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Una noche de Guasones

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Juan Toledo/@juantoledo07


Foto: Carolina Zúñiga


Quizá sea algo generacional pero lo que algunos melomanos de la música en castellano olvidan es que el rock en español no siempre fue natural o no siempre se escuchaba como algo propio. Muchas bandas empezaron haciendo meras copias en castellano de temas famosos, principalmente de bandas como The Beatles. Pasarían un par de décadas para que agrupaciones argentinas, mexicanas y españolas recrearan un sonido de rock and roll que en verdad se acomodara a la cadencia un poco menos corta de nuestro idioma. En ese sentido Guasones sí es una banda que nos permite disfrutar de un verdadero rock and roll en español.


El punto de referencia musical guasonero son los Rolling Stones. De hecho el cantante y poeta por excelencia de esta banda rioplatense, Facundo Soto, luce un poco como el medio hermano menor de Mick Jagger y Keith Richards a la vez. Lo otro por decir es que tiene que ser un poco incongruente para ellos presentarse en un local como el Dublin Castle de Camden sabiendo que en su tierra natal llenan arenas como el Luna Park o el Estadio de Obras en la capital gaucha y que varios de los vídeos de sus canciones más famosas son vistas por cientos de miles y hasta millones de personas. Para quienes no sepan, Dublin Castle es un conocido sitio íntimo, feo y ruidoso donde se presentan bandas que están tratando de surgir en la escena británica, alternadas con bandas de rock internacionales en su mayoría del este de Europa. Sigue siendo un hueco pero no hay que quejarse porque de esos huecos musicales ya quedan pocos.


El concierto londinese de Guasones bien puede ser visto como un acto de homenaje, un peregrinaje que Facundo y sus músicos tenían que hacer a una de las mecas del rock mundial. Imposible no entenderlo así porque cualquier persona que vea a estos rolingeros australes se dará cuenta de inmediato que llevan a los Rolling Stones en la sangre. Yo de ellos les enviaba copias de algunos de mis álbumes –en especial el de “El rock de mi vida”- a la casa de Mick Jagger en Richmond. Quién sabe, al escucharlos Jagger de pronto se anime a aprender español pues las letras de las canciones de Soto tienen la inmediatez de una confesión, pero es la confesión del romántico escéptico, no del romántico cínico desilucionado del mundo sino de aquel que acepta la ferocidad del mundo –y del lobo- y persiste en creer que todavía se puede vivir de manera diferente, más poética, más plena.








De ahí que no importara el tamaño de la sala donde tocaran en nuestro querido Londres. ¿Pero cómo y que tocar ante unas cuantas decenas de personas cuando se está acostumbrado a que miles de personas repitan las letras de tus canciones en coros febriles? La respuesta fue deshacerse de los temas lentos como “Pasan las horas” y concentrarse en las canciones más rockanrolleras como “Reyes de la noche”, “Como un lobo” y “Me muero”.




No estuvo nada mal, como dicen por aquí, pues fue una velada musical que, aunque un poco corta, sí trascendió las barreras idiomáticas con algunas chicas inglesas disfrutando feliz de un ritmo que conocían cantado en un lenguaje que desconocían. Si hasta los teloneros de la noche, un quinteto multinacional londinense llamado “Dirty Sould Rockers” nos preparó y nos calentó los oídos y las cervezas con algunas palabras en castellano.