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Recordando

Audrey Hepburn, icono inmortal

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Anabel Leal
anabeleal@hotmail.com


El 20 de enero de 1993 fallecía un icono del Séptimo Arte que, aún hoy, goza de gran popularidad, Audrey Hepburn. Una de las grandes divas de Hollywood, de rostro angelical y reconocido glamour, que consiguió alzarse con el cariño mundial, no solo por su talento artístico sino, también, por su destacada labor humanitaria. Vacaciones en Roma le procuró la fama, pero Desayuno con diamantes le aseguró un puesto en la historia del cine.
Audrey Hepburn nació el 4 de mayo de 1929 en Bruselas (Bélgica) dentro de una familia de la aristocracia holandesa, los Van Haemstra. Su madre era la baronesa Ella van Heemstra, mientras que su padre, Joseph Hepburn Ruston, era británico, nacionalidad, por tanto, a la Audrey que tenía derecho por línea paterna.
Su infancia estuvo marcada por el temprano divorcio de sus padres y la II Guerra Mundial, durante la que fue testigo en primera persona de las atrocidades nazis, que mataron a varios de sus familiares más cercanos. Conoció la desgracia y pasó hambre, siendo este último causante de importantes estragos en su constitución física. Además, se vio obligada a hablar en holandés y a adoptar el apellido de su madre para que los nazis no la relacionasen con Gran Bretaña.
Al finalizar la guerra, se trasladó a Londres para seguir sus estudios de ballet y trabajar como corista en las producciones musicales de West End. Ser bailarina fue su verdadera vocación, aunque acabó por destacar como modelo dada su altura y extremada delgadez. No tardó en llamar la atención de productores que le consiguieron sus primeros papeles hasta protagonizar la obra de Broadway Gigi, en 1951, que le abrió las puertas de Hollywood, donde, en 1953, se alzó con el Óscar a la mejor actriz por su papel principal en Vacaciones en Roma.


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El papel de la protagonista de Vacaciones en Roma estaba pensado para Elizabeth Taylor; sin embargo, el director, William Wyler, quedó gratamente impresionado con la prueba de cámara de Audrey, en la que se dejó la cámara quieta y le empezaron a realizar una serie de preguntas a la actriz, sin que esta supiera que se estaba grabando. Sus respuestas y sinceridad demostraron un enorme talento y el director no dudó en contratarla.
El papel de Gregory Peck en Vacaciones en Roma estaba pensado para Cary Grant, quien rechazó el papel alegando que era demasiado viejo como para hacer creer que una jovencita como Audrey Hepburn pudiera mostrarse interesada por él.
La productora quería que Gregory Peck (estrella consolidada en Hollywood) encabezara en solitario los créditos, pero el actor se negó convencido del éxito de su compañera de reparto, de modo que ambos nombres aparecieron juntos y del mismo tamaño.
Durante el rodaje de Vacaciones en Roma Audrey visitó un famoso taller de vestidos de novia, donde encargó uno para su boda con el industrial británico James Hanson. Finalmente, la boda fue cancelada y la actriz dijo a las modistas que encontraran a una “linda chica italiana” que fuera a casarse y no pudiera permitirse un vestido como el suyo y se lo regalaran.
En la escena de la boca de la verdad (La bocca della veritá), Hepburn actuó de manera natural con aquel grito de susto ante la broma que Peck le gastó haciéndole creer que alguien le mordía. Y Wyler no dudó en incluir la escena en el montaje final de la película.
Después de Vacaciones en Roma, trabajó con Humphrey Bogart y William Holden en la comedia romántica Sabrina del director Billy Wilder, quien diría sobre Audrey: "Esta jovencita logrará convencer al mundo entero de que los grandes senos y pronunciadas curvas son un inútil vestigio del pasado". Givenchy fue el diseñador encargado del vestuario de Audrey para la película y aunque, en un principio, rechazó vestirla no tardó en rectificar, dando comienzo a una intensa amistad que perduraría por el resto de sus vidas. De hecho, la relación entre ambos catapultó a Audrey a lo más alto como icono de la moda.
Los éxitos de Audrey Hepburn se sucedieron con películas inolvidables como Desayuno con diamantes, Charada, My fair lady o Robin y Marian, aunque su situación personal solo pareció alcanzar la plena satisfacción cuando se convirtió en Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF. Así, sus últimos años estuvieron marcados por la labor humanitaria que no cesaría hasta el 20 de enero de 1993, cuando, a la edad de 63 años, perdía la batalla contra el cáncer.



El papel de la protagonista de Vacaciones en Roma estaba pensado para Elizabeth Taylor; sin embargo, el director, William Wyler, quedó gratamente impresionado con la prueba de cámara de Audrey, en la que se dejó la cámara quieta y le empezaron a realizar una serie de preguntas a la actriz, sin que esta supiera que se estaba grabando. Sus respuestas y sinceridad demostraron un enorme talento y el director no dudó en contratarla.
El papel de Gregory Peck en Vacaciones en Roma estaba pensado para Cary Grant, quien rechazó el papel alegando que era demasiado viejo como para hacer creer que una jovencita como Audrey Hepburn pudiera mostrarse interesada por él.
La productora quería que Gregory Peck (estrella consolidada en Hollywood) encabezara en solitario los créditos, pero el actor se negó convencido del éxito de su compañera de reparto, de modo que ambos nombres aparecieron juntos y del mismo tamaño.
Durante el rodaje de Vacaciones en Roma Audrey visitó un famoso taller de vestidos de novia, donde encargó uno para su boda con el industrial británico James Hanson. Finalmente, la boda fue cancelada y la actriz dijo a las modistas que encontraran a una “linda chica italiana” que fuera a casarse y no pudiera permitirse un vestido como el suyo y se lo regalaran.
En la escena de la boca de la verdad (La bocca della veritá), Hepburn actuó de manera natural con aquel grito de susto ante la broma que Peck le gastó haciéndole creer que alguien le mordía. Y Wyler no dudó en incluir la escena en el montaje final de la película.
Después de Vacaciones en Roma, trabajó con Humphrey Bogart y William Holden en la comedia romántica Sabrina del director Billy Wilder, quien diría sobre Audrey: "Esta jovencita logrará convencer al mundo entero de que los grandes senos y pronunciadas curvas son un inútil vestigio del pasado". Givenchy fue el diseñador encargado del vestuario de Audrey para la película y aunque, en un principio, rechazó vestirla no tardó en rectificar, dando comienzo a una intensa amistad que perduraría por el resto de sus vidas. De hecho, la relación entre ambos catapultó a Audrey a lo más alto como icono de la moda.
Los éxitos de Audrey Hepburn se sucedieron con películas inolvidables como Desayuno con diamantes, Charada, My fair lady o Robin y Marian, aunque su situación personal solo pareció alcanzar la plena satisfacción cuando se convirtió en Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF. Así, sus últimos años estuvieron marcados por la labor humanitaria que no cesaría hasta el 20 de enero de 1993, cuando, a la edad de 63 años, perdía la batalla contra el cáncer.