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Turquía abre sus fronteras a los peshmerga

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Por: Alba Gallego


 


 


Los combatientes kurdos que desde hace dos meses resisten el azote del EI en Kobane por fin han comenzado a recibir ayuda humanitaria y armamentística a través de la frontera turca


Finalmente Turquía ha sucumbido a las presiones internacionales de aquellos que protestaban por la inacción del gobierno ante el asedio del EI sobre Kobane, el enclave kurdo situado entre el país y la vecina Siria. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha dado su brazo a torcer y desde el pasado fin de semana han sido autorizadas varias entregas de ayuda humanitaria para el territorio.
La resistencia kurda lleva ya varios meses defendiendo Kobane del azote islamista y pese a las presiones de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, el ‘sultán’ de Turquía mantenía la frontera cerrada a cal y canto. Fue la contundente llamada realizada la noche del sábado 18 de octubre por el presidente norteamericano, Barack Obama, la que consiguió ablandar la testarudez de su homólogo turco, quien finalmente decidió retirar el candado y dar luz verde al paso de refuerzos.
A priori, el plan anunciado por el Ministerio de Exteriores de Turquía confirmó únicamente la habilitación de medicinas y alimentos, dejando en suspenso el envío de armas y tropas iraquíes. “Seguimos negociando este asunto”, sentenció el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, durante la última rueda de prensa ofrecida por el gobierno a comienzos de semana, en referencia a la posibilidad de abrir las puertas también al tránsito de los ‘peshmerga’ -combatientes del Kurdistán iraquí– a través de la frontera.
Escasas horas más tarde, durante la madrugada del domingo y del lunes, llovieron sobre Kobane los primeros paquetes cargados con ayuda humanitaria y armas. Los suministros fueron donados por los ‘peshmerga’ y la aviación del ejército de Estados Unidos se encargó de soltarlos desde el aire.
En cuanto a la circulación de los militantes iraquíes, se concretó un paso controlado a través de la frontera turca para unirse a las Unidades de Protección Popular –YPG– que resisten en Siria. Este ha sido el momento más tenso con Ankara, cuya reticencia mostrada hasta ahora se debía a que este grupo, que defiende el bastión kurdo en territorio sirio, es considerado una escisión del núcleo terrorista turco ‘Partido de los Trabajadores del Kurdistán’. "¿Dar armas al PYD para formar un frente contra el EI? Veamos: para nosotros, el PYD también es una organización terrorista. Estados Unidos, que es nuestro amigo, estaría muy equivocado si esperase de nosotros apoyar a una organización terrorista", afirmó Erdogan antes de abrir la veda a los ‘peshmerga’ de manera definitiva.
Sus miembros no solo son considerados terroristas por el ejecutivo de Turquía, sino que también son calificados como tal por la Unión Europea y Estados Unidos. Este grupo trabaja en consonancia con las Unidades de Protección Popular, los milicianos que en estos momentos intentan batir el avance del EI sobre el terreno.
El PPK nació en los años 80 como una formación integrada por combatientes que luchaban por la independencia del pueblo turco. Más de 20 años después, y 40.000 muertes más tarde, en el año 2012 se consiguió abrir un proceso de negociación entre el ejecutivo y los independentistas kurdos. Para llegar a este punto ambas partes han tenido que nada en un mar de rencor y limar sus objetivos. Actualmente los prokurdos se concentran en la reivindicación de determinados derechos sociales y políticos por los que buscan favorecer la concesión de una mayor autonomía a su pueblo. El que sigue siendo el líder indiscutible del PKK pese a cumplir cadena perpetua en una prisión turca, Abdulá Ocalan, ha sido el primero en poner de manifiesto el peligro que supone el desenlace de los últimos enfrentamientos, que amenazan con abrir una nueva brecha que acabe por dinamitar el proceso de paz que tantos años ha costado construir.
Según los datos facilitados por fuentes oficiales del gobierno de Estados Unidos, el presidente norteamericano Barack Obama “entiende la preocupación por Turquía”, no obstante, los mismos destacaron que su “creencia más fuerte es que tanto EEUU como Turquía tienen un enemigo común que es el EI, por lo que necesitamos actuar urgentemente".
Una de cal y una de arena parece ser la tónica general seguida por Erdogan desde la apertura de fronteras aéreas y varias informaciones han apuntado al doble rasero de su actuación. Aunque el ‘sultán’ concedió a la vía libre a los iraquíes en sus fronteras, tras ser presionado sin descanso por multitud organismos internacionales de la talla de la ONU, diferentes fuentes informativas han desvelado varias detenciones de milicianos pertenecientes al YPG nada más ser tratados con los medicamentos recibidos.
Por lo demás, en los últimos días todo el protagonismo se lo ha llevado el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, quien se ha visto obligado a ofrecer explicaciones por el viraje fortuito que ha tomado Estados Unidos en su estrategia sobre los ataques del EI en la región. Las últimas declaraciones del mandatario, en condición de portavoz oficial de la administración demócrata, apuntaban a un “objetivo no estratégico”. Apenas una semana más tarde, el propio Kerry hablaba en el sentido opuesto y tildaba de “una irresponsabilidad, además de moralmente muy difícil, dar la espalda a una comunidad que lucha contra el Estado Islámico”.


 


 


Los últimos ataques


Desde el ejército estadounidense han confirmado ya la cifra de 135 bombardeos aéreos, estos concentrados únicamente en el territorio de Kobane, a través de los que consiguieron, según los datos revelados por las mismas fuentes, poner freno al avance del Estado Islámico en el terreno y, tal y como informaron “mataron cientos de sus combatientes y destruyeron o dañaron numerosas piezas de combate y posiciones de ataque del EI”.
Sin embargo, pese a haber conseguido ralentizar las acometidas de los insurgentes, “el EI sigue amenazando la ciudad y las fuerzas kurdas continúan resistiendo”, afirmó el Comando Central estadounidense, y apuntilló también que el enclave aún corre peligro de caer sometido a los soldados islamistas. En este punto, Estados Unidos continúa acercando posturas con las milicias kurdas desperdigadas por el territorio sirio, quienes a pesar de las diferencias que marcaron sus relaciones en tiempos pasados, actualmente operan como los ojos de la coalición internacional sobre el terreno.
Cada vez suenan más alto las voces que denuncian la “ineficiencia” de los ataques aéreos selectivos en la guerra contra el EI. A pesar a haber comenzado con los bombardeos hace ya dos meses, estos operativos siguen sin reportar resultados determinantes. "El poder aéreo por sí solo no va a ganar una campaña como ésta", aseguró el ex jefe del Estado Mayor de Defensa en Reino Unido, Dave Richards, en declaraciones a la BBC. Los bombardeos son limitados y la eficacia de los ataques aéreos es más que cuestionable teniendo en cuenta que las posiciones yihadistas están camufladas y resultan difíciles de identificar si no es barriendo el terreno. Asimismo, desde hace un tiempo atrás los terroristas han adoptado nuevas tácticas de combate: “ya no plantan banderas ni se desplazan en grandes convoyes como hacían antes. Tampoco establecen cuarteles generales que sean visibles”, aseguró el jede del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Martin Dempsey, a la cadena ABC.