido así en países de referencia en la lucha contra el hambre para Naciones Unidas.


 


 


 


El caso de Brasil


El país aceptó el objetivo de “hambre cero” en 2005.
24 millones de brasileños salieron de la pobreza extrema y la desnutrición se redujo en un 25%. Entre los años 2002 y 2007 Brasil ha reducido las tasas de subalimentación del 10% a menos del 5%, según datos aportados por el Director General de la FAO, organización para la alimentación y la agricultura de la ONU.
¿Cómo? Gracias a su exitoso programa Bolsa Familia. A diferencia de los subsidios sociales este programa responde a una “transferencia de ayuda condicionada”. En este caso, los padres de familia del país reciben una cantidad fija de dinero al mes, aproximadamente 30 dólares, con la condición de que sus hijos vayan a la escuela y cumplan diferentes controles sanitarios. La cobertura de este programa alcanza a la cuarta parte de la población, unos 50 millones de brasileños.


Otros países como China y Rusia, han pasado de ser receptores de ayuda del Programa Mundial de Alimentos a ser emisores, según datos oficiales.


 


 


¿Cómo se mide la pobreza?


Poner cara al hambre requiere saber más allá de los datos, es larga la lista de países en los que la economía sostenible y el acceso a una alimentación básica continúa siendo una ecuación sin resolver.
Pero y ¿cómo se califica a una persona de pobre? Desde la London School of Economices, el profesor Jason Hickel publicaba un artículo en la prensa inglesa en el en el que explica el indicador utilizado.
Es el IPL (International Poverty Line), un mecanismo creado en 1985 que establece como “pobres” a aquellas personas que disponen de menos 1,25 dólares al día. Este indicador ha sufrido diversas revisiones; en 1985 se estableció 1,02 dólares, en 1993 pasaron a 1,08 dólares hasta la última modificación en 2008, a 1,25 dólares. Estas subidas sin embargo, y tal como alerta el profesor Hickel, no se han sincronizado con la inflación, es decir, los precios reales. Esto supone que con cada revisión del indicador IPL millones de personas pasaran a quedar por encima del umbral de pobreza sin que sus condiciones de vida notarán una mejoría sustancial. Según afirma este profesor de Económicas en Londres, cerca de 400 millones de personas habrían “salido” de la pobreza por esta vía.


 


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Propuestas de la ONU:
• Alimentos de socorro en caso de emergencia; por ejemplo, después de un desastre natural.
• Programas de nutrición para menores de dos años, embarazadas, o mujeres en época de lactancia,
• Comidas en los colegios: medida para ayudar a los más pequeños a permanecer en las escuelas y así, ayudarles a salir de la pobreza
• Apoyo a pequeños agricultores: capacitarlos y conectarlos con los mercados
• Cupones para alimentos: bonos alimenticios para los que no pueden asegurarse ni tan siquiera una comida al día.