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Cien años con Octavio Paz

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El presentador radial Juan Toledo celebra el centenario del nacimiento de uno de las más ambiciosos poetas en lengua castellana.


1914 fue un año prodigioso, no sólo se inicióuna gran guerra que acabócon el imperio astrohungaro y de paso con el viejo orden aristrocrático europeo si no que fue el año en que nacieron escritores notables tanto en lengua inglesa como en lengua castella-na. Por ejemplo, y para sólo hablar de los latinoamericanos, nacieron Adolfo Bioy Ca-sares, Julio Cortázar, el antipoeta chileno Nicanor Parra –aún vivo- y también un escri-tor que dominópor completo el panorama poético y crítico latinoamericano por cinco décadas hasta su muerte en 1998: Octavio Paz. Paz nacióen Ciudad de México. Su abuelo paterno fue un prominente intelectual de izquierda que se unióa la revolución zapatista y fue autor de una de las primeras novelas mexicanas con una trama indigenista. En contraste, su padre fue un abogado que terminó“atado al potro del alcohol”. Desde temprano Paz comienza a escribir, y en un comienzo siempre fue poesía. A los 19 años publica su primer poemario Luna silvestre y a los 22 un segundo, No pasarán! Ese mismo año viaja a España para par-ticipar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifacistas. Cuando re-gresa a México funda en 1937 una revista, Taller, y ese es otro de los legados de Paz, como editor y publicador de conocidas revistas culturales. Para muchos una revista cultural en la América Hispana era en una incongruencia pues –para esa entonces- la población estaba compuesta, en su mayoría, de grandes masas campesinas empo-brecidas y analfabetas. No asíPaz persistióy subsequentemente aparecerían otros mensuarios como Vuelta, Plural y, la todavía existente, Letras libres que educaron y
crearon un público lector que a medida que la clases urbanas educadas crecieron hi-cieron del trabajo de publicar revistas culturales una labor un menos quijotesca. Esa labor editorial de periodismo cultural le ayudóa Paz a afilar su lápiz crítico y así, siendo agregado cultural de la embajada de México en París publicó, en 1950, uno de los mejores ensayos sobre la mexicanidad –y por extensión latinoamericanidad- jamás escrito: El laberinto de la soledad. Un libro esencial que debería ser obligatorio en las escuelas de nuestros países pues retoma el legado borgiano de que para los latinoa-mericanos la cultura del mundo, y no sólo la occidental, nos pertence y que por lo tan-to no deberiamos ser ajenas a ninguna de sus manifestaciones. Paz expandiócorregióy expandióel texto original cuando Fondo de Cultura Económica volvióa publicarlo en 1959. Ese libro también anticipa y redefine el tema central del llamado Boom de la es-critura latinoamericana, la identidad; ¿Quésignifica -o significaba- ser latinomericano no sólo a mediados de la segunda mitad del siglo pasado si no, más pertinente aún, hoy día? Otra de las herencias culturales de Paz es la de poder decir con certeza que nuestro mundo colonial produjósu propia cultura, independiente de España o Europa y la prueba de ello es el monumental libro Sor Juana Inés de la Cruz y las trampas de la fe. Un tratado sin paralelo sobre la vida cultural del virreinato mexicano en el siglo XVII centrado en la figura de la famosa monja mexicana que se decidiópor la vida de mo-nasterio tras no poder ir a la universidad –era mujer- pero poder contar con la posibili-dad de escribir. Lectores reacios pero cinestas entusiastas se complacerán de saber que el libro fue llevado al cine por la argentina Maria Luisa Bemberg y puede verse en su totalidad en YouTube. Hay que leer a Paz, es uno de los mejores ensayistas en lengua castellana de todos los tiempos y el último de nuestros intelectuales clásicos –según algunos. En su poéti-ca convergen temas como el instante, la transparencia, el mediodía, el espejo y la pre-sencia siempre erótica de la mujer. La poesía de Paz no es nihilista, todo lo contrario, ella alberga el anhelo del místico que espera que de alguna manera la vida supere a la muerte. Lo que su poesía si tal vez no pueda superar es la pobreza de espíritu de aquellos que siguen ignorando sus escritos. Juan Toledo es editor y copresentador del programa Artefacto en Aculco Radio que se transmite todos los sábados entre 6 y 7pm hora Londres. @JuanToledo07 / @ArtefactoMa