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“Chinita” venezolana, devoción internacional.

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Por Carlos Ruíz Suárez
*Texto y Fotos


Cuenta la historia, que una anciana lavandera recogió a orillas del Lago de Maracaibo, en Venezuela, una extraña tablilla y se la llevó a su casa. Al pasar los días de aquel noviembre de 1709, la mujer comenzó a escuchar golpes en la pared donde había colgado el pequeño trozo de madera. No hizo caso en un principio pero los golpes eran tan insistentes que decidió acercarse al lugar de donde venían…En segundos, una luz brillante brotó de la superficie de la tabla dejando ver la imagen de la adorable Virgen de Chiquinquirá: “Milagro, milagro”, ella gritó con alegría.


Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es uno de los nombres con que se venera a la Virgen María en la religión católica. Es patrona y reina en Colombia, en el Perú y en el Estado Zulia en Venezuela, específicamente en la población de Chiquinquirá, lugar en el que se encuentra el lienzo original y donde sus pobladores la conocen cariñosamente como “La Chinita”.


Por eso, cada 18 de noviembre se festeja por todo lo alto en Venezuela, el aniversario de la aparición de la virgen con la famosa gala de la “Feria de La Chinita”. Esta fiesta de carácter popular ha traspasado fronteras continentales, especialmente las de la madre patria española donde el colectivo venezolano residenciado en la capital celebró éste año su edición número once.


Durante todo el mes de noviembre, Madrid fue escenario de una docena de actividades culturales, deportivas, religiosas y gastronómicas las cuales deleitaron a nativos, criollos y hasta turistas, con música de las tradicionales Gaitas, juegos de beisbol y exquisitas degustaciones de los escaseados productos “Made in Venezuela”.


Comida de enganche


 Ron y chocolates venezolanos en la Feria de la Chinita en Madrid. Foto Carlos Ruíz Suárez  Ron y chocolates venezolanos en la Feria de la Chinita en Madrid. Foto Carlos Ruíz Suárez


En lo particular, llamó la atención el trato que se le dio a los platos típicos del occidente venezolano bajo el lema de “La Cocina de un sólo lugar del Mundo, Maracaibo”, con la organización de un concurrido Show Cooking promocionado por los restaurantes “La Cuchara” y “Maye's Bistró”, en el también importante local comercial madrileño ”The Singular Kitchen”.


Luis Araujo, chef del restaurante “La Cuchara”, en medio de la exhibición explicó que para ser la primera vez que participaba en el evento “la receptividad de la comida venezolana es de total enganche”. Para tal ocasión tuvo la osadía de recrear dos platos típicos de la cocina zuliana: “Yoyos” y “Tumbarranchos”.


“El Yoyo se hace con el plátano macho bien maduro y no es más que una tajada frita rellena con queso que, como toque personal, he acompañado con una salsa de mango para darle un sabor entre lo dulce y lo salado”, destacó Araujo.


El segundo plato presentado por el cocinero fueron los inigualables “Tumbarranchos”. Una mini arepa- pan de maíz, de forma circular, que se puede cocinar asado o a la parrilla-la cual se rellena con mortadela y queso, se cierra, se rebosa y se fríe para finalmente volverla a rellenar con distintos ingredientes.


La Hamburguesería de autor Maye´s Bistró, como la denomina su creadora venezolana, la nutricionista Mayerling Strubinger, ofreció una cargada hamburguesa estilo “Maracucho” en adición a los 19 tipos de este platillo que vende en su negocio.


“Como los venezolanos somos una fusión de razas, ésta hamburguesa lleva repollo, patatas fritas, queso, ketchup, salsa verde, pan redondo y, por supuesto, carne muy bien condimentada”, comentó Strubinger al tiempo que sorprendió al público asistente a la demostración con la presentación de sus famosas “Mandocas”, un aperitivo un tanto dulzón elaborado con una masa a base de harina de maíz, plátano maduro y anís, la cual se fríe formando aros unidos en los extremos y se acompaña con trocitos de queso blanco.


El chocolate, producto venezolano de exportación también fue protagonista de la “Feria de La Chinita en Madrid”. Una interesante cata coordinada por la conocedora del arte culinario Helen López, dejó claro la importancia que tiene el cacao criollo. Diferentes tipos de chocolates desde los blancos hasta los más oscuros fueron saboreados por el público asistente que también pudo probar el famoso Ron Diplomático.


Las palabras de López, llamaron a la reflexión por un momento al afirmar que “el venezolano no sabe que los chocolates nacionales ganan premios importantísimos en el exterior”. Recalcó con serenidad que el cacao venezolano es muy competitivo en el espectro mundial debido a su gran variedad.


Las festividades en honor a la virgen cerraron con una emotiva misa efectuada en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de Madrid, donde una vez más las intenciones por mantener los lazos de unión entre los venezolanos que viven en España se hicieron sentir a montón.