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La duquesa de Alba, el mundo por montera

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Por: Mar Molina


Fallece en Sevilla a los 88 años Cayetana Fitz-James Stuart, la mujer con más títulos nobiliarios del mundo.


“He dicho que mi madre, la duquesa de Alba, es irrepetible, y es cierto. Yo no he visto jamás aunar en una misma persona tanta pasión, y a la vez, tanta capacidad de raciocinio.” Duque de Huéscar, hijo de la duquesa de Alba.Cayetana Fitz –James Stuart Silva nació el 28 de marzo de 1926. Fue la única hija del matrimonio formado por el XVII duque de Alba y de Berwick-primo de Winston Churchill- y Maria del Rosario Silva. Su madre murió cuando ella apenas tenía 8 años y Cayetana creció al lado de su padre a quien acompañó por medio mundo en sus compromisos diplomáticos. Esta infancia itinerante le facilitó una educación internacional y un carácter abierto. Cuando acabó la Guerra Civil española en el año 1939, su padre fue enviado como embajador de España a Londres. Allí vivieron entre su casa de Albury Parck y el hotel Claridge. Aunque Cayetana reconocía que nunca le gustó el té inglés, la cultura británica influyó enormemente en su carácter y en su trayectoria vital. Como explica la periodista María Eugenia Yagüe “era todo menos convencional pero al mismo tiempo no olvidaba quien era y siempre sabia estar en su sitio. Tenía bastante de la aristocracia británica pues era muy conservadora pero al mismo tiempo muy rompedora”. Se casó tres veces y las tres tremendamente enamorada aunque en sus dos últimas nupcias fue donde desató más polémica. En 1979 se casó con Jesus Aguirre Ortiz de Zárate, ex jesuita lo que provocó la oposición de sus 6 hijos que en un principio no toleraron ese lance de libertad dentro de la Casa de Alba, institución muy unida a la iglesia católica. Su último matrimonio junto a Alfonso Diez tampoco estuvo exento de sorpresa al ser ella 25 años mayor que él. Finalmente, y una vez la Duquesa hiciera su testamento en vida, Alfonso Diez fue aceptado como uno más por sus hijos.Al margen de ser uno de los personajes más queridos por la prensa del corazón en España, Cayetana cumplió su tarea, la que la historia y su rango le exigían, aquella que la hizo heredera de la confluencia de dos linajes, el británico y el español y miembro de una saga familiar con más de 540 años de historia. Dueña de 47 títulos nobiliarios, 18 veces Grande de España, señora de 20 castillos y más de 12 palacios, tres mil millones de patrimonio, una de las diez fortunas actuales de España, cuadros de Velazquez, Goya, Rubens y Tziano, manuscritos de Cristobal Colon, la primera edición de El Quijote, la Biblia de los Alba y el testamento de Fernado el Católico son algunas de sus credenciales. En 1953 se convirtió en la cabeza de la Casa de Alba y cumplió la tarea de preservar y restaurar su patrimonio hasta el día de hoy. En su tumba ya se puede leer el epitafio que ella eligió; “Aquí yace Cayetana que vivió como sintió”. Sevilla, su ciudad la ha llorado y le hacantado sus últimas soleás aunque esta vez Cayetana no ha podido salir a taconearlas y a jalearlas. Como escribió el historiador y periodista Luis Ventoso en un artículo de homenaje a la duquesa “El ejercicio de su libre albedrío, a veces osado, no devino jamás en ostentación histriónica, porque el fondo permanecía intacto, su catolicismo y su respeto a lo que ella representaba. La duquesa de Alba era avanzada por ser profundamente conservadora en el sentido más avanzado del término; conservar lo valioso”. En su muerte le reconocen su mecenazgo y ayuda toreros, bailaores, diseñadores y humoristas. “No llamadme señora, llamadme Cayetana” cuentan que dijo a las enfermeras del hospital horas antes de fallecer.