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Recordando

El terrible incendio que asoló el Castillo de Windsor

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Lucía García
luciagrcgrc@gmail.com


 


 


Este jueves 20 de noviembre se cumplen 22 años del terrible incendio que asoló buena parte del emblemático Castillo de Windsor. Este edificio forma parte del conjunto de palacios y residencias reales y se encuentra en la ciudad de Windsor, en el condado de Berkshire, a menos de una hora de la capital británica.
Su origen se remonta a un castillo medieval que se construyó en el S.XI por orden de Guillermo I el Conquistador, para que sirviera como fortaleza defensiva a la ciudad de Londres. A lo largo de los siglos ha sido habitado por numerosos monarcas británicos y actualmente es uno de los lugares preferidos por la Reina Isabel II para pasar el fin de semana.
El incendio comenzó aquel fatídico 20 de noviembre hacia las once y media de la mañana en el ala noreste del castillo, en la Capilla Privada de la familia. Las causas del incendio no quedaron del todo esclarecidas, pero se cree que pudo ser debido a un cortocircuito, ya que en aquel momento se estaban llevando a cabo obras de restauración en el recinto y, entre otras cosas, se estaba renovando el circuito eléctrico.
El príncipe Andrés, duque de York, era el único miembro de la familia real que se encontraba en el momento de la catástrofe en el castillo, esperando a la reina que acudía como solía hacer todos los fines de semana, a la ciudad de Windsor para disfrutar de unos días de descanso.
El incendio duró unas quince horas y aunque afortunadamente no hubo que lamentar ningún muerto, sí hubo cuantiosos daños materiales. El castillo albergaba un gran número de obras de arte, estatuas, porcelanas, tapices, muebles y objetos irremplazables que peligraban con el continuo avance de las llamas. En aquel momento había turistas visitando las estancias públicas del castillo, por lo que hubo que desalojarlos rápidamente, a la vez que el príncipe Andrés reunía a todo el personal del castillo y se predisponían a salvar el mayor número de cuadros posibles, apilándolos en el patio. Entre ellos se encontraban obras de, entre otros, Rembrandt, Rubens, Van Dyck y Canaletto.
En seguida se apresuraron a llegar todo el equipo de bomberos, hasta 150, con cerca de 30 camiones y varias grúas. Se procedió a evacuar al primero de los heridos con quemaduras leves, un trabajador del castillo. Acto seguido tuvieron que abandonar las tareas de extinción del fuego dos bomberos, uno por una conmoción debido a una caída y otro con una pierna rota.
Debido al suelo de madera de gran parte del castillo las lenguas de fuego se expandieron a su antojo y alcanzaron rápidamente el Salón de San Jorge, con numerosas obras de arte y la Sala de Banquetes. La catástrofe parecía que daba una falsa tregua a media tarde, cuando la cosa parecía extinguida, pero se reavivó rápidamente a primera hora de la noche amenazando con derrumbar una de las torres y causando importantes daños estructurales.
Finalmente el incendio pudo ser extinguido y llegaba el momento de pensar en las distintas acciones de restauración que se iban a llevar a cabo y su correspondiente financiación.
Al igual que otros edificios reales, el Castillo de Windsor no disponía de seguro y era mantenido y financiado por el Gobierno Británico, por lo que todo indicaba que serían los contribuyentes británicos los que financiarían la catástrofe. Pero la Reina Isabel II se vio fuertemente presionada por la prensa para que fuera la Casa Real la que corriera con los gastos. Finalmente se llegó a un acuerdo en el que el Palacio de Buckingham sería abierto al público varias veces al año y el dinero de sus entradas se emplearía en las reparaciones, además se cobraría por el aparcamiento en los parques que se encontraban en las inmediaciones del Castillo de Windsor.
También hubo cierta controversia sobre cuál sería el estilo a seguir en la restauración del castillo, si se mantendría el carácter antiguo de su decoración o se apostaría por algo más moderno.
Finalmente se utilizaron métodos modernos para recrear la apariencia anterior al fuego del edifico, dichas obras se extendieron hasta 1997.
A pesar de los diferentes hechos adversos que han tenido lugar en el Castillo de Windsor actualmente mantiene su antiguo y a la vez renovado esplendor, siendo uno de los edificios más visitados del Reino Unido.