15 °C
Especiales

Enfermedad de Lyme: Infección Bacteriana

|

Sólo el 50 % de los pacientes diagnosticados recuerdan haber sufrido una picadura de garrapata


Por Gabriela Garrido
gaba48@hotmail.com


Dolores de cabeza, dolores musculares, articulaciones inflamadas, sarpullido son apenas algunos de los síntomas que definen esta afección. El tratamiento inicial, con antibióticos, es clave para lograr el progreso de cura.


En 2008, la actriz y cantante mexicana Thalía fue mordida por una garrapata de patas negras mientras realizaba ejercicio en una zona boscosa cercana a su casa en Nueva York. La picadura del pequeño insecto le provocó la extraña Enfermedad de Lyme, un padecimiento provocado por la bacteria Borrelia burgdoferi, la cual afecta a varios órganos del ser humano.


La borrelia burgdoferi corresponde al grupo de Spirochete que es transmitida al hombre y a los animales a través de la garrapata del venado y su pariente más cercano: la garrapata de patas negras de la parte del Oeste de los Estados Unidos, (Western Black-legged tick).


Es la sexta enfermedad más común en los Estados Unidos, según un informe del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de los Estados Unidos. En 2011, enfermaron 33.000 personas, de acuerdo a los datos del Centro, pero la mayoría de los expertos cree que la tasa real de infección de la enfermedad de Lyme es de cinco a diez veces mayor y los últimos datos revelan que podrían estar siendo afectados en Europa 85.000 personas cada año.


En el caso de América Latina más de 300 mil personas la contraen; 1.5 veces más que las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama y 6 veces más que los diagnósticos de VIH/sida.


El paciente experimenta fiebre, escalofríos, castañeo de dientes, dolor de cabeza, dolores musculares, hinchazón en articulaciones, fatiga, ganglios linfáticos inflamados y una erupción roja en forma de círculo llamada Erythema Migrans (EM) que comienza a ampliarse (el lugar de la picadura de la garrapata se ve como un ojo de toro).


 Fases de la infección


Según Mariano Bueno, investigador y médico aragonés, único español reconocido por el comité científico de la ILADS (International Lyme And Associated Diseases Society) y director médico del Instituto Europeo de Biomedicina “Biosalud” este padecimiento tiene tres estados que se inician después de un período corto de incubación de siete a diez días.


Estado 1.- caracterizado por presentar una lesión roja y plana, que lentamente se extiende de menos de 5 cm de diámetro, frecuentemente clara en el lugar donde se encuentra la picadura de la garrapata. Los síntomas que se presenta son dolor de cabeza, fatiga, fiebre, escalofríos, dolor de garganta, ronquera, tos, dolores musculares, tortícolis, falta de apetito, náuseas, vómitos, diarrea y retortijones y las siguientes complicaciones:



  • Artríticas: calor, inflamación y dolor en las articulaciones (especialmente en las rodillas, codos, muñecas y nudillos) y dolor en los músculos y tendones.

  • Neurológicas: parálisis (comúnmente en la cara), extrema sensibilidad en la piel, insomnio y pérdida de la audición.

  • Cardíacas: latidos irregulares, lentos o rápidos; dolores de pecho; desmayos; mareos y falta del aliento.

  • En mujeres embarazadas puede producir un aborto o malformaciones del feto o el nacimiento del bebé muerto.

  • Psicológicas: pérdida de la memoria, dislexia, dificultad para procesar información y para entender frases y palabras, ansiedad, frustración y depresión.


Estado 2.- Caracterizado por la diseminación temprana de la enfermedad, la cual ocurre varias semanas o meses y se presentan: palpitaciones cardíacas, visión borrosa, problemas neurológicos (deterioro del lenguaje, alucinaciones, parálisis facial, movimientos torpes).


Estado 3.- Enfermedad tardía, la cual ocurre frecuentemente después de meses o años y se caracteriza por trastornos neurológicos tales como confusión, trastornos del sueño, pérdidas de memoria. También se pueden presentar dolor e inflamación en las articulaciones y verse afectados los nervios periféricos (los nervios fuera del cerebro y la médula espinal), lo que genera entumecimiento o sensación de hormigueo o, con menor frecuencia, debilidad.


Por su parte, Bueno agrega otros síntomas que toman lugar si la enfermedad no es tratada a tiempo: cefaleas (jaquecas) o dolores de cabezas muy fuertes, inflamación de las meninges, tensión en el cuello que va desde la base del cráneo y se extiende hasta los hombros; hipersensibilidad o irritabilidad a la luz o el ruido, insomnio o desorden en patrones de sueño: dormir mucho durante el día o no dormir en las noches, ataques de pánico, ansiedad, depresión, fatiga o extenuación continua a pesar de descansos regulares (necesidad de estar acostado o sentado) y advierte que si la infección alcanza el corazón, como sucede en aproximadamente el 5% de los casos puede reducirse el ritmo cardíaco en gran medida (conocido como bloqueo cardíaco).


 Diagnóstico y Tratamiento


 En los casos de la enfermedad de Lyme, explica el médico aragonés, si el reconocimiento de la erupción, el cual ocurre en un 90% de los casos, es temprano –un factor fundamental– y el paciente es sometido a un estudio que determine el grado de lesión, la tasa de recuperación es de 70%. En cambio, si el diagnóstico se demora más de tres días, las probabilidades de una recuperación completa bajan a 50%.


 Si bien el diagnóstico suele basarse en los síntomas y la evidencia de la picadura, la página web sobrelyme.com, creada por la cantante mexicana Thalía para informar a la comunidad latina sobre esta patología, recomienda confirmarlo con dos análisis de sangre para determinar si se trata de la enfermedad de lyme o de otra enfermedad.


 El primero es mediante el análisis de inmunoabsorción enzimática (generalmente denominado ELISA, por sus siglas en inglés). Este examen busca determinados anticuerpos (proteínas inmunológicas) que son la respuesta del sistema inmune a la infección. Los resultados del examen ELISA se confirman mediante otro examen denominado “Western Blot” o “Immuno Blot” (sistema de identificación de moléculas altamente específico) que busca la presencia de anticuerpos contra la enfermedad.


 El director médico del Instituto Europeo de Biomedicina “Biosalud” apunta que una persona que no padece la enfermedad de Lyme puede obtener un resultado falso positivo en un análisis de sangre, o alguien que sí padece la enfermedad puede obtener un resultado normal, lo que se denomina como falso negativo que es común durante las primeras semanas de la infección, pero en etapas posteriores no lo es. Por ello, es importante hacer varias repeticiones de los exámenes de sangre si los síntomas persisten, ya que la bacteria se esconde haciendo más complicado el proceso de detectar la enfermedad.


 “Es muy difícil de diagnosticarla por la gran variedad de su sintomatología y la inmunosupresión que se establece, cursando con muchos falsos negativos en los análisis normales. Se le llama “la gran imitadora” porque puede simular una artritis reumatoide, una esclerosis múltiple, una fibromialgia, un autismo, una esclerosis lateral amiotrófica, un síndrome de fatiga crónica, un lupus, una colitis ulcerosa, un crohn”, puntualiza.


 Al ataque


En la mayoría de los casos, la enfermedad de Lyme en el estado 1 se trata con antibióticos por vía oral (por la boca) por un periodo de dos a tres semanas. También se suele administrar ibuprofeno para aliviar la inflamación.


En el estado 2 de la enfermedad, el tratamiento es igual que el anterior, sólo que se utilizan dosis mayores. En el caso del estado 3 se usa penicilina o ceftriaxona para detener la infección. El pronóstico suele ser positivo, sin embargo, los síntomas de la artritis no desaparecen.


“Los pacientes con artritis (inflamación de una articulación) necesitan un tratamiento más prolongado (cuatro semanas) con antibióticos orales. Si la artritis persiste, puede ser necesaria una segunda tanda de cuatro semanas de antibióticos por vía oral o intravenosa. Las infecciones que afectan el sistema nervioso o el corazón también pueden requerir antibióticos”, explica Bravo.


¿Cómo prevenir?


La Fundación Americana de la Enfermedad de Lyme brinda algunos consejos:



  1. No visite zonas con alta presencia de garrapatas. Estos incluyen los pastos altos, la tierra cubierta de hojas, y los cepillos. En su lugar, permanezca en los caminos abiertos, el césped corto o la arena.

  2. Evite los hábitats preferidos por las garrapatas. Vístase de manera adecuada. Utilice ropa de color claro para que sea más fácil visualizar las garrapatas en usted. Cuando sea posible, use calzado cerrado y pantalones largos. Coloque los dobladillos de los pantalones largos dentro de los calcetines para bloquear el acceso a la piel.

  3. Usar repelente contra insectos y garrapatas. Rocíe su piel y la ropa con insecticidas que contengan DEET cuando se encuentre al aire libre.

  4. Después de visitar un bosque, examinarse para detectar la presencia de garrapatas. Revise su cuerpo en busca de garrapatas luego de haber estado al aire libre. Generalmente, quitar las garrapatas dentro de las 24 a 36 horas que permanecieron en el cuerpo evitará la propagación de la enfermedad. Si encuentra una garrapata en su piel, consulte a su médico si desconoce cuánto tiempo ha estado allí o si es probable que haya estado allí más de uno o dos días.


5.- Bañarse después de visitar alguna zona boscosa.


6.- Si llegase a ver una garrapata en alguna parte de su cuerpo, sáquela cuidadosamente con unas pinzas desde la base de la cabeza de la garrapata sin presionarla, ya que al hacerle puede soltar la bacteria dentro de la piel. Luego, guárdela en una bolsita de plástico y llame a su departamento de salud para que verifiquen si la garrapata es portadora de la bacteria que produce la enfermedad de Lyme.


7.- Si tiene mascotas, su responsabilidad es asegurarse de que estén protegidas contra pulgas y garrapatas. Pídale a su veterinario que lo oriente al respecto.


Convivir con la enfermedad de Lyme


Después del tratamiento para la enfermedad de Lyme, algunos pacientes pueden continuar con síntomas como fatiga, dolor muscular y articular (síndrome posterior a la enfermedad de Lyme), pero el uso prolongado de antibióticos no es benéfico. En estos casos, llevar un estilo de vida saludable con ejercicio, buena alimentación, suficiente descanso y seguimiento médico, resulta primordial. La mayoría de los afectados mejora con el tiempo.


*imagen de salud.kioskea.net