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Crisis de los Misiles en Cuba: Al borde del abismo

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Por: Anabel Leal / anabeleal@hotmail.com


 


 


 


En el contexto de la Guerra Fría, la tensión entre el bloque soviético y el estadounidense alcanzó uno de sus máximos en octubre de 1962. La mayor de las crisis militares de nuestra historia contemporánea estuvo a punto de provocar el estallido de la tercera guerra mundial. Me estoy refiriendo a la Crisis de los Misiles en Cuba y al desequilibrio mundial que podría haber desencadenado un holocausto nuclear.
Desde 1959 el régimen comunista implantado por Fidel Castro en Cuba no había hecho más que crecer. La preocupación de los EEUU aumentaba a medida que Castro abandonaba los propósitos revolucionarios iniciales para tomar las doctrinas marxistas-leninistas más ortodoxas. El Gobierno cubano representaba un peligro para los intereses estadounidenses, por lo que en 1961 Eisenhower decidió derrocar a Fidel Castro llevando a cabo la operación conocida como Invasión de Bahía de Cochinos. La derrota de la brigada norteamericana no solo modificó para siempre las relaciones entre EEUU y el resto de América sino que, además, provocó que el régimen cubano se alienara definitivamente con el bloque soviético.
La URSS no tardó en financiar el nuevo régimen cubano, pero a cambio pidió compensaciones en el terreno militar convenciendo a Castro de la necesidad de dotar a la isla de misiles nucleares. En este contexto, el 14 de octubre de 1962, un grupo de aviones espía norteamericanos U-2 detectaron la instalación de rampas de misiles soviéticos a tan solo 145 kilómetros de Florida. Daban comienzo así los trece días de guerra fría que más cerca estuvieron de provocar un enfrentamiento directo entre la URSS y EEUU.
Dentro de la administración Kennedy, el presidente y sus consejeros discutieron sobre cómo actuar ante tales hechos. Por un lado, estaban los partidarios de eliminar las bases rusas mediante un ataque aéreo y por otro aquellos que defendían un boqueo militar a la isla para evitar que los buques soviéticos trajeran más material nuclear. Kennedy se decantó por esta última, ya que la primera desembocaría inevitablemente en la tercera guerra mundial.
Al bloqueo se le llamará “cuarentena” para evitar posibles terminologías que según las leyes internacionales equivaldrían a una declaración de guerra. Así, con el régimen de cuarentena en torno a la isla ya en marcha Kennedy mandó un telegrama a Nikita Kruschev, dirigente de la Unión Soviética, apremiándole a retirar los misiles instalados en Cuba. Sin embargo, la URSS no iba a aceptar nada sin someter a EEUU a duras negociaciones.
La inicial negativa de Kruschev a desmantelar el armamento, generó un drástico aumento de tensión entre ambas potencias. Además, el sábado 27 de octubre Fidel Castro envió un telegrama al soviético Nikita Kruschev instandolé a usar las armas nucleares contra el enemigo común. Un avión de reconocimiento estadounidense que sobrevolaba la zona de conflicto fue derribado por los cubanos y el piloto murió.
El miedo ante un conflicto planetario llevó tanto a Kennedy como al máximo mandatario soviético a sentar las condiciones que podrían fin a este dramático acontecimiento. Los soviéticos retirarían los misiles instalados en Cuba a cambio de que EEUU garantizase que jamás invadiría Cuba ni apoyaría operaciones con ese fin y, además, se comprometiese a desmantelar sus misiles de alcance medio instalados en Turquía.
Kennedy se comprometió a cumplir las condiciones, por lo que los soviéticos comenzaron a desmontar y repatriar todo el material bélico ofensivo instalado en Cuba. Así mismo, EEUU levantó el bloqueo naval aunque opto por un bloqueo económico, comercial y financiero que en la actualidad sigue vigente. Fueron unas soluciones pacíficas fruto del diálogo que evitaron sumir a la humanidad en el caos de una guerra mundial nuclear.