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Fara Williams superó su condición de sin techo gracias al fútbol

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Mar Molina


Fara Williams : “El fútbol nunca me permitió perder la esperanza. Yo sabía que era buena jugando y este es un sentimiento increíble cuando no tienes nada más”.


Fara Williams es una de esas deportistas que tienen una historia de superación y resistencia tanto fuera como dentro del campo. De su conversación con el periódico The Independent, podemos extraer la conclusión que las reglas del deporte le marcaron la disciplina a seguir en su propia vida siendo apenas una adolescente de 15 años. Su capacidad de resistencia, el hambre de juego y la solidaridad que a veces encontramos en el trabajo de equipo le han llevado a ser la jugadora con más partidos de fútbol realizados en el equipo nacional de Inglaterra (más de 150) y una de las estrellas de su equipo actual, el Liverpool. Su posición como centro campista le ha permitido desarrollar con precisión esa capacidad de creación de juego y de dar continuidad al balón para conseguir ocasiones de marcaje. Correr detrás del balón, en este caso, es sinónimo de fútbol hecho desde la base, desde la cantera, aquel que se hospeda en hostales y viaja en autobuses subvencionados. Aquel que en ocasiones nos brinda historias tan apasionantes e inspiradoras como esta.
Cuando Fara Williams con apenas 15 años viajaba con el equipo de Inglaterra y se hospedaban en hostales para jugar los partidos fuera de casa pocos conocían su situación de sin techo. Durante más de 7 años vivió en la calle y separada de su madre, algo que según cuenta, fue lo que más le hizo sufrir. “Cuando viajaba y estaba en los hoteles yo no me relacionaba con la gente. Me mostraba retraída y me encerraba en mi misma. Ciertamente construí una barrera entre la gente y yo, una barrera que no me permitía llorar. Esto mismo lo veo ahora cuando entreno a chicas sin techo, tienen el mismo muro que yo tenía. Lo más importante para ellas es tratarlas de forma natural y sin juzgarlas. Yo fui afortunada porque tuve el fútbol. Hoy en día muchas de estas chicas si tienen un mínimo de ingresos se los gastan en droga y caen en un círculo vicioso del que es muy difícil salir, yo tenía esperanza”. Al preguntarle si alguna vez estuvo a punto de perder esa esperanza, contesta: “No. El fútbol no me dejó perderla. Yo tenía ese punto de anclaje y la certeza de que era buena en eso. Este es un sentimiento increíble cuando no tienes nada más.” Williams creció en un barrio de Battersea junto a cuatro hermanos y su madre. Cuando ella tenía 16 años su tía se trasladó a vivir con ellos y este hecho marcó trágicamente su vida familiar. Después de fuertes discusiones entre tía y sobrina, hubo un día en que ésta culpó a Fara de llevar unas botas de fútbol demasiado caras y que ponían en peligro la economía familiar, Fara se marchó de casa para no volver. “La primera noche que pasé fuera de casa estaba aterrorizada, me daba miedo pasar por delante de otros sin techo. Pronto descubrí que la manera de mitigar ese miedo era hacerme pasar por loca, gritaba, hacía ruidos para intimidar a la gente que se podía acercar a mí.” Durante ese tiempo Williams ya era parte del equipo nacional pero escondió su condición de sin hogar a la mayoría del equipo, únicamente la que por aquel entonces era la entrenadora Hope Powell, lo sabía. Powell y su familia le brindaron todo el apoyo necesario para que no dejase de jugar y no se sintiera abandonada. Con 17 años Fara Williams firmó contrato con el equipo de Everton y con su salario y el apoyo de su entrenador Mo Marley, quien le proporcionó un trabajo extra como profesora de gimnasia para la comunidad, pudo permitirse vivir en hostales. Con 25 años firmó su contrato con el equipo de Inglaterra lo que le permitió dejar la vida itinerante de hostales y pudo establecerse a las afueras de Londres. En el 2009, Inglaterra llegó a la final europea y Williams recibió un mensaje de texto de su madre por primera vez en 9 años. La mezcla de emociones no le permitió acabar de leer el mensaje, lo borró al ver por quien iba firmado. Dice que pasó toda la noche llorando y pensando en su madre. Ya en el 2011, en la clasificación para el Mundial y en un partido en contra de Suiza, William marcó en el minuto 50 clasificando a Inglaterra para el Mundial. Al acabar el partido y con el triunfo en su bolsillo Fara recibió un mensaje de su madre diciéndole que el haber marcado en el minuto 50 era una señal de que se verían pronto ya que ella cumplía 50 años en dos días. Esta vez Williams leyó el mensaje y no lo borró.
Actualmente Fara Williams y su madre se han unido. La madre la sigue y la anima en todos sus partidos con el Liverpool. El año pasado las chicas del Liverpool se hicieron con el título después de arrebatárselo al Chelsea en un final de temporada glorioso. El Liverpool iba tercero en la tabla, tres puntos por debajo del líder, el Chelsea, pero en un partido decisivo para el Liverpool éste superó al Bristol Academy por tres goles a cero. Además, cosas del fútbol, el Chelsea perdió con el Manchester City lo que dio el título a las del Liverpool. Fara Williams recuerda como su madre no dejó de confiar en su equipo durante toda la temporada. “Durante semanas yo le decía, estamos fuera, no tenemos posibilidades de ganar pero ella insistía que la liga iba a ser nuestra. La primera cosa que vi después del partido que nos dio la victoria fue su mensaje. I told you, (te lo dije)”.