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Reino Unido

Promocionar el arte y la cultura entre los jóvenes

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Mar Molina


La secretaria de cultura del partido laborista Harriet Harman pidió a las organizaciones culturales e instituciones artísticas que hagan un esfuerzo por desarrollar programas que cautiven a un mayor número de público.
Ruth Mackenzie “Creemos que hay que tomar riesgos y apostar por la intuición de los artistas. Grandes obras como la Novena Sinfonía de Beethoven fueron obviadas y no entendidas en su momento.”


La secretaria de cultura del partido laborista Harriet Harman pidió recientemente a las organizaciones culturales de Reino Unido que se esfuercen por hacer del arte contemporáneo algo que motive e interese especialmente a la gente joven. Según Harriet Harman la cultura y el arte que se generan actualmente deben dejar de ser “la reserva particular de una vieja élite urbana” para convertirse en algo que atraiga a un público mayor y no únicamente a un círculo endogámico y profesional. El propio secretario de cultura del gobierno, Sajid Javid, se hizo eco de estas afirmaciones y puntualizó que los responsables de instituciones artísticas deberían esforzarse por tener en consideración a las minorías sociales cuando planifiquen sus programas anuales.


Estas afirmaciones han suscitado diversas reacciones en el seno de las organizaciones artísticas dando lugar a un acalorado debate sobre la libertad de creación y el mercado económico del arte. Susanna Eastburn, miembro de la organización cultural “Sound and Music”, defendía en el periódico The Guardian lo siguiente: “Lo que la política laborista pretende es impulsar una corriente de productos artísticos diseñados y pre configurados para el gran público, impulsar una arte más popular, más fácil y convencional. De esta manera se garantizar su consumo ya que congrega una mayor audiencia y por tanto el beneficio económico parece estar más asegurado”. Según Eastburn si se deja la responsabilidad de programación y exhibición sólo en manos de los cargos institucionales vamos a acabar con la creatividad y el impulso regenerador del arte y las ciencias porque únicamente será el establisment artístico el que encuentre su cuota y hueco en las agendas de los programadores. Otra de las voces que se ha dejado oír estos días es la de Ruth Mackenzie, directora del centro artístico The Space, quien defiende que el arte y los artistas no pueden estar sujetos a instituciones culturales o políticas ya que entonces estarían al servicio de unos intereses y unos valores determinados. “Somos nosotros desde las instituciones, desde el mecenazgo y desde el apoyo privado los que nos hemos de acercar a los artistas para apoyarlos y hacer visible su discurso, sin coacciones.”
Alex Poots director del Festival Internacional de Manchester reconoce que “hemos de trabajar codo con codo con los artistas dotándoles de la libertad de creación y el soporte económico para que sigan desarrollando nuevos y atrevidos lenguajes artísticos que dejen entrever la tradición y el legado histórico que les precede y al mismo tiempo conectar con el mayor numero de público posible”. Asi mismo prosigue “la infraestructura cultural en este país es buena y tiene el potencial de ser incluso mejor. En Reino Unido tenemos un modelo robusto de financiamiento cultural que se basa tanto en la ayuda pública como en sponsors privados. El éxito de las políticas culturales es ver cómo los mecenas recuperan el dinero que invirtieron en proyectos arriesgados y de alto nivel artístico”.
El sector de la programación informática y de los videojuegos se ha convertido en el paradigma de como una industria creativa puede convertirse en uno de los motores económicos del país si se le facilita la libertad de experimentación y el apoyo financiero. Actualmente las industrias creativas han crecido cinco veces por encima de la economía del país y generan uno de cada 18 puestos de trabajo en Reino Unido. Además como explica Ian Livingstone, cofundador de Games Workshop, “De igual manera que estamos satisfechos con la política de desgravación fiscal que el gobierno ha implantado en el sector estamos, también, muy satisfechos porque los programas escolares constan de asignaturas como informática y programación digital. La clave está en mantener en los programas educativos las artes y las ciencias conjuntamente para incentivar la innovación. Es fundamental que sea la escuela el lugar donde la creatividad se inicie y desarrolle. No debemos subestimar la contribución que el arte, la música, la interpretación y el diseño hacen en la diversidad de pensamiento o en la búsqueda de nuevos lenguajes…materias primas de la industria creativa y digital.” Las plataformas digitales han democratizado el arte y el mercado del arte ya que con acceso a internet cualquiera puede convertirse en participante de una iniciativa y de participante puede pasar a creador. Ruth Mackenzie nos comentaba que “nosotros animamos a nuestros artistas a experimentar en público para crear una red instantánea de colaboración entre los artistas y la audiencia, obviamente no vamos a generar una obra de arte cada vez, ni vamos a conseguir abrir nuevos territorios y lenguajes cada día pero creemos que hay que tomar riesgos y apostar por la intuición de los artistas. Grandes obras como la Novena Sinfonía de Beethoven fueron obviadas y no entendidas en su momento, con esto no estoy diciendo que haya que esperar las recompensas años después de muerto. Pero creo que, realmente, se puede conseguir el beneficio social y económico apostando por lo incierto”.