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Columna de opinión: La propuesta

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Por Jorge Jiménez
@jimenezpress


Parar los vuelos, como si al suspender el tráfico aéreo se detuviese a la muerte.


Se trata de una frase sin dueño. Una exigencia de nadie. La mayoría de las cosas que rodean al ébola carecen de rostro, desde su virión hasta los enfermos en cuarentena, los muertos en Liberia y ahora los manifestantes en Estados Unidos. Se ha convertido en una enfermedad que no solo desaparece personas, también caras. La gente se oculta del ébola como puede. Se cubre el cuerpo desde los pies a la cabeza como niños que tiemblan bajo las cobijas. Nada queda en contacto con lo que hay afuera: ni los ojos, ni las manos. Por eso este hombre (adivinemos que es un hombre), pide que ‘Paren los vuelos’, para no tener que ver nada con lo hay del otro lado. No quiere que la muerte viaje desde África para sorprenderlo en su casa lleno de pánico bajo las sábanas.


Imaginemos ahora que los gobiernos del planeta detienen todos los vuelos de ingreso a cada país. Nadie viajaría al exterior por miedo a no poder regresar a su hogar. Se estancarían 171 pasajeros por minuto tan solo en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, uno de los más frecuentados del mundo. La sola idea da más pánico que cualquier enfermedad viral. Además no es justo detener las vidas aéreas después de 38 años de descubrir el virus. Tanto que se puede pedir con tres palabras por esos 4 mil muertos que suma el ébola si dejamos de pensar solo en nosotros mismos.


¿Qué propuesta es esta de parar los vuelos?










*Foto REUTERS