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Rincón Audiovisual

Una famosa biografía en tono de melodrama

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Enrique Zattara
www.elojodelacultura.com


Entre las más promocionadas películas estrenadas en los últimos días del año 2014, nos ha quedado sin hablar de ella La Teoría del Todo, nominada a 5 Oscar de la Academia de Hollywood (mejor película, mejor director, mejor guión adaptado, mejor actor y mejor actriz). Dirigida por James Marsh y protagonizada por Eddie Redmayne y Felicity Jones, La Teoría del Todo relata la vida del célebre científico Stephen Hawking, aquejado por una enfermedad degenerativa progresiva que lo mantiene en la actualidad (y así es como lo hemos conocido públicamente ahora que es un personaje científico al que casi todos podrían identificar) en una silla de ruedas y comunicándose a través de un sofisticado sistema cibernético que reproduce su voz a partir de impulsos nerviosos.
Hawking, autor de famosas teorías hoy en plena vigencia como la de los “agujeros negros”, había contraído matrimonio apenas después de que su enfermedad fuese diagnosticada (con una previsión de dos años de vida, lo que la realidad ha desmentido), y el film cuenta cómo fue este deterioro en relación con su carrera científica y –sobre todo- con su vida personal y matrimonial. El guión, escrito por Anthony McCarten (quien es también uno de los productores), está basado precisamente en un libro publicado en el año 2007 por la primera esposa del científico, la estadounidense Jane Wilde. Jane le cuidó ella sola, luego con ayuda de sus padres, amigos y alumnos del físico. La pareja, que duró más de 20 años, se separó en 1991, y el científico se casó con Elaine Mason, una de sus enfermeras, de la que se separó también aunque mucho más recientemente. Aunque esta última parte, naturalmente, no está en el film.
Pero si alguien piensa aprender algo nuevo sobre la presunta “teoría del Todo” que movió la investigación de Hawking durante toda su vida, hay que decirle que poco sacará en limpio en este film. La película se centra fundamentalmente en el relato de su vida, de cómo Jane va siendo protagonista de su deterioro físico y los conflictos que de ello se derivan, a través de un relato que busca explotar los elementos biográficos (sin eludir incluso el melodrama), a la manera de muchas mediocres miniseries americanas para televisión. El resultado, a pesar de las excelentes actuaciones protagónicas (Redmayne recientemente obtuvo por este papel el Globo de Oro), no está a la altura de las expectativas, aunque seguramente sí que será del agrado de quienes gusten de las películas que presentan los aspectos personales de la vida de los famosos, sean estos estrellas del rock o científicos. En cuanto al Oscar, ya sabemos que es el premio que otorga la industria del cine, no los creadores, y que por tanto nos puede sorprender en cualquiera de los sentidos, de manera que habremos de esperar todavía hasta el 22 de febrero para saber qué suerte habrá de correr este filme.


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