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La pobreza infantil arrastra a 76 millones de niños en países desarrollados

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Por: Alba Formoso Getino


 


 


 


Unicef lanza un estudio sobre la situación de los 41 países de economías avanzadas, de los que 18, con Chile a la cabeza, consiguieron reducir sus cifras de pobreza infantil. Mientras, países como Grecia, Islandia o España viven con cifras alarmantes, a la espera de una respuesta política global, eficaz y contundente.


‘Los niños de la recesión’. Este el título del informe presentado por Unicef en el que analiza el impacto de la crisis económica en el bienestar infantil de los países más prósperos del mundo, un total de 41. A diferencia de anteriores estudios, Unicef ha recurrido en esta ocasión a otra forma de mirar la situación de los más pequeños. Tal y como detallan en el informe, las mediciones de pobreza absoluta hablan del porcentaje de niños y niñas que se hallan por debajo del “nivel mínimo de ingresos” que les permita cubrir sus necesidades básicas, sin embargo, la pregunta central que inspira este estudio es la siguiente: “¿qué porcentaje de niños y niñas se encuentran muy por debajo del nivel promedio de ingresos de la sociedad y, a raíz de ello, se ven impedidos a disfrutar del bienestar al que deberían tener acceso según la productividad media de la sociedad en que viven?”.
Esta pregunta subraya el patrón de consumo medio que prevalece en la sociedad y considera pobres a quienes no pueden acceder a él. Pero ¿qué es ser pobre en un país de economía avanzada? Según los autores del informe de Unicef, son pobres “las familias que sobreviven con menos de 350 euros al mes por cada miembro”.
Este nuevo estudio analiza y pone de manifiesto el deterioro del bienestar infantil desde 2008 hasta 2012. Cabe recordar que el umbral de la pobreza, otro dato estadístico esclarecedor y recurrente en este tipo de estudios, se sitúa en aquellos que viven con menos del 60 % de los ingresos medios nacionales.
Lejos de los cantos de sirena de muchos países que aseguran haber salido de la “zona de peligro” en la crisis los datos de Unicef, según califican los propios autores, hablan de “emergencia nacional” en países como España, Letonia o Grecia. En 2012, último año de estudio, Grecia es el país con mayor tasa de pobreza infantil, con un 40%, en términos relativos, seguido de Letonia 38%, España 36%, Israel 35% y México 34%.
Desde el año 2008 la crisis ha elevado unos datos que resultan demoledores, 2,6 millones más de niños viven ahora en la pobreza en esos 41 países “más prósperos”. El total de niños y niñas afectados por esta lacra asciende a 76,5 millones, en el mundo desarrollado, según el trabajo de Unicef.
Islandia, Grecia, Letonia, Croacia, España, Irlanda, Italia, Estonia, Hungría, México, Luxemburgo, Lituania y Francia son los países en los que más se incrementó la pobreza infantil. Desde crecimientos del 8% en España hasta el caso más alarmante, Islandia, con un incremento en cuatro años del 20,4% más de niños y niñas en situación de vulnerabilidad.


En una crisis global que ha afectado y afecta a casi la totalidad de estamentos de la sociedad, la infancia, los niños, son los que, quizás, sufrirán las consecuencias por más tiempo, según el estudio “es un ciclo que se retroalimenta, cuanto más tiempo permanezca el niño atrapado en el ciclo, menores capacidades tendrá de escapar.
Unicef ha dado un paso más en este nuevo análisis para explicar además las respuestas políticas, ya que en esta crisis “sin precedentes”, como califican desde la Organización, también hay países que han logrado limitar, e incluso reducir, la pobreza infantil.
Esa es la otra cara de la moneda, los países que sí “han hallado el modo de sobrellevar las peores consecuencias de la recesión y redujeron sus cifras”, un total de 18 país de los 41 analizados, encabezados por Chile, Australia y Polonia. En estos 18 países hay cuatro millones menos de niños pobres en 2012, respecto a las cifras 2008. Sin embargo, hay que recordar también que el punto de partida en casos como el de Chile, está mucho más atrás que otros países que se comparan en el informe.
Según uno de los autores principales del estudio, Gonzalo Fanjul, las buenas cifras del país chileno se deben a que “la pobreza infantil es un asunto que está en el centro de la agenda política de los gobiernos chilenos” y aseguró que “tanto el anterior gobierno de Sebastián Piñera, como el de la actual jefa de Estado, Michelle Bachelet, son conscientes de que es uno de los retos más importantes del país”
El caso de Chile, señalan en el informe, es interesante, ya que es el país en el que la pobreza se reduce más durante los años de la crisis”.
En cuanto a cifras absolutas, es decir, qué países protegen y cuidan mejor a sus pequeños están los países nórdicos, los que menos pobreza infantil presentan dentro del mundo económicamente avanzado. Noruega lidera este lado positivo del estudio, con una pobreza infantil del 5%, segunda por Finlandia con 8% y Dinamarca, 10%.


 


 


Una generación olvidada


Este es el título de otro de los puntos analizados por Unicef, cómo el desempleo entre adolescentes y jóvenes es uno de los efectos más duraderos y significativos de la recesión. Las cifras de desempleo entre jóvenes de 15 a 24 años han aumentado en 34 de los 41 países analizados. Los niveles alcanzados son “alarmantes” tal y como recogen las conclusiones del estudio. Los países que han logrado reducir estos datos de desempleo parecen más una quimera, ya que los que trabajan a tiempo parcial o están subempleados se han triplicado, a los que hay que sumar los contratos por obra, cada vez más habituales. En resumen, más precariedad en el mercado laboral.
Esta generación olvidada, también calificada como ni-ni, los que ni estudian ni trabajan, son una de las principales víctimas de esta recesión, un colectivo al que se le han robado las expectativas, lo que ha supuesto una ruptura del vínculo que les une a las instituciones públicas.


 


 


Respuesta política


Unicef ha querido analizar protección a la infancia que han llevado a cabo los diferentes gobiernos durante estos años de recesión. Desigual, es el primer calificativo que aparece como respuesta. “ningún gobierno estaba preparado para una recesión de semejante alcance e intensidad, ni todos reaccionaron de la misma manera” asegura. EL problema radica según se puede desprender de las conclusiones del estudio, en que los gobiernos no hicieron nada por reforzar las redes de protección en el período anterior a la crisis, una década de expansión económica perdida en la seguridad de la infancia. El crecimiento económico experimentado por muchos países se caracterizó por una desigualdad creciente y una concentración de la riqueza cada vez mayor.
Un cálculo de la incidencia de la crisis en los ingresos medios de los hogares con hijos señala que entre 2008 y 2012 las familias griegas perdieron el equivalente a 14 años de progresos, en España, Irlanda y Luxemburgo se perdió todo un decenio.


Pobres son aquellos que no pueden disfrutar de las condiciones mínimas y dignas de una vivienda, los que no disponen de una dieta alimenticia equilibrada, los que van al colegio sin libros porque sus padres no han podido comprarlos, los que tampoco van a las excursiones por el mismo motivo. Así es la pobreza infantil de las economías avanzadas, en las que además cada vez se reduce más la fertilidad ya que, tal y como parece, los niños ya no vienen con un pan debajo del brazo.
Los derechos del Niño son ley internacional desde hace 25 años, en la celebración de la Conferencia sobre los Derechos del Niño, sin embargo, muchos de los compromisos adquiridos no se han cumplido, siguen en estado de espera de un gran pacto político que implique de manera efectiva a luchar contra este fenómeno, antes que la pobreza infantil sea crónica.


 


 


PAG 14 FOTO DESTACADO RECUADRO




  • “Los episodios de pobreza crítica, aunque sean breves, tienen en los niños efectos para toda la vida”.




  • “Países como Chile se han dado cuenta de que la pobreza infantil es uno de los retos más importantes del país y lo han incorporado de lleno en su agenda política”.




  • “Entre 2008 y 2012 las familias griegas perdieron el equivalente a 14 años de progresos, en España, Irlanda y Luxemburgo se perdió todo un decenio”.






"El 1% de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, los mejores médicos y el mejor nivel de vida, pero hay una cosa que el dinero no puede comprar: la comprensión de que su destino está ligado a cómo vive el otro 99%. A lo largo de la historia esto es algo que esa minoría solo ha logrado entender cuando ya era demasiado tarde" Joseph Stiglitz, Premio Nobel de economía