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Reino Unido

Los enfermeros también matan

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Elena de Ordanza Hontanilla
ana_elena93@msn.com


El hospital Stepping Hill de Manchester ha sido víctima de uno de los mayores sabotajes de su historia. Victorino Chua, enfermero del centro, manipulaba la receta de los enfermos que acudían indispuestos cambiando las dosis de sus medicamentos y provocándoles un malestar general, que en tres ocasiones distintas, llevó a sus pacientes hasta la muerte.
El enfermero de nacionalidad filipina se dejaba llevar por sus impulsos como si de un juego de azar se tratase, sus víctimas no eran cuidadosamente elegidas, eran personas que se encontraban en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Al señor Chua se le acusa de 21 delitos diferentes cometidos entre los años 2011 y 2012. Tres fueron sus víctimas mortales, dos hombres de avanzada edad, George Keep de 84 años y Arnold Lancaster de 71, y una mujer de mediana edad, Tracey Arden, envenenada con 44 años.
Tras las muertes de estas tres personas, y el envenenamiento de varios pacientes más, se abrió una investigación en el hospital con la finalidad de encontrar el denominador común entre los ataques. La seguridad de las diferentes salas del hospital aumentó y los trabajadores se vieron obligados a realizar su labor en parejas debido al “grado comprensible de pánico” que cundió entre los miembros del personal sanitario. Esto obligó al señor Chua a cambiar sus métodos, comenzó a manipular deliberadamente recetas médicas para aumentar la dosis y cambió medicamentos de sus compañeros aumentando el nivel de insulina en las ampollas y soluciones salinas, provocando el caos en todo el hospital.
Peter Wright, el fiscal encargado de la investigación, comenzó a notar que las recetas y medicamentos se alteraban coincidiendo con el turno de uno de los enfermeros en concreto. Las piezas del rompecabezas empezaron a encajar cuando apareció el nombre de Victorino Chua en escena. A las pruebas incriminatorias se sumaban las huellas parciales del sujeto encontradas en varias recetas médicas alteradas. “El motivo de este cambio de conducta en una persona es difícil determinar con precisión” declaraba el fiscal Wright sin encontrar causa alguna por el que el señor Chua comenzó a envenenar pacientes de forma tan fría y calculada.
Finalmente un tribunal acusaba al enfermero de 21 delitos de envenenamiento, entre los que se encontraban los tres homicidios y una parálisis cerebral grave causada a otro de los pacientes afectados. "El enfermero tenía los medios y sabía como llevar a cabo las manipulaciones" aseguraba Peter Wright. Victorino Chua no solo envenenaba a pacientes a los que tenía acceso, la manipulación llevada a cabo por este sujeto provocó que varios de sus compañeros utilizarán este material defectuoso y por lo tanto envenenaran a sus respectivos enfermos, haciendo más complicado hallar el punto cero donde comenzaban los ataques.
¿Qué lleva a una persona a dejar de dedicarse a la sociedad para comenzar a acosarla y matar? ¿Cuáles son los motivos por los que Victorino Chua se volvió tan frío y sanguinario? Un tribunal intentará dar respuesta a esta, y a otras muchas preguntas que se plantea la población de Manchester, en un juicio que ya ha comenzado.