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Especiales

Colombia brinda a su afición una victoria de coraje

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Por: Fernando Vaca


 


 


 


 


. El conjunto dirigido por Pekerman remontó un partido en el que Altidore empezó adelantando a EEUU
. Bacca y Teófilo Rodríguez fueron los goleadores de un conjunto cafetero que estuvo arropado por cerca de 20.000 colombianos
. James se convirtió en el jugador colombiano más joven en llevar el brazalete de la tricolor


En el fútbol existen esas cosas que los entendidos de la materia y los entrenadores llaman “pequeños detalles”. Esos elementos externos y propios del juego, a priori insignificantes para el ojo inexperto, que también parecen tener su influencia en el resultado final de un partido. No sabemos de la fiabilidad concreta de esta especie de teoría, aunque encontramos un claro ejemplo de éxito en la victoria que Colombia consiguió ante EEUU en el Craven Cottage de Londres.
El estadio del Fulham acogió este pasado viernes un encuentro amistoso que Colombia empezó a ganar desde sus prolegómenos. Y es que de los 24.235 aficionados que acudieron a la cita (récord de asistencia en un partido amistoso internacional en el Craven Cottage), cerca de 20.000 lucían la camiseta tricolor. Así, no era de extrañar que Colombia se apuntara otro tanto en el momento que se escucharon los himnos, cuando la afición cafetera alzó la voz de la misma manera que levantaba el bello de todos los allí presentes. Incluidos Radamel Falcao y David Ospina, cuyas respectivas lesiones no les impidieron estar arropando a los suyos desde la grada.
Con todo esto, se dio inició al propio juego en sí, donde durante los primeros compases se vio a una Colombia desafinada. El medio campo formado por Carlos Sánchez, Abel Aguilar y Cuadrado no sonaba como de costumbre, algo que obligó a James a bajar hasta posiciones inferiores para intentar surtir de balones a Bacca y a Teófilo Gutiérrez. Esta espesura del conjunto de Pekerman tenía su explicación en el excelente planteamiento inicial ofrecido por Klinsmann, que encontró su premio sobre el minuto 10 de encuentro. Mano clara de Pablo Armero dentro del área colombiana y Altidore no fallaba (1-0) desde los once metros.
El conjunto cafetero era un reflejo del frío proveniente del Támesis, algo que su afición se encargó de contrarrestar. Los cánticos, que no habían cesado desde que se abrieron las puertas del estadio, se hicieron aún más notorios con el marcador en contra. Este apoyo empezó a hacer reacción sobre todo en James Rodríguez, extra motivado al convertirse en el jugador más joven en llevar el brazalete de la selección. El mediapunta madridista tuvo la ocasión más clara de los suyos hasta el momento, pero su tiro libre se quedó en un “uyyyy” prolongado en la grada. Esta acción sacudió algo de presión a sus compañeros, como pudo verse en una bonita triangulación entre Cuadrado y Bacca que acabó en saque de esquina.
La leve mejoría del juego ofensivo colombiano no encontraba su consonancia con la línea de cuatro de atrás, que sufría cada vez que Altidore lucía sus músculos cerca de la portería de Vargas. El lógico descontento de Pekerman ante lo presenciado fue aún más patente gracias a la figura del realizador, que nos mostraba en la pantalla del estadio un primer plano suyo tras otra clara oportunidad del delantero norteamericano.
Este híbrido de angustia y decepción casi se torna en alegría tras la ocasión más clara de Colombia en la primera mitad: Teófilo Gutiérrez regalaba una asistencia a Bacca que el sevillista mandaba a la madera para decepción de las 20.000 gargantas que ya gritaban “gol”. Fue la mejor manera de acabar una primera parte en la que la afición colombiana despedía a los suyos con ése ya institucionalizado “Sí se puede”.
El guion del comienzo del segundo tiempo siguió la misma trama del inicio de partido. Colombia seguía sin encontrar el rumbo de su juego y EEUU casi avistaba puerto tras un cabezazo de Rubio Rubin que se fue rozando la madera. Este desbarajuste solo lo podía arreglar el capitán del barco colombiano, que no iba a ser otro que James Rodríguez. El “10” se echaba el equipo a las espaldas y empezó a frotar esa lámpara que tiene como pie izquierdo. En uno de esos intentos llegó el empate de Colombia: Bacca se aprovechaba de una asistencia involuntaria del madridista y ponía el 1-1 mientras la defensa estadounidense reclamaba un fuera juego posicional de Teófilo Gutiérrez. Locura en la grada y media hora en el horizonte.
De ahí en adelante, y con el “Sí se puede” como banda sonora, Colombia se lanzó a por la victoria ante una selección estadounidense languidecida. Ambos entrenadores introdujeron cambios, sorprendiendo la decisión de Pekerman de mantener a Gutiérrez y dar salida a Bacca, ya que el sevillista estaba cuajando mejor actuación que el de River. Rarezas de entrenadores, se murmuraba en las redes sociales.
Pero cosas del fútbol, o de esos pequeños detalles que parecen jugar un papel tan importante en el devenir de un partido, la cuestionada decisión de Pekerman se llenó de razón cuando el propio Teófilo Gutiérrez hacía el definitivo 1-2 cuando el reloj se quedaba sin arena. Inmediatamente después, y aprovechando aún el eco del gol, el técnico colombiano decidió cerrar un final perfecto sustituyendo al delantero de River ante la sonora ovación de los suyos.
La noche vivida en el Craven Cottage volvió a demostrar que el fútbol es algo más que 22 jugadores corriendo detrás de una pelota. Y más si gana tu equipo. Larga vida al fútbol.


 


 


José Pekerman: “Tenemos el mismo hambre de victoria que en el Mundial de Brasil”


El entrenador colombiano se mostraba satisfecho al término del encuentro con el trabajo de los suyos y subrayó la importancia que tendrá en el futuro las nuevas incorporaciones: “Estamos en una etapa en las que ha habido cambios y el equipo sigue vivo. Hay mucho entusiasmo y los jugadores nuevos se están adaptando muy rápidamente. Son inteligentes, son fuertes y están muy bien rodeados”.
En lo relativo al partido, el técnico cafetero hizo hincapié en que el tempranero gol en contra trastocó la esencia de juego del equipo: “El 1-0 ha provocado que nos precipitemos con la pelota. Una vez que Aguilar y Sánchez empezaron a recuperar la calma, empezamos a ofrecer nuestro juego y a conectar con esa línea ofensiva que no da muchas posibilidades. Tenemos mucha riqueza técnica en la zona de delanteros y lo hemos sabido aprovechar”.


 


 


Los delanteros no fallaron


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Carlos Bacca y Teófilo Guitierrez se mostraban radiantes al término del partido tras haber sido los protagonistas de los goles de la victoria de su equipo. El delantero sevillista, autor del tanto del empate, se centraba en la dura resistencia que opuso el rival: “Estados Unidos nos ha jugado de tú a tú y tuvimos la paciencia necesaria para concretar nuestras oportunidades”. Por su parte, el ariete de River destacaba el gran momento que está atravesando el combinado nacional: “Estamos en un nivel muy alto y estamos disfrutando dentro de la cancha. Todos estamos un bonito momento y hay que seguir con esta línea de trabajo”.