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Messi está de vuelta

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Fernando Vaca


@fvacama


No sabemos si será el espíritu de Zarra, o el de Raúl González, o el aroma a Balón de Oro tras la esquina, pero este Lionel Messi es otro. El argentino ha pasado de ser el jugador apático (totalmente irreconocible) que andaba por los terrenos de juego la temporada pasada para volver a ser lo que siempre fue: un privilegiado de esto del balompié. El “10” del Barcelona guio a los suyos hacia la victoria en un partido que empezó torcido para los de Luis Enrique. Los culés recibían en el Camp Nou al Espanyol en el famoso derbi de Barcelona y al cuarto de hora de partido ya iban por debajo en el marcador: pelota que pierde Busquets en el centro del campo y el españolista Sergio García se recorría 40 metros para poner el balón en la portería (0-1) de Bravo. Con la presión de ser conocedores de la victoria del Real Madrid ante el Celta y este marcador inicial adverso, el Barcelona se puso el mono de trabajo. Y el que más se manchó las manos de grasa, y era de esperar, no fue otro que Leo Messi. El futbolista argentino cargó con el peso de la responsabilidad y se erigió en el protagonista de la tarde. Las primeras líneas de su excepcional partido se escribieron con un lanzamiento de falta al travesaño, el cual fastidió uno de esos goles que acaban en todas las páginas de Youtube. No se repetiría la misma historia al filo del descanso, cuando el argentino conseguía un vital 1-1 tras un tiro inapelable desde la frontal del área. Tras los quince minutos de rigor, Messi volvió a saltar al césped del Camp Nou con hambre de portadas. Así, y tras un bello caño sobre un defensa rival, el argentino ponía el júbilo en las gradas consiguiendo el 2-1. Luis Enrique bebía agua y la grada volvía a respirar con normalidad. A ello también ayudó la figura de Piqué, que cinco minutos más tarde ponía un tranquilizador 3-1 tras rematar a gol un saque de esquina. La cosa no paró aquí, y tras un pase largo a la espalda de la despensa visitante, Pedro ponía un abultado 4-1 que parecía ser suficiente para
los allí presentes. Para todos, menos para uno: Leo Messi, que aún se guardaba en la cartera un nuevo hat – trick. El astro argentino se aprovechaba de una asistencia de Pedro para hacer el definitivo 5-1 y copar una vez más todas las portadas del día siguiente.