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Reino Unido

Otro invierno más en Winter WonderLand

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Mar Molina


Fotografía: Angelo Formato


Otro invierno más y por fechas navideñas Winter WonderLand abre sus puertas. Lo hace con sus mejores galas, sus mejores destellos y más tiernas sonrisas. Es una fiesta del color, de las atracciones mecánicas, de la comida y de los regalos. Como todos los parques temáticos o de atracciones del mundo consta de un bullicioso mecanismo de relojería; gentío, música, movimiento...pero ¿que pasa cuando todo esto deja de funcionar? Seguro que se han planteado como son esos parques de atracciones sin vida, es decir cuando no hay nadie en ellos, cuando dejan de funcionar y están ce-rrados. Deben ser como poco esperpénticos. Toda esa maquinaria, como dinosaurios de metal, estáticos. Esos muñecos a tamaño humano o gigantesco en las entradas de cada atracción, seguro que si pasamos cerca de ellos una noche sin nadie a nuestro alrededor nos resultarían como mínimo inquietantes y perturbadores. Como si de repente fueran a cobrar vida o llevasen una vida a parte cuando nadie les ve. Estas fotografías transmiten un poco esa atmósfera incierta, inquietante, el lado oscuro de la fiesta. Cuando todo deja de funcionar, cuando todo se para y nos quedamos a solas con nosotros mismos es cuando salen los fantasmas. Mientras estamos comiendo, bebiendo, poniendo villancicos, recogiendo a unos y a otros que llegan del aeropuer-to o de la estación, comprando regalos, recordando los nombres de los mellizos o de la prima de la hermana o el del amigo de la cuñada... mientras estamos haciendo girar las manecillas para que todo siga moviéndose, no pasa nada. Ahora bien cuando decidimos parar, cuando nos paramos para pensar, es cuando salen nuestros propios fantasmas. Aquellos que nos enfrentan cara a cara con nuestros defectos, con los de-beres no hechos, con las faltas cometidas, con los agravios hechos o que nos han hecho. Por todo esto, y más en estas fechas, vale la pena seguir funcionando como si nada. Asíque a seguir comprando detalles, a seguir cocinando y comiendo, a seguir llamando o escribiendo a familiares porque para hacer un alto en el camino y rendir-nos cuentas tenemos el resto del año. Feliz Winter Land.