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Rincón Audiovisual

RELATOS SALVAJES (Damián Szifrón, 2014)

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Por: Xiana Comesaña


 


 


 


Ni los mismísimos hermanos Almodóvar (productores) ni el propio Damián Szifrón se imaginaban el éxito que está cosechando Relatos Salvajes, llegando incluso a convertirse en apuesta argentina para los Oscar. Se lleva al público de calle, ya que además de sus abrumadoras cifras en taquilla obtuvo el Premio otorgado por el Público en el Festival de Cine de San Sebastian y el mismo en el Festival de Cine de Sarajevo.


La película nos narra seis relatos paralelos que giran en torno a la violencia, la intriga y sobre todo grandes dosis de comedia que tienen un punto en común: la venganza. Filmada de modo brillante y cuidado con un uso de la cámara muy de cómic que me llega a recordar a Tarantino y un montaje atroz defragmentando la historia totalmente, dejándote en vilo en tu butaca. El uso de la cámara es completamente original, se acopla a la historia y ayuda a narrarla, recurso que pocos directores aprovechan y usan la cámara como mero narrador de la historia. Todo esto, sumado a un reparto sublime destacando sobre todos a Ricardo Darín, que logra superarse actuación a actuación y eso que me cae más bien gordo. Pero además de cotar con un reparto sublime, éste es secundario. La historia sigue por encima. Está claro que unos buenos actores hacen mucho a una película, pero me da la sensación de que Szifrón tiene tanta sensibilidad a la hora de dirigir actores, que cualquiera habría servido.
Es complicado tratar el humor negro en un buen guión, pero el guión de Damián Szifrón no deja puntada sin hilo. Me alegro que los hermanísimos productores hayan apostado por él, se podría decir que han tenido muy buen olfato con esta joven promesa del cine argentino que ya adelanto que dará mucho que hablar, y sino al tiempo. Las historias son tan delirantes y surrealistas que son desternillantes. Habla una que no tiene la risa fácil.
En mi opinión esperaba algo más radical debido al director y a las críticas leídas antes de ver la película, pero tampoco me ha decepcionado ya que ha sido bastante mordaz. La película busca desatar las pasiones más catárticas, cosa que me ha encantado, llevando a los personajes al límite. Lo bueno y universal es que no sólo puede situarse en Argentina sino en cualquier otro lugar. “Todos estamos jodidos”. La cotidianeidad y el realismo con el que se tratan las narraciones es magnífico y hacen que te adentres de lleno en la historia. ¿Pero ya está? Dice una chica a mi lado en la sala. Y es que las dos horas y pico se han hecho bien cortas. Pensándolo bien es la medida justa, más habría cansado y menos se hubiese quedado corto. Te levantas de tu asiento y te vas a casa con la sensación de haber visto seis películas diferentes y eso a veces resulta muy satisfactorio.