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Zara intenta capear la escasez en Venezuela con un sistema de racionamiento mensual

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• La empresa que gestiona las franquicias de Inditex en el país limita las compras a cinco artículos al mes por persona


• El desabastecimiento de divisas y las tasas de cambio de la moneda nacional, protagonistas en la sombra del país con la mayor inflación del mundo


 


 


 


Por: Alba Formoso


 


Estanterías vacías e interminables colas, los dos elementos que definen la situación del comercio en Venezuela. La ecuación de la teoría económica en el país es simple: la oferta en supermercados, perfumerías, farmacias, ópticas o tiendas de ropa, no satisface la demanda del pueblo venezolano que como resultado, convive con la escasez de productos como el papel higiénico, desodorantes, jabones y detergentes, harina…


Con el objetivo de evitar tanto las aglomeraciones como dicho desabastecimiento el gigante textil Inditex ha decidido implementar un nuevo sistema en el país caribeño. La cadena de Amancio Ortega ha decidido controlar la situación poniendo límite a las compras; cada venezolano podrá adquirir un máximo de cinco prendas al mes en los diferentes establecimientos del grupo, como Zara o Pull and Bear. Los clientes, que deberán registrarse en los sistemas de las tiendas con sus datos, tienen además otro límite en sus compras; de los cinco artículos mensuales permitidos, hasta tres pueden ser prendas superiores como camisas o chaquetas, y dos inferiores, faldas o pantalones.
La empresa que gestiona a modo de franquicia las tiendas de Inditex en el país quiere racionar así sus mercancías. El motivo de esta medida, según apuntan desde la empresa, es la dificultad para reponer el género por no poder hacer frente al cambio de divisas.
Colas para comprar harina o jabón y también para comprar pantalones en Zara.
La situación refleja el caos de un país cuya inflación supera el 60%, la más alta del mundo según datos oficiales, y con un desabastecimiento de alimentos y productos básicos que supera el 30%.


 


 


¿Cuál es la raíz del desabastecimiento en Venezuela?
El sistema de cambio de divisas y el control de precios. Según apuntan desde medios venezolanos así como expertos internacionales el problema es el sistema de cambio, necesario para pagar a los proveedores la importación de mercancías. El primer producto regulado en la republica gobernada por Nicolás Maduro es la moneda nacional, el bolívar.
Antes de llegar a la cola del supermercado de la esquina está el mercado de divisas, primer desabastecimiento con el que convive el país.
Los dólares necesarios para acceder al mercado de las importaciones los vende el Estado venezolano según tres tipos de cambio establecidos: 6,30 bolívares por dólar para la importación de artículos básicos o de primera necesidad, en una primera categoría. El segundo tipo de control es el conocido como Sicad I, que establece el cambio en 12 bolívares por dólar para las que denomina “importaciones prioritarias”, y en las que aparecen productos químicos, piezas y recambios de automóvil, material escolar y ropa. Y por último, el tercer tipo de control de divisas oficial, llamado Sicad II. En este la tasa es de 50 bolívares por dólar, para lo que llaman importaciones de bienes no esenciales.
Por si fueran poco tres tipos de cambio está también el tipo paralelo.
Es el nombre que recibe el cambio que se puede encontrar en el mercado negro, con una demanda de dólares casi incuantificable. En los últimos días, el paralelo ronda los 120 bolívares por dólar, 20 veces más que el oficial.


 


 


Precios regulados y un cupo por persona
Esta es una de la soluciones aportadas por el Gobierno de Nicolás Maduro a la escasez de determinados productos que vive el país. Desde que Maduro se instalara en el palacio presidencial de Miraflores ha dejado de manifiesto que su gobierno respondería con contundencia a “los negocios que con malas artes suben los precios y acaparan productos de primera necesidad”. En esta batalla Maduro estableció cupos por persona, un límite en la compra de diferentes productos a los usuarios para luchar, según responsables del gobierno, contra el “acaparamiento y el contrabando”, y “resolver así la escasez y atajar las compras nerviosas”. Este sistema fue concebido con la idea de implantar dispositivos biométricos para la huella dactilar en los diferentes negocios, cada cliente estaría registrado bajo una tarjeta conocida como ‘Tarjeta de Abastecimiento Seguro’ con la que el gobierno llevaría a cabo un control sobre un consumo responsable. Dentro de ese consumo sostenible el Gobierno estableció diferentes cupos máximos mensuales por persona, por ejemplo, 24 rollos de papel higiénico, dos champús, dos desodorantes o das envases de toallitas. Sin embargo, ni todos los negocios cuentan con el dispositivo de control para captar la huella de sus clientes, ni todos sufren falta de stock en los mismos productos, hay estanterías vacías y también las hay repletas de un mismo producto.





Venezuela, precios:
Escoba: 155 bolívares, 24,60 dólares.
Una Coca-Cola: 35 bolívares, 5,35 dólares.
Un perfume de Carolina Herrera: 9.965 bolívares, 1.580 dólares
Compresas: 62 bolívares, 9,84 dólares
Limpiador anti grasa: 56 bolívares, 9 dólares
Unas deportivas de marca: 7.500 bolívares, 1.190 dólares
Un kilo de zanahorias: 130 bolívares, 20 dólares