4 °C
Deportes

El Real Madrid se da un homenaje

|

Por: Fernando Vaca


 


 


 


 



  • El conjunto blanco se llevó un partido (3-1) que el Barcelona no supo matar a tiempo. 

  • Liderados por dos actores secundarios como Marcelo y Carvajal, los Ancelotti se meten en la lucha por la Liga tras recortar a un solo punto su desventaja con el Barça. 


El Barça saltó al césped del Santiago Bernabéu con prisas de victoria, saltándose ese protocolo de los primeros compases donde chequeas lo que tú rival lleva en los bolsillos. Fue así, de repente, mientras unos y otros se analizaban, cuando Neymar se desanudó la corbata y ponía el 0-1 a los cuatros minutos de encuentro. Los huéspedes Carvajal y Pepe poco pudieron hacer ante un invitado que se soltaba la melena nada más comenzar la música.
A estos entrantes se unió Benzema, que comprobó los postes de la portería de Bravo en dos ocasiones consecutivas. Misma mala fortuna tuvo Messi, al que se le apareció Zarra tras marrar una asistencia hecha a medida por Luis Suárez. Por el camino, eso sí, se encontró a Casillas, un portero que en estas grandes veladas es capaz de convertir el agua en vino.
No fue digno de milagro la zona por la que se produjo el empate madridista: Marcelo se aprovechaba del día de puertas abiertas de Dani Alves, se colaba hasta la cocina y metía un pase de la muerte que Piqué prefirió convertir en penalti tras una mano clamorosa. Desde los once metros, Cristiano no fallaba. Además, el portugués acaba con el récord de imbatibilidad en Liga de Bravo y alcanzaba su decimosexto gol en 9 jornadas.
Tras el descanso, vinieron los platos principales. El primero en degustarlo fue Pepe, que reventaba la red de Bravo tras rematar de cabeza una invitación de gol por parte de Kroos (2-1). El barcelonista Mathieu también quiso picar en estas rondas de ocasiones, pero Casillas seguía llevando el esmoquin de Santo y volvía a evitar el gol rival. La fiesta aún no estaba terminada y ambos equipos podían pillar cacho en forma de tres puntos.
Todo se resolvería con la retirada de Xavi, que dejó las llaves de su mediocampo a un Rakitic que gripó el motor del Barcelona nada más tocar su primer balón. El croata sacaba un córner a favor que, por cosas del destino, acabó en la portería de Bravo. El destino, principalmente, llevaba el nombre de Isco, que se desvistió para dejar su clase a un lado y ponerse el traje de currante; de esta manera, desnudo de sus principales virtudes, robó un balón imposible a Iniesta y Mascherano y dejó que Cristiano, James y monseiur Benzema pusieron fin a una noche tras un contraataque de libro (3-1).
Victoria incontestable de un Real Madrid que aprieta la Liga y se sitúa a un solo punto de un Barcelona al que le tocó bailar con la más fea.