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Recordamos a uno de los grandes iconos de la moda, Christian Dior

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Por: Lucía García / luciagrcgrc@gmail.com


 


 


 


Un 24 de octubre de hace 57 años, en 1957, fallecía uno de los más grandes modistos y revolucionarios de la moda de todo el mundo, Christian Dior. Fundador de una de las marcas más prestigiosas de moda, su legado se sigue manteniendo hasta nuestros días.


Christian Dior nació en Granville, Francia, el 21 de enero de 1905. Comenzó estudiando ciencias políticas, estudios que dejaría posteriormente para comenzar los de música, aunque pronto los abandonaría también para dedicarse a viajar y dirigir una galería de arte. En 1931 comenzaría una etapa difícil para el modisto: en dicho año falleció su madre, la empresa que heredó fue declarada en bancarrota y tuvo que abandonar la galería de arte debido a la tuberculosis. Tras esta dura etapa, en la que sobrevivió gracias en parte a los buenos amigos, comenzó a vender dibujos y figurines que él mismo diseñaba a periódicos y revistas parisinas.
Tal fue su éxito que pocos años más tarde comenzaría a trabajar con Robert Piguet, uno de los diseñadores parisinos más importantes de la época. Durante sus primeros años en el mundo de la moda trabajó para varios diseñadores hasta que en 1946 le llegó su gran oportunidad. Christian Dior abrió su primera casa de costuras respaldado por el magnate del algodón Marcel Boussac. En 1947 lanzaría su primera colección la línea Corolle que supuso una gran revolución en el mundo de la moda.
El mundo acababa de ser arrollado por la 2ª Guerra Mundial y la desolación y las consecuencias aún estaban muy presentes en la población. Pero la prosperidad y la mejora de los años 50 vislumbraba en el horizonte y un jovencísimo Christian Dior trajo un brote de luz y optimismo a los armarios de la época. Lo que pasó a denominarse “New look” estaba conformado por un estilo propio que realzaba la figura femenina y le daba un giro de 360 grados. Los trajes se amoldaban a las modelos, faldas a media pierna acampanadas y muy voluminosas con el busto ceñido y rígido minimizando la cintura. Sus telas y colores eran exquisitos y normalmente los trajes iban acompañados de sombreros a medio lado, gargantillas y tacones de aguja. Una imagen femenina elegante y llena de glamour que pronto conquistaría a las mujeres de la época. Una de ellas fue Eva Perón, la dirigente argentina era una gran admiradora del modisto y parece que la sensación era mutua ya que Dior tenía un maniquí exclusivo en su taller con las medidas exactas de Eva Perón.
Otras celebridades como la princesa Diana de Gales o la que fuera primera dama de Francia Carla Bruni también vistieron trajes del modisto francés.
La firma de moda Dior se convertiría en una de las más exitosas de la época expandiendo su negocio a multitud de países y dando empleo a miles de personas. Tras la muerte de su fundador en 1957, la sucesión de un nuevo capitán para llevar el timón de ese gran buque insignia de la moda recaería en un jovencísimo Yves Saint Laurent, que ya había trabajado bajo las órdenes del gran fundador. Su trabajo en una de las firmas de moda más importantes a nivel mundial se extendió hasta 1960 con nuevos aires revolucionarios e innovadores, algo que no estuvo bien visto desde el principio y que forzarían su destitución, tras la que fue sustituido por Marc Bohan. Este, mucho más conservador y relajado, trajo consigo un periodo de calma y continuidad a la casa Dior. Su trabajo se extendería hasta 1989 cuando Gianfranco Ferré, primer modisto italiano que presidía la firma, llegaba para sustituirle.
En 1997, en el Gran Hotel de París y coincidiendo con el 50 aniversario de la casa Dior, John Galliano toma la directiva de la firma de moda. Su estilo propio y la mezcla de culturas le darían un aire renovado y actualizado que fue aplaudido por la prensa. Pero en 2011 unos comentarios antisemitas poco afortunados en un bar de París provocaron su destitución. Fue entonces cuando Raf Simons fue nombrado director creativo de la casa, trabajo que se extiende hasta la actualidad.
La extensión y conceptualización de lo que fue el legado de Christian Dior es la premisa principal del momento para la casa, además de su diversificación empresarial creando líneas de cosméticos, perfumes y joyas, todas ellas con un gran éxito y aceptación por parte del público más selecto.