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El pintor Diego de Velázquez y sus Meninas cobran vida en un comic

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Mar Molina


Por primera vez, uno de los cuadros más famosos del pintor español Juan Diego de Velazquez, es el motivo de inspiración de un comic. Los autores de esta novela gráfica son el dibujante Javier Olivares y el escritor y guionista Santiago García. Ambos han conseguido una perfecta fusión entre los elementos narrativos y la experimentación gráfica. Trasladar uno de los mayores exponentes del Siglo de Oro español, el llamado por Manet “pintor de pintores”, a la frescura del cómic no ha debido ser tarea improvisada. El primer rasgo que llama la atención de estas viñetas cortesanas es una marcada angulosidad y el predominio de líneas rectas que dotan al conjunto de una rabiosa modernidad. El comic está pintado en blanco y negro pero como asegura Javier Olivares esta gama cromática les ha permitido jugar y explotar uno de los rasgos más característicos de la pintura de Velazquez: el tenebrismo. Ese efecto que hace que la viñeta gane en dramatismo y carga emotiva al contrarrestar sin transición luminosidades fuertes con otras más sutiles. Además del desafío estético el comic presenta una historia de vanidades, esfuerzo y romances en el marco de la corte de Felipe IV del s XVII. Santiago Garcia ha querido ahondar en la personalidad de Velázquez y lo presenta como una personaje complejo; a veces como un luchador que ve en sus pinceles la manera de sobrevivir en un tiempo en que la progresión social era casi imposible, otras como un genio angustiado por si se le escapan las musas de la inspiración y otras como un estratega que se mueve únicamente por alcanzar sus ambiciones cortesanas. Bajo estas tramas argumentales, que a veces adquieren un tono de suspense e incluso de novela negra, avanza el comic de Las Meninas. Los lectores podrán visualizar los aprendizajes de Velazquez con Pacheco, sus tertulias con Zurbarán, sus viajes con Rubens para ver en el Escorial cuadros de Tiziano, sus periplos a Italia para comprar obras de arte destinadas al patrimonio del rey, sus paseos con Bernini, sus encuentros con Diego Ribera Lo Spagnoletto, su liberación del esclavo Diego de Pareja en carne y en pincel y su romance con Flaminia Triunfi, Venus del espejo y madre del hijo bastardo de Velázquez, según Camón Aznar. Aventuras históricas trasladadas con humor y gusto a la viñeta cómica. Aunque posiblemente el tema principal del comic y en donde observamos una mayor acción dramática es cuando aparece en escena el personaje del “investigador de la corte”. Este será el encargado de perseguir a Diego de Velazquez con el propósito de obtener alguna justificación que le prohíba obtener la cruz de la Orden de Santiago, símbolo del ascenso social del pintor. En el s,XVII en España, la pintura era considera un trabajo manual y deshonroso, no comparable a otras artes intelectuales como la música o la poesía. Por lo tanto los pintores eran considerados meros artesanos y no artistas, algo que irritaba al propio Velazquez. Finalmente el pintor sevillano logró gracias a su talento e inteligencia conquistar la amistad de Felipe IV quien le otorgó el reconocimiento artístico y el titulo de hidalguía. Por supuesto que este ascenso social del pintor no fue bien recibido con agrado por todos y en una de las viñetas podemos deleitarnos con la ira del investigador de la corte quien le espeta: “Recibirás tu hábito con la cruz, pero nunca serás uno de los nuestros”. Hoy, con la perspectiva histórica, esta amenaza resuena a artillería dramática ya que sigue siendo uno de los nuestros, uno de los más brillantes, uno de esos pocos que pertenecen a todo el mundo.