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¿Volvemos al patrón oro?

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Por: Andrés Gago


 


 
El próximo 30 de noviembre el pueblo Suizo se reúne en las urnas para decidir si deben recuperar sus lingotes de oro repartidos por el mundo y mantener un mínimo de un 20% de sus reservas de oro.


El mundo entero ha puesto los ojos sobre este país debido al efecto que podría causar el resultado de la votación sobre el mercado de oro. Además, la iniciativa del país Alpino, propuesta originariamente por el Partido del Pueblo Suizo (SVP), podría ser el comienzo de la vuelta al patrón oro.


El patrón oro era un sistema que fijaba el valor de la moneda en términos de una cantidad de oro. En la primera Guerra mundial los estados se vieron obligados a imprimir más moneda para sufragar los gastos del conflicto, sin tener en sus arcas los depósitos de oro requeridos para avalar la moneda. Después de la primera guerra mundial se impuso el patrón cambio oro, siendo el dólar ya al final de la 2 guerra mundial, con el tratado de Bretton Woods la moneda que aseguraría el cambio del oro.


Sin embargo a partir de 1971, el dólar se desvincula del oro y de cualquier otro metal precioso, por lo que entramos en la era del dinero fiduciario, que se basa en la fe o confianza de la comunidad. Este tipo de sistema monetario da a los bancos centrales mayores herramientas para resolver problemas monetarios domésticos.


Este es uno de los principales motivos por los cuales el Banco Nacional Suizo y los partidos tradicionales con representación parlamentaria, piden a sus ciudadanos que rechacen la propuesta.


No obstante, las encuestas muestran la balanza de la votación bastante equilibrada. Y es que el pueblo suizo, parece no fiarse más de los partidos tradicionales ni del modelo económico que han impuesto. El pueblo suizo siente que el papel impreso sin respaldo por cualquier activo es inaceptable. Y que la dilapidación de las reservas de oro durante los últimos 20 años fue una irresponsabilidad.


Así que durante los próximos cinco años, se han propuesto retornar a sus arcas todo el oro que tienen depositado en Fort Knox y en Canadá para apoyar el valor subyacente de su moneda. Este nos sería el primer caso ya que Alemania habría pedido a la Reserva Federal de los Estados Unidos que les devolviese el oro almacenado en EEUU desde el final de la segunda guerra mundial fruto de las exportaciones del país bávaro.


Parece que la confianza internacional en el poder económico y geopolítico de EEUU comienza a tambalearse y ciertos países prefieran resguardar sus activos dentro de sus propias fronteras, si ya no es demasiado tarde. A este hecho se le suma la relevancia de países en desarrollo como China y Rusia que han venido comprando todo el oro que las naciones desarrolladas lanzaban al mercado.


Un nuevo bloque de países comienza a despuntar y las viejas naciones europeas parecen que quieran anclarse al viejo oro de los años de conquistas, pero quizá, la vuelta al patrón oro ya no sea posible.