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El ejército español regresa a Irak

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Por: Ricardo Miranda


 


 


 


Diez años después de la salida de las tropas españolas de Irak por orden del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, el Gobierno de Mariano Rajoy ha acordado que militares españoles vuelvan a ese país. Eso sí, ahora la situación y los objetivos de las misiones no son los mismos. Esta vez, el Ejecutivo que preside ha fijado en 300 el número de militares que enviará a Irak durante seis meses, en principio. De ellos, 180 son instructores y otros tantos de protección.
Ahora no se trata de ocupar un país sino de bombardear posiciones de los yihadistas del Estado Islámico (EI) y de formar al ejército iraquí. Es más, la gran diferencia es que el Gobierno iraquí ha autorizado a utilizar su espacio aéreo y ha mostrado su apoyo a la coalición internacional en su lucha contra el EI.
La actual coalición contra los yihadistas del Estado Islámico, liderada por Washington, está respaldada por más de 40 países. Francia, el más reacio a la invasión en el 2003, ha sido el primero en sumarse a la ofensiva aérea, en la que también participan Bélgica, Holanda y el Reino Unido, y de una manera especialmente activa Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Baréin y Catar. Canadá, Turquía e Irán aportan soldados; Italia, armas; y Alemania armas e instructores.
España tan solo enviará instructores. Y lo hará con el beneplácito de las Cortes, PSOE incluido. En concreto, la propuesta consiste en dar al Ejército iraquí y a los peshmergas kurdos formación, asesoramiento y equipamiento. Un plan similar al que se lleva a cabo en Malí, dentro de la misión europea contra el yihadismo en el Sahel.
Además del envío de instructores, el Gobierno ha autorizado el uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera a las fuerzas de la alianza. También entregará equipos al Ejército iraquí y a las milicias kurdas, siempre con la previa aprobación del Gobierno de Bagdad. Inicialmente se contempla el envío de material militar no letal, aunque se deja la puerta abierta a armamento como fusiles de asalto Cetme.
España también ha ofrecido apoyo al transporte de material y personal al teatro de operaciones, así como aviones de reabastecimiento en vuelo y capacidades de mando, control e inteligencia. El reparto de funciones entre los países que participan en la coalición se ha realizado en el cuartel general del Mando Central de EE.UU., con base en Tampa (Florida), donde están destinados un general y siete oficiales españoles.
Morenés excluyó intervenir sobre el terreno
En una entrevista a la cadena Ser, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, quiso desmarcarse de los bombardeos que llevarán a cabo otros países y excluyó el despliegue de tropas de combate sobre el terreno aunque matizó que “todo puede pasar”. Esta es la primera de las tres fases diseñadas por el mando de la operación, que podría alargarse hasta 36 meses y terminar al mismo tiempo que el mandato de Barack Obama.
Morenés aseguró que esta intervención no tiene nada que ver con la guerra de Irak del 2003 porque ahora «las circunstancias son distintas», por la «amenaza real» que significan los yihadistas. Recordó que el EI no solo opera en Irak, sino que tiene «influencia» en todo Oriente Próximo y «capacidad» para saltar a «zonas más cercanas a España», como el Sahel.
Sobre el despliegue a partir del próximo enero de una batería de misiles antiaéreos Patriot al sur de Turquía, así como 130 militares, Morenés aseguró que se enmarca en una misión de la OTAN que comenzó antes de que surgiera el EI y que se trata de una operación «disuasoria pura y dura» en la que España va a reemplazar a los Países Bajos, cuyo contingente lleva dos años.