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Recordando

Cien años con Julio Cortázar

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Juan Toledo continua la celebración centenaria de escritores con uno de los mejores cuentistas que de todos los tiempos y en todas las lenguasEl mundo cultural hispanohablante tiene cuatro vértices que lo definen. España de quien Neruda dijo “Se llevaron el oro y nos dejaron el oro. Nos dejaron las palabras”; México con su iconoclasta cultura indigena y popular; Cuba y su increíblemente rica cultura afro-americana y la Argentina, esa vasta planicie donde muchos europeos fueron a olvidarse de su pasado y a soñar otra realidad más feliz pero también más extraña. Julio Cortázar encarna, como ningún otro escritor en el cual podamos pensar, el sino del latinoamericano en Europa. Un argentino, nacido hace 100 años en Bruselas Cortázar, que fue un puente perfecto entre el viejo y el nuevo mundo; un latinoamericano exiliado en París; un hispanohablante que pronunciaba la “rr”como un francés y cuya novela más celebrada –Rayuela publicada en 1963 y que para muchos inicióoficialmente el Boom latinoamericano- es un mundo de espejos y paralelismos entre Buenos Aires y París en donde el lector es obligado a ser activo –no pasivo- tratando de seguir la trama de un libro cuyos capítulos están en desorden. Las bondades del mercado exigen que las ediciones más recientes ofrezcan un mapa para aquellos que quieran transitarla cronológicamente. Dicen que Cortázar le llevo su primer cuento a Borges y que éste, al leerlo, decidiópublicarlo inmediatemente en una revista para la cual colaborada. Años más tarde, prologando una antología de sus relatos, Borges afirmaba que en los cuentos de Cortázar siempre hay algo que se nos escapa, una realidad inasible tal y como son mucho aspectos de nuestras propia cotidianidad. No es difícil identificarse con sus personajes porque en mucho de ellos nos vemos enfrentando nuestro azar y nuestras extrañas rutinas. Dicen igualmente que a Julio lo están redescrubiendo las nuevas generaciones y ojaláasísea porque Cortázar fue nuestra primera estrella de rock. Tan importante como los Beatles o Rolling Stones, a Cortázar se le leía con una devoción nunca antes vista en nuestra literatura. Era el escritor bandera –el único por muchos años- que lograba encapsular ese espíritu subversivo de la juventud de los 60s, la década que mayores
cambios sociales generóen el siglo XX. Leerlo era un acto de liberación y reconocimiento. El primer escritor eminentemente urbano, no tradicionalista, que sabía de la importancia del jazz, del boxeo, del automóvil, del cine y de la droga en la cultura contemporánea. Su originalidad, su refinado sentido del humor –algo que muchos escritores mexicanos no tienen- y su continua vitalidad capaz de convertirlo todo en literatura, lo alejaban tanto de esos escritores que como él bien decía “se ponen la corbata para escribir”. Julio era uno de los nuestros –yo todavía lo siento como propiedad mía- de un manera en que ninguno otro autor lo era. En su prosa no había límites para la experimentación sin tener que reducir ninguna de sus tramas a un final de ciencia ficción o inclusive al realismo mágico. En su prosa encontramos hechos tan diversos de cómo subir un escalera, la truculenta decisión de usar “Querido”o “Estimado”al comienzo de una carta en español, o lo irrisorio que significaba tratar de ser profesor de español “castizo”sin argentinismos o regionalismos en el París de los 60s. Julio era un vanguardista cabal, con decirles que publicóla primera novela ilustrada en el mundo de habla hispana. Fantomas contra los vampiros multinacionales¿Por dónde se debe empezara leer a este argentino tan juguetón y agradable? Pues por sus cuentos. Muchos de ellos ya se consiguen digitalmente en la red. Un relato corto como Continuidad de los parques se lee en menos de 5 minutos y nos da ya un reflejo de su genialidad. Y si usted de veras llega a morder el anzuelo de la prosa cortaziana, continúe con Torito (sobre boxeo); La autopista (el mejor relato escrito sobre un embotellamiento de tráfico); Cambio de luces (el mundo semi-irreal de los actores de radio novelas) o La casa tomada(una alegoría de la dictadura militar de la argentina). La lectura de Cortázar siempre me ha hecho sentir joven –aún cuando lo era- y me devuelve algo de la inocencia que los días me han robado. Tal vez Cortázar es el mejor antídoto o quizála mejor forma de enfrentar una crisis en la edad madura ya que es mucho mejor que comprarse una motocicleta o unirse a un club paracaidista. Juan Toledo es editor y copresentador del programa Artefacto en Aculco Radio que se transmite todos los sábados entre 6 y 7pm hora Londres. @JuanToledo07 / @ArtefactoMag.Su homenaje radial a Cortázar puede escucharse en http://artefactomagazine.podomatic.com/entry/2014-08-28T02_40_31-07_00