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19N, stop a la violencia contra los más débiles

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Sandra Berciano García
sandraberciano@gmail.com




 


Para dar voz a los más pequeños este miércoles 19 de Noviembre es el Día Mundial para la prevención del abuso contra los niños y el jueves 20 de noviembre el Día de los derechos del niño. Los abusos y la explotación infantil son en la actualidad un problema alarmante, por lo que existe la necesidad de tomar medidas con efecto inmediato.


Parece difícil de creer que alguien quiera hacer daño a un niño. Lamentablemente, Unicef estima que entre 500 y 1.500 millones de niños experimentan violencia anualmente. Una cifra sobrecogedora, teniendo en cuenta además que es imposible medir la magnitud real de la violencia contra los niños en todo el mundo y que la mayoría de los casos nunca son denunciados.


Los niños pueden ser víctimas de abusos en diferentes escenarios, ya sea en colegios o instituciones, en sus propias casas, en la calle o lugares de trabajo. Un porcentaje muy pequeño de violencia ejercida contra niños y niñas termina en muerte, lo más común es que ni siquiera deje huellas.


Unicef afirma que en 37 países "el 86% de los niños entre 2 y 14 años experimenta castigo físico y/o agresión psicológica. Dos de cada tres niños son objeto de castigo físico”. Por otra parte, según la encuesta de los estudiantes escolarizados, "entre el 20% y el 65% de los niños y niñas en edad escolar informó haber sufrido acoso verbal o físico en la escuela en los 30 días anteriores”. Las causas de violencia infantil están asociadas con el consumo de drogas y alcohol, la marginalidad, el abuso de poder, el desempleo, la baja autoestima del agresor, y las prácticas culturales violentas.


La gran mayoría de la violencia permanece oculta, ya que los niños se sienten incapaces de denunciarlo por miedo al agresor, que habitualmente es alguien adulto de su entorno cercano; como progenitores, parejas de los padres, cuidadores, profesores, empleados o líderes religiosos, entre otros. El porcentaje de agresiones aisladas por parte de desconocidos en muy bajo. Además, en ocasiones, ni el agresor ni el niño encuentran estos actos como violentos, sino que los justifican creyendo que es un castigo que el niño se merecía; lo que hace que el niño se sienta culpable o avergonzado. Al final normalizan este tipo de trato, creyendo que es algo normal.


Existen diferentes tipos de abusos infantiles: los abusos físicos, actos violentos lastimando física y emocionalmente al menor; abusos psicológicos, humillaciones y vejaciones denigrando al niño; abusos sexuales, como violación, incesto o la realización de actos obscenos en su presencia; y por último, la negligencia infantil, negándole afecto, cuidados, protección o alimentos.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente 40 millones de niños y niñas menores de 15 años son víctimas de malos tratos y abandono y requieren atención sanitaria y social.


 


 


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Algunos tipos de abusos se dan debido a cuestiones religiosas, culturales o tradicionales. Tales como algunos tipos de castigos, la mutilación genital, trabajos domésticos infantiles o el planchado de los senos. En muchos países se siguen permitiendo estas prácticas, ya que a pesar de conocer la gravedad de las mismas y de haber firmado leyes internacionales contra ellas, no se consideran perjudiciales, por lo que los gobiernos las siguen permitiendo. De nada sirve entonces que se intenten crear medidas para aumentar la concienciación en el marco internacional, si los países en los que se llevan a cabo no colaboran con la detención de tales prácticas.


Aproximadamente, unos 140 millones mujeres y niñas son sometidas a la mutilación genital femenina, especialmente en África y en algunos países de Asia y del Oriente Medio. Esta práctica es una violación de los derechos humanos y no aporta ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas. Se calcula que en África hay 92 millones de mujeres y niñas de más de 10 años que han sido objeto de ella. En la mayoría de los casos se práctica en la infancia, debido a diferentes motivos: como práctica tradicional, relacionándose con un comportamiento sexual adecuado, hay quienes afirman que tiene un respaldo religioso...


Hoy en día, hay 168 millones de niños, niñas y adolescentes forzados al trabajo infantil. En Bolivia, 850.000 niños y adolescentes trabajan, y un 87% lo hace desempeñando oficios peligrosos. En Brasil, hay 3 millones de niños que trabajan actualmente. En Panamá unos 50.000 niños trabajan y el 80% de ellos lo hacen en trabajos peligrosos. En El Salvador, las cifras van disminuyendo, pero aún así el año pasado 144.168 niños de entra 5 y 17 años trabajaban. En Colombia, unos 1.091.000 menores se encuentran trabajando.


De acuerdo con un reciente estudio de Amnistía Internacional (AI) millones de niños se ven envueltos en conflictos, no solo como testigos sino como combatientes. Una larga lista de países en los que los niños son forzados a punto de pistola a tomar parte en el conflicto armado: Afganistán, Colombia, Costa de Marfil, Filipinas, la India, Iraq, Libia, Pakistán, Sudán… una larga lista con 19 países en ella.


La violencia puede tener consecuencias muy graves tanto en el desarrollo del niño, como en la edad adulta. Puede afectar por un lado con lesiones físicas, o incluso la muerte; y por otro, puede afectar psicológicamente, influyendo en su salud y su capacidad de aprendizaje. Además, la violencia destruye el autoestima de los niños y pueden ser más proclives a la depresión y al suicidio.